Preocupación en Tucumán por una seguidilla de casos de chicos que fueron armados a la escuela
En una secundaria de la capital provincial, un adolescente hizo un disparo dentro del aula; una menor de 15 años dijo que había llevado un revólver porque la habían amenazado
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En las últimas 48 horas se registraron en Tucumán dos casos de menores que asistieron a sus escuelas con armas de fuego.
Esta mañana, medios locales dieron a conocer un nuevo episodio en la ciudad de Alderetes: una chica de 15 años llevó un revólver cargado con seis balas al colegio; dijo que la habían amenazado y quería defenderse, llegado el caso. Aún no había cesado la conmoción del hecho ocurrido el martes, cuando un adolescente de 14 años efectuó un disparo dentro de un aula de una escuela de la capital provincial.
En ninguno de los dos episodios se registraron heridos y ambos quedaron bajo investigación de la Justicia, mientras crece la preocupación en la provincia por la reiteración de este tipo de hechos, que se suman a otros antecedentes ocurridos durante este año.
En Alderetes, ubicada a unos 20 kilómetros de la capital tucumana, el episodio ocurrió en la Escuela 110 de Los Gutiérrez, donde la adolescente ingresó con un arma calibre 22 entre sus pertenencias.
Según reconstruyeron medios tucumanos, la joven habría manifestado que había sido amenazada por compañeros y que había llevado el revólver por temor a lo que pudiera ocurrir a la salida del colegio. Aunque ella aseguró que no había disparado, el revólver tenía un tambor de ocho alvéolos en el que había dos balas percutadas y otras seis intactas.
Aunque no trascendió cómo fue detectada la presencia del arma, una alerta derivó en el traslado de efectivos de la Comisaría y de la División Motorizada local hasta la institución, ubicada sobre la calle Rivadavia al 2100, bajo la supervisión del comisario general Carlos Ruiz, de la Jefatura de la Unidad Regional Este.
“Es un hecho importante por la connotación que tiene, más por tratarse de una niña de 15 años. Con la intervención de las autoridades del establecimiento educativo, que aplicaron el protocolo, y con la respuesta del personal policial y municipal, se logró controlar la situación. En un operativo enorme se ha secuestrado un arma de fuego, de calibre 22, un arma de puño. La causante es una niña de 12 años, sobre la cual debemos preservar su identidad, así como también todo lo que refiere a su persona”, explicó el comisario Ruiz desde la puerta del colegio durante una entrevista con el canal de noticias TN, en la que aclaró que “el arma no llegó a utilizarse” y pidió respetar los tiempos de la investigación por parte de la fiscalía.
Dos días atrás, un alumno de 14 años del turno tarde efectuó un disparo dentro de un aula de la Escuela Secundaria Congreso de Tucumán, en San Miguel de Tucumán. El proyectil impactó contra una pared y no se registraron heridos.
En un primer momento, las autoridades creyeron que el estruendo había sido provocado por un petardo o un fuego artificial, hasta que confirmaron que el estudiante llevaba un arma. Según la reconstrucción realizada por la institución, el disparo se produjo fuera de la vista del docente y el adolescente aseguró que se le había escapado el tiro.
El hecho generó preocupación entre las familias y obligó a activar los protocolos de la institución, situada en la calle Congreso, en la intersección con Lavalle.
La ministra de Educación de la Provincia, Susana Montaldo, se trasladó al establecimiento y señaló que el alumno no registraba antecedentes de problemas de conducta. “Es algo gravísimo que un alumno venga a la escuela con un arma”, advirtió en una rueda de prensa con la prensa local. La funcionaria también descartó la posibilidad de implementar requisas generalizadas: “No, yo creo que no pasa por ahí. Imagínese, revisar a 400.000 alumnos. No. Pasa en la familia”.
En ese sentido, Montaldo planteó que una de las principales cuestiones por abordar era el acceso de los menores a las armas dentro de sus hogares. “Cuando hay armas, no tienen que estar al alcance de los niños y adolescentes. Entonces, este es el trabajo que hay que hacer con la familia”, señaló.
Además, explicó que el Ministerio trabajaría junto con los equipos de orientación, profesionales de Desarrollo Social y otras áreas estatales para acompañar al adolescente y a su entorno familiar.
“A nosotros nos interesa la persona”, resumió la ministra, al explicar que el abordaje no estaría centrado exclusivamente en una eventual sanción disciplinaria.
La funcionaria indicó que todavía no se había definido qué medida se tomaría con respecto al estudiante y que el objetivo era determinar, junto con los equipos de la escuela, cómo continuaría su trayectoria educativa. También vinculó el episodio con un contexto más amplio de violencia y llamó a fortalecer el diálogo y la convivencia: “Hemos elegido la democracia, hay que sostenerla, y se sostiene con diálogo, con resolución de conflicto”.
Antecedentes
El martes 7 de abril de 2026 se registró el primer hecho de este tipo del año en la provincia. Fue en la Escuela Secundaria El Salvador, ubicada en la zona del Mercofrut, en San Miguel de Tucumán.
Un estudiante de 17 años, de cuarto año, se encontraba en plena clase de Biología cuando un compañero advirtió que llevaba un arma después de que se le cayeran algunos proyectiles. Las autoridades escolares dieron aviso inmediato a los servicios de emergencia. Los agentes policiales ingresaron al aula, apartaron al resto de los alumnos y redujeron al adolescente sin que opusiera resistencia. En su poder encontraron un revólver calibre 38 cargado con seis municiones. No hubo disparos ni heridos.
Dos semanas después, una nueva alerta se produjo en el Colegio Salesiano General Belgrano, ubicado en Chacabuco 369, en la zona sur de la capital provincial. La institución, emplazada en la intersección de Chacabuco y General Paz, fue escenario de una amenaza masiva: en el baño de mujeres del sector de primaria apareció escrita la frase “Mañana tiroteo”. El protocolo de seguridad se activó de forma urgente y dio lugar a la realización de requisas en el establecimiento mediante un amplio despliegue policial. Aunque no se encontraron armas de fuego, la amenaza generó preocupación y temor entre alumnos, docentes y familias.
Ese mismo mes, en un marco de preocupación creciente, la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, y el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, encabezaron una conferencia de prensa en Buenos Aires junto a autoridades de las fuerzas policiales por la masacre que ocurrió el 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de la localidad santafesina de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años provocó la muerte de otro estudiante de 13 años y dejó a otros alumnos heridos.
Dentro de un cúmulo de amenazas de tiroteos en cerca de 150 establecimientos educativos de la provincia, la funcionaria nacional y el mandatario de Santa Fe revelaron por entonces un informe clasificado, del que también participó el FBI, donde detectaron que el autor del hecho pertenecía a una comunidad o subcultura virtual trasnacional con origen en los Estados Unidos, denominada TCC (True Crime Community, por sus siglas en inglés), donde se hacían cultos a estos episodios de violencia escolar, veneraciones a sus perpetuadores e incluso se incitaba a imitarlos. De estas características en particular, en la conferencia mencionaron que había otros 15 casos bajo investigación repartidos en el país.



