
A la miseria se le sumó el terror
Todos contra todos: los delincuentes ya no sólo utilizan las villas como aguantaderos también aterrorizan a sus propios vecinos y les cobran peaje para dejarlos salir a trabajar.
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"En los alrededores de Piedrabuena -un barrio de monoblocks en General Paz y autopista Riccheri en Capital- hay una bandita de la villa que te pide peaje para entrar o salir. A la mañana cuando la gente va a trabajar si la enganchan tiene que pagar de dos a cuatro pesos" contó el vecino Juan Severiano Gómez.
Esto del peaje al jornal no es nuevo y se repite en muchos asentamientos. Hasta hace unos meses los vecinos de Garín partido de Escobar se quejaban de que los obreros que se trasladaban desde los barrios periféricos al parque industrial no cruzaban el puente "si no ponían para los muchachos de la villa".
En la Capital y el Gran Buenos Aires reside el 35 por ciento de la población del país. En octubre del año último se estimó que el 17 6 por ciento -cerca de tres millones de personas- vivía por debajo de la línea de pobreza y el porcentaje de los indigentes había alcanzado el 4 4 por ciento.
Dinamita v. trabajo
"El problema de la delincuencia crece a un ritmo acelerado por la falta de trabajo y de perspectivas sobre todo de los jóvenes" afirmó el dirigente barrial Carlos Caliba (PJ Comisión Pro Luz del barrio 22 de Enero -4500 familias- de La Matanza).
Intendentes y dirigentes vecinales coincidieron en que la población de los barrios y asentamientos precarios es gente de trabajo ahora muy empobrecida que vive aterrorizada por sectores minúsculos a los que debe enfrentar a los que denuncia pero generalmente la policía no escucha: le dice que no puede entrar en sus barrios porque las calles son de tierra o porque no tiene personal y que vería con agrado que se impusiera frente a la delincuencia.
Distribuidores de droga bandas de piratas del asfalto o de ladrones de autos encontraron en muchas de estas barriadas algunas con geografías que parecen haber sido diseñadas ex profeso (casas separadas por angostos corredores monoblocks con innumerables pasillos que semejan laberintos) el lugar ideal para asentarse y defender desde allí sus negocios a punta de pistola.
"Villa Pineral es una advertencia para los políticos; no se puede dejar llegar a esta situación en que la gente está tan atemorizada que no tiene reacción. Que tampoco se resuelve volando edificios con dinamita porque eso es tocarle los ladrillos que es lo único que tiene sino levantando la autoestima con trabajo y educación" dijo Caliba.
Desocupación y hacinamiento
El barrio 22 de Enero se asentó hace diez años. Con tropiezos y un gran esfuerzo los vecinos levantaron sus casas de material tendieron sus redes de agua y de luz.
"Siempre recomendamos a los vecinos que con cada pesito que ahorren compren ladrillos o guarden para pagar las boletas. Ahora se hace imposible: en cada casa hay un promedio de 6 chicos; del total de adultos sólo un 17 por ciento tiene trabajo el 60 por ciento está subocupado (hace alguna changa) y el resto deambula desesperado" señaló el representante del 22 de Enero.
Este barrio junto con otros cercanos (El Tambo 17 de Marzo Latinoamérica San Petersburgo Puerta de Hierro y el BID) forman un bolsón de más de 11.000 familias que trataron mientras pudieron de mejorar su calidad de vida.
"Es muy difícil para los dirigentes barriales mantener hoy la moral y la fuerza. El mayor dolor es ver que se destruye el esfuerzo; por más que tratemos de criar bien a los chicos hay familias que comen mal un guiso sin vitaminas y sin proteínas. El padre sin trabajo cuando hace una changa gana 15 pesos y se chupa 10; y estamos perdiendo a los adolescentes que aceptan cuando les ofrecen la más fácil. Así entra la droga y crecen los rincones oscuros y el temor."
Temor e inseguridad
"El miedo a la palabra represión les dio a algunos jueces y policías el pretexto para decirle al vecino común que no pueden trabajar porque las leyes están mal hechas; entonces dejan al 98 por ciento de la población decente indefensa viva en donde viva. La policía debe tener claro que no es lo mismo reprimir a los 40 que más no son delincuentes que puede haber en una villa que embestir contra los estudiantes en La Plata" destacó Luis Patti intendente de Escobar.
En el caso de Villa Pineral el intendente puso énfasis en que la sociedad debe ser defendida "porque si la policía pierde el control de la calle y las bandas hacen lo que quieren el mundo se pone patas arriba" advirtió.
"Este caso particular -acotó- en que se dice que el quiosquero vendía droga en el barrio debe ser investigado. Cuando esto se denuncia con el apoyo de la policía y la Justicia los vecinos sanos deberían unirse para expulsar a esos comerciantes; y si los delincuentes o los distribuidores de droga en algún momento trabajaron para algún político que esto no les sirva para escudarse.
"Pobreza no es sinónimo de delincuencia. Pero nadie puede discutir que la violencia aumenta a diario; en estos barrios el hacinamiento la desocupación y las deficiencias de la educación se combinan para hacer un medio propicio que empuja al delito" concluyó Patti.
Más del 50% son menores
Más de 650 mil personas entre el conurbano bonaerense y la Capital Federal de las cuales más del 50 por ciento son niños menores de 14 años viven en villas de emergencia.
