Procesan a la dueña de una moto porque su pareja usaba el vehículo para robar

Uno de los robos protagonizados por Héctor Corroncini

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Gabriel Di Nicola
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7 de agosto de 2019  • 13:08

Héctor Corroncini está preso, acusado de robar en supermercados chinos. Su especialidad, según los investigadores, era golpear en el momento del pago a proveedores, justo cuando los comerciantes manejan importantes cantidades de dinero. Él los amenazaba con su arma y se escapaba en una moto que dejaba estacionada en la puerta. Esa moto era de su pareja, María Fernanda C., de 39 años, empleada del rectorado de una universidad pública, que ahora terminó procesada como partícipe necesaria de los asaltos de su compañera. Para la Justicia, la cesión de uso del vehículo del que era propietaria fue una contribución esencial para la ejecución del plan criminal.

Así lo sostuvo la jueza en lo criminal y correccional porteña Alejandra Provítola en una resolución en la que amplió el procesamiento de Corroncini por un robo ocurrido el 21 de febrero pasado en un supermercado chino de Villa del Parque, donde robó 30.000 pesos. La magistrada ya lo había procesado por otro hecho sucedido en el mismo barrio; en esa ocasión, el imputado se apoderó de $22.000.

Con el avance de la investigación, Provítola entendió que si bien Corroncini, de 35 años, actuó solo en los robos, María Fernanda C. terminó siendo parte del plan criminal.

La magistrada consideró que "el aporte de María Fernanda C. a los eventos criminosos ocurridos en perjuicio de los damnificados" ha sido "sustancial", toda vez que "los hechos desplegados por Corroncini no habrían podido desplegarse, al menos con la extensión con que fueron realizados", afirmó la jueza. Agregó: "La circunstancia de que María Fernanda C. careciera de antecedentes penales le permitía ser la titular de la moto, y se la facilitaba a su consorte para que este, previo tapar la patente, llevara a cabo los hechos [criminales]".

Provítola la procesó sin prisión preventiva como "partícipe necesaria del delito de robo agravado por haber sido cometido con armas de fuego cuya aptitud para el disparo no puede tenerse por acreditada". Ese fallo ya fue confirmado por la Sala de Feria de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional.

Los elementos secuestrados durante los allanamientos donde se detuvo al sospechoso
Los elementos secuestrados durante los allanamientos donde se detuvo al sospechoso

En el auto de procesamiento, la jueza dispuso decomisar en forma preventiva la moto Bajaj Rouser 200 dominio A095HKZ utilizada por Corroncini.

Durante su indagatoria, María Fernanda C. se negó a declarar y se remitió a un escrito presentado en el comienzo de la audiencia, en el que negó "cualquier tipo de participación en los hechos". Relató que compró la moto para que Corroncini realizara labores en una peluquería de Palermo como repartidor de productos.

"Es posible afirmar que Corroncini, lejos de dedicarse al reparto o al delivery, como señaló su consorte de causa, perpetraba delitos contra la propiedad de similares características que aparecen a la fecha como su principal medio de vida, actuando en todos los hechos bajo la misma modalidad: concurría a supermercados atendidos por personas orientales [sic], a bordo de una moto adquirida a tales efectos por su María Fernanda C., en horarios cercanos a los repartos de mercadería y, por ende, con mayor fluidez de dinero en efectivo disponible para llevar a cabo los pagos respectivos. Y luego, mediante la exhibición de un arma de fuego, exigía la entrega de dichos emolumentos a los dueños o encargados del lugar para, finalmente, en poder del peculio, retirarse rápidamente del lugar en la misma motocicleta y guarecerse en el domicilio común con la imputada", afirmó la jueza en su resolución.

Los dos robos por los cuales Provítola procesó a Corroncini fueron registrados por las cámaras de seguridad instaladas por los propios comerciantes.

Corroncini no es un advenedizo en los robos de motochorros. En noviembre pasado recibió una pena de tres años de prisión en suspenso por haber protagonizado un asalto en un supermercado chino del barrio porteño de Caballito. En ese hecho, ocurrido en diciembre de 2016, su cómplice, Ariel Santos, murió cuando intentaba escapar en una moto. Había sido baleado por Carla Céspedes, agente de la Policía Federal Argentina.

En el mismo juicio en el que a él lo condenaron, los jueces Miguel Ángel Caminos, Hugo Cataldi y Beatriz Bistué de Soler absolvieron a la mujer policía. Siete meses después de ese debate oral y público, el asaltante reincidió y protagonizó los golpes en los supermercados de Villa del Parque por los que ahora fue procesado.

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