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121 personas identificadas: el incansable trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense en el icónico Pozo de Vargas
Es la fosa común más grande del país, en Tucumán; casi 50 años después, continúa la minuciosa tarea de los expertos para que los restos vuelvan a las familias
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LA NACIONEvangelina Himitian
Pasaron casi 49 años desde el último día que Claudia Villegas vio a su hermana Aída. Desde esa jornada, en la que fue secuestrada de su casa en Tucumán durante la última dictadura, no volvió a saber de ella, aunque nunca la dejó de buscar. Claudia tenía 17 años y su hermana mayor, 22, y se acababa de recibir de psicóloga. Aunque son de Catamarca, se habían mudado a Tucumán para estudiar. En estas cinco décadas de espera, fallecieron el padre, la abuela que las crio y hasta el novio de Aída, que se fue a Italia y después volvió a Catamarca. Claudia es la última de las personas de su generación que seguía buscándola.
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