
Vivir en Loma Hermosa: Donde los vecinos sólo respiran temor
Asaltos, agresiones, rejas por doquier y miedo: esa es la preocupante escenografía del barrio donde tenía su consultorio Lino Villar Cataldo, el cirujano que mató a un ladrón que intentó robarle su auto
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Antes de abrir un portón alto de chapa, Cristina mira hacia ambos lados para asegurarse de que no haya ningún movimiento sospechoso. Luego lo desliza unos centímetros hacia un costado y sale a dejar una bolsa con basura en la calle y rápidamente vuelve a su hogar. Ahora, en invierno, todos los días cerca de las 15, la mayoría de los vecinos de Loma Hermosa, en el partido bonaerense de San Martín, sacan los residuos, pues saben que después oscurece y comienza a reinar la inseguridad.
Cuatro proyectiles y un joven muerto, despertaron el interés en la situación delictiva que se vive en uno de los lugares con mayor concentración demográfica del conurbano. Cerca de 40.000 habitantes conviven en una superficie de diez cuadras de extensión, que lindan con la autopista del Buen Ayre, y 15 cuadras de profundidad. Una gran parte de los residentes es de origen paraguayo y boliviano, pero ahora también existe una fuerte migración al barrio de ciudadanos colombianos y peruanos. La casa del médico que mató al ladrón que quiso robar su auto, está en la calle El Ombú al 6800, al lado de una casa que también funciona como peluquería, y a metros de otro domicilio que ofrece los servicios una pedagoga.
"Tememos las represalias por lo que pasó, por eso nadie quiere hablar", dijo Gonzalo, quien cruzaba una calle con la vista hacia el piso, a pocos metros del domicilio donde, el viernes 26 a las 20, Lino Villar Cataldo efectuó los disparos fulminantes. "Ante el mínimo ruido, como el de un caño de escape de una moto, chicos y adultos se encierran en el interior de sus casas", explicó el hombre.

A 50 metros de la casa del médico, un rottweiler y un pitbull americano gris vigilan todo desde una terraza; siguen con la mirada a su dueño, mientras se aleja de la casa. Por su parte, el dueño del domicilio de la esquina de El Ombú y El Pensamiento, recubrió la parte de arriba de un paredón de ladrillo con una franja de cemento, donde insertó pedazos de vidrios rotos: algo habitual en la zona.
Los dueños del barrio
"En este barrio todos los robos son con armas, y los chicos que hacen entraderas se reúnen en las esquinas, antes de delinquir", señaló Juan José, quien vive en el vecino barrio Libertador hace más de 30 años. "Es habitual ver a chicos con armas en la cintura que son tapados por su ropa", continuó. A una cuadra de la casa de Villar Cataldo, hay una garita de seguridad con un policía. Los vecinos aseguran que móviles policiales patrullan la zona, pero dicen que eso no es suficiente.

A poco más de dos cuadras de la avenida principal, la casa de Villar Cataldo aún tiene custodia policial. Un auto Chevrolet Corsa, de la policía local de San Martín, y una camioneta de la policía bonaerense vigilan la entrada principal. En frente hay un terreno baldío de unos 2000 metros cuadrados con un cartel oxidado que dice: "Aquí funcionará la escuela pública de Barrio Libertador". Al lado del terreno, una cooperativa organizó un barrio cerrado, con 10 casas y una reja alta para evitar robos.
Sin salida
La cuadra donde está la casa de Villar Cataldo, es una de las que tiene mejor construcción en la zona. En general, los vecinos levantan las paredes con sus propias manos, buscan materiales de bajo costo y hasta instalan sus propias rejas, ya que la mayoría de los hombres del lugar son obreros de construcción. Algunas zonas del barrio aún conservan calles de tierra, por ejemplo, un asentamiento cercano, donde residen 12.000 habitantes, y donde alguna vez hubo un basural.

Después del horario de salida del colegio, las madres sujetan a sus hijos de la mano y caminan rápidamente por las calles hacia sus hogares. La sensación de temor se respira, es palpable, sólo dos pequeños de unos 10 años se aventuran por el cruce de El Ombú y El Pensamiento, mientras señalan con el índice la casa del médico y comentan: "Mirá, ahí es donde el doctor mató a un chico", pero pronto siguen de largo y se dirigen a la avenida Libertador, donde hay más movimiento y algunos comercios pequeños. Las rejas de los comercios no están del todo abiertas, solo un poco, para que puedan entrar los clientes, pero la mayoría de los quioscos tiene rejas fijas.
El barrio es una comunidad precaria, donde muchos de los trabajadores se van muy temprano por la mañana a trabajar y vuelven tarde a sus casas y saben que la inseguridad está a la vuelta de la esquina y no pueden hacer nada. "Vivimos con terror, pero ahora se suma el miedo a las represalias por el caso del médico", dijo una mujer que reside allí hace más de 10 años y que no quiso dar su nombre por temor. Según ella, Villar Cataldo es el único cirujano que atiende en el barrio. "A las 20 oí algunos tiros, pero no me animé a salir hasta esperar por lo menos media hora, después caminé unos pasos por un costado de la vereda sin ninguna iluminación para ver qué había ocurrido. En ese momento vi al chico adentro del auto con sangre e inmóvil, me imaginé que había sido un asalto", continuó.
Varios vecinos señalaron que la familia del ladrón muerto vive a cuatro cuadras de la casa de Villar Cataldo. Esa familia dice que vive del alquiler de carros tirados por caballos y un precario corralón de materiales, pero la realidad sería otra: "Todos saben aquí que viven de lo que roban, pero la policía no hace nada y todos vivimos aterrados", sentenció una vecina.
Números que preocupan
330 Homicidios
Es la cifra que se registró en 2015 el Departamento Judicial de San Martín, que comprende a Loma Hermosa.
16.004 Robos
Es la cantidad que se denunció en dicho departamento judicial en 2015, según lo registró la Procuración bonaerense






