
Nuevo revés judicial para el cordobés que lleva 30 años en el corredor de la muerte
Víctor Saldaño está en una prisión de los Estados Unidos, que desconoce una resolución de la CIDH que reclamó sacar a Víctor Saldaño de la cárcel y enviarlo a una institución de salud mental
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CÓRDOBA.- Fracasó una nueva instancia jurídica para sacar al cordobés Víctor Saldaño del corredor de la muerte, en el que lleva 30 años. La Corte Suprema de Texas rechazó el recurso presentado por el abogado Benjamin Wolff, designado por los tribunales de ese estado norteamericano como parte de la defensa penal poscondena.
Wolff intentó demostrar que el cordobés tenía “problemas mentales, que no es consciente de lo que le pasa” y que el Estado de Texas debía “hacerse cargo del daño que le produjo en estas décadas en el pasillo de la muerte”. El abogado incluso estuvo en la Argentina para recoger testimonios que demostraran que Saldaño tenía perturbaciones mentales desde niño.
De esa manera, la alternativa final para el único argentino condenado a la pena de muerte en los Estados Unidos es que el gobierno de ese país acepte la resolución de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de sacarlo de prisión y enviarlo a un hospital para enfermedades mentales.
Hace poco más de un mes su madre, Lidia Saldaño, recibió una carta de su hijo. Hacía tiempo que no le escribía. “Eran varias hojas; recordaba el nombre de su sobrina y decía que le habían acercado un libro sobre el Che Guevara. También pedía que le llevaran algo de dinero para comprar dulces en las máquinas de la prisión. Parecía estar mejor que cuando fue derivado a una internación psiquiátrica”, describe.
La mujer también se comunicó con la Cancillería, a donde le dieron un informe y le contaron que habían ido a ver a su hijo y le habían dejado unos dólares para las compras dentro de la prisión.
Condena y revisiones
El 25 de noviembre de 1995, el cordobés y un amigo mexicano abordaron a un comerciante en el estacionamiento de un supermercado en Plano, Texas. Con un arma lo forzaron a subir al vehículo; lo llevaron a la zona del lago Lavon, en las afueras de la ciudad. Le robaron 50 dólares y un reloj (que fue encontrado en poder de Saldaño cuando lo detuvieron) y lo mataron de cinco tiros.
Los fiscales calificaron el delito como capital murder (homicidio capital)”, que en Texas es castigado con la pena de muerte. El primer juicio fue en 1996; Chávez confesó su participación en el asesinato y el robo y fue condenado a prisión perpetua, mientras que a Saldaño le dictaron la pena de muerte por homicidio agravado.
Esa primera sentencia fue anulada en 2000 por la Corte Suprema de los Estados Unidos, cuando Texas —a través de su procurador general— “confesó un error” al reconocer que la sentencia estaba viciada por un testimonio basado en “estereotipos raciales”. La anulación no implicó que saliera del corredor de la muerte; allí esperó el nuevo juicio, que en 2004 ratificó la pena de ejecución.

Casi en paralelo a que su familia recibió noticias de él, en otro estado, Tennessee, la convicta Christa Pike sobrevivía a dos intentos de ejecución mediante inyección letal. Igual que Saldaño, ella lleva 30 años en el corredor de la muerte.
En el caso de Saldaño, la Corte Suprema de Texas ya había rechazado un primer recurso presentado por Wolff en el que pedía la libertad del cordobés o que fuera traspasado a un hospital psiquiátrico.
Juan Carlos Vega, abogado de Saldaño ante la CIDH, señaló a LA NACION: “Estados Unidos cumple y acepta las decisiones que la favorecen. La Comisión ya detalló que las dos condenas de Saldaño están impregnadas de racismo judicial. Afecta directamente a uno de los ‘tesoros’ de los Estados Unidos: su sistema jurídico. Texas no lo ejecuta por esto mismo, por la condena de la CIDH, que los Estados Unidos integran”.

Personalmente, Vega considera que Texas espera que “Víctor muera de viejo”, ya que “el promedio en el corredor de la muerte es de 15 años y él lleva 30″.
Saldaño está en la prisión Allan B. Polunsky, en una celda que mide aproximadamente 3 por 2 metros y cumple aislamiento unas 23 horas por día.



