
¿Secta rusa en Bariloche?. La Justicia denegó la absolución del ruso Konstantin Rudnev, que sigue preso en el penal de Rawson
Es porque la fiscalía aún tiene tiempo hasta abril para integrar pruebas a la investigación; la defensa también había procurado la detención domiciliaria, pero se la rechazaron
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El ruso Konstantin Rudnev seguirá, al menos hasta abril, recluido en el penal federal de Rawson, Chubut, acusado de ser le presunto líder de una secta que intentó fraguar la identidad de un recién nacido para poder acceder a un documento argentino que le permitiera, luego, moverse libremente por el Mercosur.
En la última semana la Justicia de Río Negro revocó, primero, la prisión domiciliaria a la que había accedido durante la feria judicial de enero bajo el argumento de que el encierro en la penitenciaría del este patagónico había agravado patologías de salud que acarrea desde antes de su detención, hace casi un año. Y luego, denegó la absolución y sobreseimiento definitivo solicitados por su abogado defensor, Carlos Broitman, bajo el argumento de que aún no se agotó el plazo para que la fiscalía federal consiga pruebas para sostener su acusación.

El juez federal Gustavo Villanueva sostuvo que la defensa recién podría presentar su requerimiento de sobreseimiento el 4 de abril próximo, fecha límite para que el Ministerio Público exponga su caso, basado en evidencias, para elevar el proceso a la etapa de juicio.
“Hicimos el pedido de sobreseimiento y el juez dijo que quedando casi dos meses hasta la formulación de cargos para saber si se va a juicio o no, presentarlo ahora implica hacerlo en un muy corto plazo”, dijo Broitman al diario Río Negro al término de la audiencia realizada ayer a la mañana.

La defensa intenta probar que Rudnev es inocente porque no existe ninguna organización coercitiva que él esté liderando. Pero él y otra decena y media de personas quedaron en la mira cuando, en marzo del año pasado, Elena Makarova, una joven rusa de 22 años, llegó al hospital de Bariloche con un embarazo a término; dos mujeres extranjeras la acompañaban.
Las autoridades del centro asistencial dudaron de la situación. Las mujeres tenían insistencia por que se inscriba al niño por nacer como hijo de Rudnev, y no con el apellido de la madre, ante la ausencia del padre. Makarova, finalmente, dio a luz a un varón.

Los movimientos posteriores precipitaron los operativos: Rudnev y otras 14 personas personas sacaron pasajes de avión para volar a San Pablo el 28 de marzo; la urgencia denotaba que el grupo quería salir rápidamente del país. Los detuvieron, a unos en el aeropuerto de Bariloche y a otros, en el aeroparque Jorge Newbery. En total, fueron arrestados 21 sospechosos; 19 eran mujeres.
Según se informó oportunamente, cuando vio que los efectivos de la Policía Federal y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria tomaban posición para concretar las aprehensiones, Rudnev sacó una hoja de afeitar de su billetera e intentó cortarse el cuello En la foto de prontuario, de hecho, se lo ve con un apósito del lado derecho.

El extraterrestre de Sirio
Los antecedentes recibidos por Interpol arrojaron luz sobre quién era −o había sido− Rudnev. Graduado de Ingeniería en la ex Unión Soviética, y tras un paso por el Ejército Rojo, creó en 1989 Ashram Shambala, una organización de corte religioso-místico, con reminiscencias Shaolin, que pronto comenzó a ganar adeptos entre los descontentos del régimen comunista que comenzaba a implosionar; Ashram Shambala se expandió por 18 regiones de Rusia, entre ellas, Moscú y San Petersburgo.
Rudnev se autodenominaba “gurú Sotidanandana” y decía ser discípulo de un sabio del Tibet. También se hacía llamar Gran Chamán Shri Dzhnan Avatar Munio, “el extraterrestre de Sirio”, y ofrecía a sus seguidores convertirlos en nuevos hombres de la “sexta raza”, alimentados por la energía divina de origen estelar. El poder del Universo al servicio de la sanación del cuerpo y el alma era lo que prometía.

En 1999 lo arrestaron y terminó en un neuropsiquiátrico, del que consiguió fugarse para retomar el liderazgo de su organización. En 2005 lo detuvieron de nuevo en Siberia. Aunque los investigadores rusos encontraron indicios de tratos inhumanos y reducción a la servidumbre, sus seguidores se negaron a declarar en su contra.
En 2010 lo arrestaron otra vez. Esta vez, en los allanamientos, la policía rusa encontró material audiovisual de rituales propios de una secta y algo más prosaico: heroína.

