Luis Vega: "Hemos perdido la tranquilidad"
1 minuto de lectura'
Debajo de la cabellera corta y prolija se esconden cortes con 25 puntos de sutura. Pudieron ser más, pero como podía se protegía de los culatazos con las manos, que también se llevaron lo suyo. En la izquierda tiene una fractura.
Luis Vega no se queja demasiado por dolor, porque puede contarlo. Pero el intento de asalto que sufrió en la puerta de su casa, en inmediaciones del golf de Pinamar, le hizo replantear esa decisión que tomó hace ocho años de dejar Buenos Aires e instalarse aquí con su esposa para criar a sus hijas en un ámbito de tranquilidad. "Acá parecía haber encontrado todo lo que buscaba: el bosque, el mar, pero pasar por lo que me tocó no está nada bueno", dijo a la nacion tras lo vivido hace tres semanas. Llegó de noche y, cuando bajaba de su camioneta, lo abordaron dos hombres encapuchados y armados. "Tomá la llave, llevate la camioneta", les dijo. La respuesta fueron golpes. Los primeros de muchos que vendrían.
Entonces sólo atinó a correr hacia la casa lindera porque en la suya estaban su esposa, embarazada, con dos de sus hijas y una amiguita. Mientras los ladrones lo golpeaban, un vecino lo hizo entrar y lo puso a salvo. Los autores se fugaron y antes habían envenenado a los perros de las casas de esa cuadra.
Desde entonces ya nada parece igual. "Cambio de hábitos", dijo sobre esta situación de cierto shock que todavía arrastran él y los suyos. Por lo pronto, con los vecinos encararon una poda e iluminaron ese recorrido con reflectores. Vega cuenta que también preparan una alarma vecinal y por ahora, mientras espera que pase pronto esa reacción inicial de buscar nuevos horizontes, se resiste a enrejar su casa.
"Ahora y después de lo vivido siento que hemos perdido la tranquilidad", reconoce. Aunque aún sueña con recuperar la Pinamar que le quitaron aquella noche de septiembre. "Ojalá sea pronto", dice.





