Día de la Mujer: agrupaciones feministas marcharon contra el Gobierno
La movilización partió desde el Congreso a las 16; fuertes críticas a las políticas de la administración de Javier Milei
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La movilización partió a las 16 desde el Congreso hacia la Plaza de Mayo en el marco del Día Internacional de la Mujer. La convocatoria fue organizada por la Asamblea Antifascista Antirracista, el mismo espacio que impulsó la marcha del 1° de febrero, y reunió a distintos sectores bajo la consigna “Paro internacional transfeminista, antirracista, antifascista, antipatriarcal y anticapitalista”. No hubo un escenario instalado ni la lectura de un documento unificado, sino que cada agrupación llevó sus propias consignas.

La marcha estuvo encabezada por sectores que mantienen fuertes enfrentamientos con el Gobierno, entre ellos organizaciones feministas, referentes de sitios de memoria y trabajadoras despedidas del Hospital Laura Bonaparte. Luego, marcharon la Asamblea Antifascista Antirracista, la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y otras agrupaciones LGBT y feministas. Detrás de estos sectores se ubicaron los sindicatos y, por último, los partidos políticos. En redes sociales, distintos colectivos difundieron consignas contra el ajuste económico y en defensa de los derechos adquiridos.
Poco antes de la movilización, el gobierno de Javier Milei publicó en la red X un mensaje por el Día de la Mujer, en el que reafirmó el “combate frontal a la ideología woke que busca lucrar dividiendo a nuestra sociedad”. Y agregó que durante las administraciones anteriores los gastos en “perspectiva de género” aumentaron utilizando “el dinero de los argentinos de bien”.

En la Plaza de los Dos Congresos, el color violeta predominó. Pañuelos anudados al cuello, ropa teñida de ese color y, en el centro de la escena, una instalación que estremeció: decenas de zapatillas, botas y sandalias, todas pintadas de violeta. Cada par representaba una historia truncada. Entre el calzado, había placas con nombres y edades: “Julieta Mena, 22 años, embarazada, asesinada a golpes por su novio”; . “Claudia González, 19 años, de Santa Fe, ejecutada de un disparo por su expareja, un policía” y “Karina Bustos, 49 años, de Córdoba, asesinada por su pareja”. En otro sector, los rostros de las víctimas se enfrentaban a las imágenes de sus asesinos, acompañados por el hashtag: #PorEllas.
El verde y el violeta ondearon entre la multitud. Son los colores que representan la lucha feminista: el verde, símbolo del derecho al aborto legal, seguro y gratuito y el violeta, emblema de la lucha contra la violencia de género. En las rejas que rodean la plaza, había pancartas y mensajes escritos a mano: “Que la rabia nos organice”, se leía en una de ellas. Rocío Ferraro, de 28 años, sostenía un cartel con esa misma consigna. “Vengo por mi hermana. Su pareja la golpeaba, la humillaba. La Justicia la dejó sola y hoy no está. No quiero que nadie más pase por esto”, dijo a LA NACIÓN, con la voz quebrada.
En distintos puntos de la plaza, agrupaciones feministas y sociales instalaron puestos de información. Una de ellas era la organización No a la trata, que visibiliza los casos de explotación sexual y laboral. “Es fundamental que se entienda que la trata es una forma de violencia de género. Muchas mujeres desaparecen y terminan en redes de explotación. No queremos más desaparecidas”, señaló Patricia Ramírez, una de las participantes de la marcha que apoya la causa de No a la trata.
Sobre la Avenida de Mayo, la marcha avanzó hacia la Plaza de Mayo. En las calles, las pancartas advertían: “A la clandestinidad no volvemos”. Al final de la fila, agrupaciones kirchneristas como La Cámpora y Nuevo Encuentro; distintos sectores de la izquierda y sindicatos como la CGT y la Uocra, entre otros, caminaron al ritmo de los bombos.
Entre ellos, una adolescente de 15 años sostenía una bandera. “Vine con mi mamá y mi hermana porque quiero un mundo donde podamos caminar sin miedo. No quiero crecer sabiendo que ser mujer significa estar en peligro”, indicó Martina.
Mientras la columna se desplegaba, sobre las paredes de los locales de la avenida hay carteles que aluden a mujeres asesinadas.
Desde las calles aledañas, distintos grupos se sumaron a la movilización. Un conjunto de adolescentes de entre 13 y 19 años entró por la calle Libertad al grito de “La libertad es nuestra”, una consigna que ya resonaba entre otras mujeres de diferentes edades. Llevaron carteles con proclamas escritas a mano: “No nos callan”, “Mamá, si un día no vuelvo, no les creas si dicen que yo quería irme”, “Nos sembraron miedo, nos crecieron alas” y “No es normal ser manipuladas”.
En el centro de la marcha, una bandera inmensa se desplegó de un extremo al otro con la consigna “Trabajadoras contra el hambre, el saqueo y la crueldad”. La sostenían mujeres de distintos sindicatos. Más adelante, otro grupo levantó una bandera con las palabras “Antirracista, antifascista y anticapitalista”. A su lado, una columna conformada por la comunidad LGBT y mujeres en situación de calle también se hizo presente.
“A veces dormir en la calle es más seguro que volver a la casa de un violento”, dijo Sofía a este medio, una mujer que pasó años viviendo en la calle y hoy marchó para exigir refugios seguros y protección estatal. Más adelante, una chica trans alzó la voz contra el Gobierno. “A Milei le falta ESI [Educación Sexual Integral]. Niega nuestra existencia. Nosotras existimos y también tenemos derechos”, dijo Emilia López.
