
Preso en España quiere volver, pero no a la cárcel
Un delincuente, que se había fugado de Devoto, cayó en Alicante por contrabandear drogas
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Oscar Brítez tiene un frondoso prontuario. En la Argentina lo condenaron a 30 años de prisión por seis robos agravados por el uso de armas, lesiones graves y el intento de homicidio de un policía de la Federal. No cumplió la pena.
El 28 de agosto de 2010 se escapó caminando y por la puerta principal de la cárcel de Villa Devoto después de falsificar documentación sobre su liberación. Pero no duró mucho lejos de una prisión. En julio de 2011 fue detenido en Alicante, España, acusado de integrar una organización narcocriminal internacional. Ahora, a punto de ser extradido al país, quiere pisar suelo argentino en libertad y evitar regresar tras las rejas.
"La intención es que vuelva a la Argentina con la pena cumplida y que puede hacer un tratamiento para reinsertarse a la sociedad", sostuvo a LA NACION
el abogado de Brítez, Carlos Broitman.
Brítez nació el 2 de abril de 1989. Las primeras causas en su contra datan de cuando era menor de edad. Primero fue condenado, en diciembre de 2008, a la pena de 21 años de prisión, pena impuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 10, que después se unificó en 30 años con una sentencia del Tribunal Oral de Menores N° 1.
Broitman quiere fundamentar el pedido para que su cliente no vuelva a una cárcel argentina en las leyes españolas. "En España, un menor no cumple pena en prisión y por los delitos por los que fue condenado cuando era mayor de edad la pena no supera los 11 años", explicó el abogado. Según esa teoría de la defensa de Brítez, la pena ya estaría cumplida.
"La intención es que venga a la Argentina con la pena de prisión cumplida y que en el país se haga un tratamiento para que se pueda reinsertar en el sistema", afirmó Broitman.
Brítez fue detenido con un documento de identidad paraguayo a nombre de Francisco Ibarrola Samudio. La investigación de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (Udyco) de España comenzó con un alerta de la DEA (la agencia antidrogas de los Estados Unidos) y de la Policía Federal Argentina.
La información de la DEA decía que el 26 de mayo de 2011 iba a viajar desde la Argentina hacia Alicante un ciudadano argentino que habría participado en un envío de cocaína. La droga, según la señal de alerta, ya "habría salido hacia España, posiblemente en un contenedor y estaríamos hablando de 1500 kilos", según se explicó en su momento en documentación a la que tuvo acceso LA NACION.
La investigación avanzó: se secuestró una importante cantidad de droga, dólares y se detuvo a varios sospechosos, entre ellos a Ibarrola Samudio, que en realidad era Brítez, conocido en la Argentina por sus alias de "El Gordo".
Cuando "El Gordo" ya estaba preso, en la Argentina su padre fue ejecutado por sicarios: el 3 de noviembre de 2011, Héctor Brítez fue asesinado de tres balazos en la espalda. Lo acribillaron en la esquina de Matheu y Estados Unidos, en Balvanera. En su poder tenía un documento falso y diez teléfonos celulares.
Según una calificada fuente judicial, Brítez padre estaba prófugo desde 2007, cuando luego de una salida transitoria no se reintegró a la cárcel de Ezeiza, donde purgaba una pena como organizador de tráfico de estupefacientes que le impuso en 2001 el Tribunal Oral Federal N° 1.
Padre e hijo estuvieron nombrados en una causa de narcotráfico que investigó el juez federal Sergio Torres, informaron fuentes judiciales. A Héctor Brítez también lo investigaba el Juzgado en lo Penal Económico N° 1 en una expediente por contrabando de droga a España, pero el 2 de julio de 2012 se decretó extinción de la causa penal porque el sospechoso había sido asesinado. Los pesquisas estaban tras sus pasos porque se presumía que era el contacto con presuntos narcos que estaban en Europa. Su homicidio se lo vinculó como un ajuste de cuentas.
En una resolución del 21 de noviembre de 2012, donde procesó a diez personas por tráfico de estupefacientes, sobre Brítez, el juez federal Torres sostuvo en uno de los párrafos que "sería el dueño del material estupefaciente a comercializar".
Ahora pretende ser extraditado, pero no pisar la cárcel en la Argentina.