En agosto de 2013 el Tribunal de Novosibirsk, en el distrito federal de Siberia, sentenció al líder de Ashram Shambala a la pena de 11 años de cárcel en una colonia de máxima seguridad por violar a sus discípulas, atentar contra el pudor y por distribución de drogas ilícitas.
Para entonces, Ashram Shambala había ampliado su alcance hacia el este, a la zona de los Balcanes, con reportes de actividades en la República de Montenegro e investigaciones vigentes por actividades propias de una organización coercitiva. Para escapar del escrutinio de la ley europea, Rudnev y un grupo cerrado de colaboradores, en su mayoría mujeres, viajaron lejos y recalaron en la Patagonia.

Según el fiscal general Fernando Arrigo, titular de la Sede Fiscal Descentralizada de San Carlos de Bariloche, Rudnev huyó de la República Montenegrina, donde era buscado desde el 9 de octubre pasado.
El fiscal sostuvo que, con la maniobra que involucró a la víctima embarazada y a su hijo, Rudnev intentó obtener la nacionalidad argentina para posteriormente pedir la residencia brasileña y, de esa forma, poder vivir de manera permanente o temporaria en estos dos países, donde la organización estaba consolidando su asentamiento.
En la audiencia imputativa de abril del año pasado, Arrigo planteó que, de acuerdo a la reglamentación de la Ley 23.509 de ciudadanía, la persona que solicite su naturalización deberá tener cónyuge o hijo argentino nativo y que tal situación la exime del requisito de permanencia de dos años continuos de residencia. Agregó que ello, sumado a los acuerdos que existen entre Brasil y Argentina, deriva en que los residentes puedan moverse libremente por los países, y que un acuerdo firmado en 2003 habilita a los argentinos a solicitar permiso de residencia permanente para vivir en Brasil.
En la audiencia de formalización del caso, la fiscalía sostuvo ante el juez de Garantías Gustavo Zapata que la organización había captado, trasladada y acogido a Elena Makarova con fines de explotación sexual y de reducción a la servidumbre, para lo cual medió engaño —la fachada de un espacio espiritual y de práctica de yoga— y coerción, y se había aprovechado de la extrema situación de vulnerabilidad de la víctima.

Los fiscales también atribuyeron a una de las mujeres el delito de falsedad ideológica en grado de tentativa, dado que intentó modificar la partida de nacimiento del niño, documento destinado a acreditar la identidad en la tramitación del DNI.
Con el avance del proceso las mujeres fueron puestas en libertad, pero Rudnev siguió encerrado en el penal de Rawson. Allí su salud comenzó a menguar, según denunció su pareja, Tamara Rudneva, quien dijo que el hombre que enseñaba a curarse con la “energía divina” de las estrellas, “se está muriendo en la cárcel”, aquejado de todo tipo de dolencias cardíacas y respiratorias.
El propio Broitman, al pedir la prisión domiciliaria de su defendido, dijo que había perdido 50 kilos (de los 150 que pesaba cuando entró al penal de Rawson) y que no estaba recibiendo la atención médica que requería su delicado cuadro de salud.

El 21 de enero, el juez Zapata otorgó la prisión domiciliaria monitoreada por tobillera electrónica y con una serie de medidas complementarias, como la retención del pasaporte y la prohibición completa para tomar contacto, de forma directa o indirecta, con Makarova y el bebé que el mes próximo cumplirá un año.
Pero la fiscalía se opuso a la morigeración autorizada durante la feria judicial de verano. La Cámara Federal de Apelaciones de General Roca revocó la prisión domiciliaria dictada por el juez de Garantías de Bariloche y dispuso que Rudnev deberá seguir en la Unidad Penal 6 de Chubut.
Los jueces consideraron que las enfermedades invocadas por la defensa para justificar la salida de la cárcel no habían sido respaldadas con análisis médicos objetivos ni con informes de organismos oficiales que acreditaran la existencia de un riesgo real para la salud del “extraterrestre de Sirio”. Agregaron que las eventuales dolencias de Rudnev podían ser atendidas en el ámbito penitenciario.
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