En otra parte de la marcha, la columna Diana Sacayán - Lohana Berkins (dos activistas por los derechos de las personas trans) se hizo presente bajo el lema #FuriaTravesti. Mientras tanto, entre la multitud, se alzaron carteles con mensajes como: “¿Cuándo te diste cuenta de que eras heterosexual?”, “Lesbianas, nombramos tantas veces como nos negaron”, “La deuda es con las niñeces”.
En la Plaza de Mayo
Por la Plaza de Mayo, una familia avanzó sosteniendo la foto de su hija y hermana, asesinada. Sus rostros reflejaban el dolor y la lucha por justicia. Alrededor, algunas personas se preguntaban por la ausencia de un escenario. A las 17.20, la plaza estuvo ocupada por diversas agrupaciones, aunque aún quedaban espacios vacíos desde la calle Chacabuco hasta la Casa Rosada, que permaneció vallada al igual que la Catedral. A medida que avanzó la tarde, nuevos grupos llegaban desde las calles paralelas, ralentizando el avance de la columna principal, que se extiendía por Avenida de Mayo, desde la calle Uruguay hasta Chacabuco.
Veinte minutos después, un grito rompió el murmullo: “Fuera Milei, los femicidios existen”. Al frente, una gran bandera con la consigna “8M - Paro Internacional Antifascista, Antirracista y Anticapitalista” avanzó encabezada por la diputada nacional por el Frente de Izquierda, Romina Del Plá; Georgina Orellano, secretaria general de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), y otras referentes. La movilización se intensificó. Los espacios vacíos comenzaron a llenarse con quienes ya venían marchando y con aquellos que emergían del subte cantando y sumándose al reclamo.
Pasadas las 18, la movilización alcanzó su punto más alto. Los últimos espacios vacíos desaparecieron y la multitud se extiendió hasta las vallas que rodeaban la Casa Rosada. Desde las diagonales, nuevos grupos avanzaron, ocupando las calles Rivadavia e Hipólito Yrigoyen, que hasta ese momento permanecían despejadas.
Frente a la Catedral, un grupo de jóvenes dejó un mensaje escrito con pintura sobre el asfalto: “Disculpen la molestia, NOS ESTÁN MATANDO”. Otras gritaron: “Si no vuelvo, rompan todo”. En las vallas de la Catedral, carteles con letras firmes advertían: “Al fascismo se lo destruye”.
Entre la gente, una mujer de más de 90 años contemplaba la movilización con los ojos llenos de lágrimas. “Marché en los años 70 cuando nos desaparecían, y sigo estando hoy porque nos siguen matando. No pensé que a mi edad todavía tendría que gritar por lo mismo”, dijo, conmovida.
Mientras la concentración comenzaba a diluirse, los últimos en sumarse son los grupos de izquierda, que avanzaban con cánticos y banderas.
Entre quienes marcharon, hubo historias de lucha que atraviesan generaciones. Una joven que sufrió violencia de género caminaba con cautela entre la multitud. Su nombre era Lucia, pero su miedo sigue presente. “Tengo un botón antipánico porque él me sigue buscando. Me dijo que si no era suya, no iba a ser de nadie. Pero estoy acá, porque no quiero que nadie más pase por esto. No quiero un país donde nos sigan matando y donde el Estado niegue la violencia de género”, señaló.
Este 8 de marzo reafirmamos nuestro combate frontal a la ideología woke que busca lucrar dividiendo a nuestra sociedad.
— Casa Rosada (@CasaRosada) March 8, 2025
Hemos conseguido bajar los homicidios aplicando una sola política: el que las hace, las paga. Fuimos en contra de todos los delincuentes, y las mujeres fueron… pic.twitter.com/k2d7gntB4Q
El día
La movilización se enmarca en una serie de protestas que se replicarán en diferentes puntos del país. Desde hace años, el 8 de marzo se ha consolidado como una fecha de manifestación en la Argentina, con paros y marchas que buscan visibilizar la violencia de género, la desigualdad en el ámbito laboral y la falta de acceso a derechos.
El Día Internacional de la Mujer tiene su origen en el movimiento obrero de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando mujeres trabajadoras comenzaron a reclamar por mejores condiciones laborales y derechos políticos. En 1908, una huelga en Nueva York reunió a miles de mujeres que exigían reducción de la jornada laboral, mejores salarios y el derecho al voto. Dos años después, durante la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Copenhague, la activista Clara Zetkin propuso establecer una jornada de lucha anual para las mujeres de todo el mundo. En 1917, en Rusia, una protesta de trabajadoras marcó el inicio de la Revolución de Febrero y, años más tarde, la fecha fue adoptada oficialmente por la Organización de Naciones Unidas (ONU).
En Argentina, el 8M ha tomado distintas formas a lo largo del tiempo. En los últimos años, se ha fortalecido como un paro internacional impulsado por el movimiento feminista, con masivas movilizaciones en las principales ciudades del país. Desde 2017, colectivos feministas han convocado a un paro de mujeres y disidencias para denunciar la violencia de género, la precarización laboral y las desigualdades en el acceso a derechos. La protesta de este año se inscribe en esa continuidad, con reclamos específicos vinculados al contexto actual y la participación de diversos sectores.
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