
Vicente López: la versión de la mujer detenida por participar del homicidio encargado por la mafia china
Se trata de Adriana Amado, acusada en el marco de la investigación del asesinato del comerciante Jian Chen, ultimado de un balazo
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Adriana Amado tiene 34 años. Desde hace casi 72 horas está presa. La acusan de haber participado de un homicidio encargado por la denominada mafia china. La sospechosa, al ser indagada, no negó haber estado en la escena del crimen, en Carapachay, en Vicente López, pero dijo que ella y su pareja, Luis Ayala, un gendarme retirado que integró el grupo de elite Alacrán, estuvieron en el lugar después de haber sido amenazados por el supuesto tirador, a quien identificó como Sebastián.
Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. Jian Chen, un comerciante de 36 años, fue baleado la noche del viernes pasado cuando estaba sentado en su camioneta 4x4. Logró salir del vehículo y se desvaneció en la puerta de un supermercado chino, propiedad de su tía. Murió poco después.
La investigación del crimen está a cargo del fiscal de Vicente López Gastón Larramendi. Ayala y Amado fueron detenidos el lunes pasado por detectives de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
“Chen fue sorprendido por uno de los masculinos imputados quien, obrando a traición y sobre seguro, abrió la puerta del acompañante, colocando de forma deliberada a la víctima en estado de indefensión, asegurándose el resultado de su ilícito accionar y le efectuó un disparo con un arma de fuego en lacara, ingresando el proyectil por su boca, saliendo por el lado izquierdo del cuello”, explicó el fiscal Larramendi cuando indagó a Ayala y Amado. Los sospechosos llegaron a la escena del crimen en un Peugeot 208 oscuro.

El gendarme retirado se negó a declarar. Amado, en cambio, hizo un relato y ubicó como tirador a la persona identificada como Sebastián.
“El el señor Sebastián se presenta en mi domicilio apretándolo a Ayala, diciéndole que lo llevemos, que tenía que cobrar una plata que le debían. Ayala le dijo yo no iba a ir, que me iba a quedar con mi bebé. Pero insistió y dijo ‘ella nos tiene que acompañar’. Yo sabía que le iban a pagar una plata que le debían, supuestamente a Sebastián. Cuando llegamos al lugar, dijo de lo esperemos, que iba a buscar el dinero. Cuando él se acerca y sentimos los disparos, nosotros nos fuimos. Ahí nosotros fuimos a mi casa”, afirmó la sospechosa en su declaración indagatoria.

Según el relato de Amado, el automóvil fue conducido por Ayala. Ella se sentó a su lado y Sebastián viajó en la parte trasera.
También sostuvo que le llamó la atención el disparo. Sebastián nunca le había mostrado que llevaba un arma de fuego. Y contó que en el viaje hacia Carapachay, el sicario se mostraba “agresivo” y que tanto a ella como a Ayala los trataba mal.
“Sebastián contestaba muy violentamente y nos agredía durante todo el camino. A mí me dijo: ‘Vos tenés un hijo, yo le voy a volar la cabeza’ y a amenazó a las hijas de Ayala”.
El ataque, según el registro de las cámaras de seguridad, ocurrió a las 20.36. Una hora y 20 minutos antes, Ayala y su cómplice y pareja, identificada Adriana Cecilia A., hicieron una compra en el supermercado El Remanso, propiedad de la tía de la víctima.
“La compra que hicieron fue una manera de estudiar los movimientos de la víctima”, sostuvo a LA NACION un jefe policial.
A partir del análisis de las imágenes grabadas por cámaras de seguridad del municipio y dispositivos privados, detectives de la Superintendencia de Seguridad Región AMBA Norte I, a cargo del comisario general Lucas Borge, y de la Subdelegación Departamental de Investigaciones (SubDDI) de Vicente López, ambas dependencias de la policía bonaerense, se pudo reconstruir parte del plan criminal e identificar a los sospechosos, quienes llegaron a la escena del crimen en un Peugeot 208 oscuro. Habría participado un tercer delincuente, que habría hecho las veces de tirador, según informaron a LA NACION fuentes judiciales.
“El sicario, que habría sido contratado a cambio de 5000 dólares por parte de la denominada mafia china, disparó desde el auto en movimiento cuando la víctima estaba sentada en su camioneta”, dijeron fuentes policiales.
En una filmación incorporada al expediente se puede observar cómo Chen Jian baja herido de su camioneta, camina unos metros con dificultad hasta que cae desvanecido en la vereda del supermercado.
Como se consignó, los sospechosos fueron identificados a partir del análisis de imágenes de cámaras de seguridad y los datos de la titularidad de la cuenta de una billetera virtual utilizada para pagar la compra hecha para hacer las tareas de inteligencia previas al ataque.
Ayala fue detenido el lunes pasado en Merlo y en el allanamiento en su casa, personal de la policía bonaerense secuestró un chaleco antibalas con las siglas GNA (por Gendarmería Nacional Argentina), dos pistolas nueve milímetro, una pistola calibre 22, municiones y un teléfono celular.
Cuando declaró como testigo, Huang Yuan, la pareja de la víctima, sostuvo que habían abierto un comercio del rubro “regalería” en la ciudad de Buenos Aires y que, en marzo pasado, Jian Chen fue amenazado por una persona de nacionalidad china conocida como Paisano.
“Yuan dijo que en marzo pasado, cuando refaccionaban el local, se presentó la persona conocida como Paisano y amenazó de muerte a su pareja. Le dijo que no abra el comercio porque a 150 metros él tenía uno del mismo rubro. Y Chen Jian también le dijo que si lo mataban el culpable era el Paisa, porque le había anticipado que le pagaría a la mafia china para matarlo”, según dijeron a LA NACION fuentes judiciales.