Estas cifras frías pero más que elocuentes significan que un 6 por ciento de la población del conurbano y casi un 3 por ciento de esta capital viven en condiciones de vida deplorables y no alcanzan a cubrir las necesidades básicas.
Pero quizá lo más preocupante es la gran cantidad de niños que estos números representan.
En el caso del Gran Buenos Aires la población de las villas está compuesta en un 60 por ciento por personas menores de 22 años mientras que en la Capital alcanza el 45 por ciento.
La magnitud del problema queda expuesta con los datos que aportó el censo del Indec de 1991: sólo en la Capital Federal un 16 por ciento de los niños recién nacidos y hasta los 2 años no tienen ningún tipo de cobertura de salud.
Este dramático panorama se agrava si se tiene en cuenta que en estas cifras no se incluye a un alto porcentaje de habitantes que viven en edificios y casas abandonadas bajo las autopistas o que simplemente no tienen dónde vivir.
"Cuando encaramos un programa para mejorar la situación de quienes viven en las villas somos conscientes de que esto implica a miles de niños que no se alimentan bien y que no pueden ir a la escuela" dijo enfáticamente la arquitecta Angélica Erazo miembro del Programa Arraigo de la Presidencia de la Nación.
"Estos datos son difíciles de ponderar ya que las personas que están en estas condiciones se encuentran dispersas por lo que no pueden establecerse como unidades censales" aclaró Erazo.
Sin embargo la arquitecta negó rotundamente que durante los últimos 6 años la cantidad de población en las villas se haya incrementado más que en otras épocas.
Una sociedad prejuiciosa
"Mientras la sociedad no deje de mirar a las villas de emergencia como un reducto de delincuentes el problema de la miseria en la Argentina será muy difícil de solucionar" dijo al comenzar la conversación con La Nación el arquitecto Miguel Angel Lico secretario de Estado de la Nación a cargo de la comisión de tierras fiscales Programa Arraigo.
Para Lico el principio para resolver el drama de las villas de emergencia radica en gran parte en la actitud solidaria de la sociedad: "Sabemos que la responsabilidad mayor está en el Gobierno; sin embargo es un problema del conjunto de los argentinos y no sólo de una parte".
Por esta razón según Lico "la intención de Arraigo es que estos miles de personas logren ser dueñas de la tierra en la que tienen sus casas".
El funcionario puso como ejemplo el caso de la Villa 31 cuando se intentó trasladar a la gente de allí a otros barrios.
"La reacción de los vecinos lejos de ser solidaria dejó al descubierto los prejuicios que se tienen con respecto a la gente que vive en estos asentamientos" concluyó.
Alerta rojo en Fuerte Apache
LA PLATA.- Desde que la violencia estalló hace una semana en Villa Pineral y el gobierno bonaerense planteó la idea de destruir un par de torres en Fuerte Apache el ojo policial recorrió con inquietud el abanico de villas de emergencia formado en el conurbano bonaerense algunas de ellas a pocas cuadras de las puertas de la metrópoli.
Un "alerta rojo" fue la carátula policial para definir el panorama en Fuerte Apache o la Villa Carlos Gardel la última ubicada en jurisdicción de la comisaría 6¦ de Morón.
Unas 11.900 personas viven en un complejo abarcado por la avenida Marconi Perdriel Carlos Gardel y la avenida Alvear. Naturalmente la misma definición encuadró la Villa Pineral.
El lápiz policial describió otros asentamientos. Desfilaron por su inquieta lectura otras villas con las calles que abarcan el número de sus pobladores y la comisaría interviniente. Por ejemplo:
- San José: Don Bosco Santa Teresa Alexandri y Burgos 1100 habitantes Morón 4a.
- 2 de Abril: Aristizábal La Trilla Fitz Roy y Lorenzini 1800 habitantes Hurlingham 2a.
- l Montivero: Darwin y Carriego 2900 habitantes Moreno 1a.
- Villa Sapito y Los Ceibos jurisdicciones de Lanús 2a y 10a sin cifras de pobladores.
- Villa Tranquila Villa Corina y Villa Azul Avellaneda 1a 4a y 5a. Tampoco estaban censados esos asentamientos aunque sus poblaciones sumarían por miles.
Violencia platense
También con preocupación se encuadró el clima de violencia imperante en zonas de esta capital. Van ejemplos: La Favela 19 y 525; Villa Arroyo Del Gato 514 de 2 a 12 y Villa Rubencito en Punta Lara.
En ese anillo potencial de riesgo no olvidó la fuente de seguridad de citar Villa Azul y Villa Itatí con 8000 y 132.000 habitantes respectivamente distribuidos en jurisdicción de Quilmes 2¦.
Citó luego el asentamiento La Paz habitado por 3200 personas en el ámbito de Quilmes 5¦ y las villas Santa Rita y Santa Ana de San Isidro en las que viven respectivamente 7000 y 40.000 personas.
Por la atenta mira policial desfilaron lentamente las Villas La Cava Melo Mitre Agustín Ramírez El Ombú y 2 de Abril desperdigadas a lo largo y ancho de franjas territoriales de las comisarías 5¦ de San Isidro 4¦ de Vicente López San Miguel 3¦ Almirante Brown 3¦ y Almirante Brown 5¦.En esos asentamientos el lápiz policial censó respectivamente 2500 5000 1500 3000 4700 y 18.600 pobladores.
Hubo además una mención especial para la Villa San Petesburgo en La Matanza. Y aunque reconoció que quedaban aún muchos asentamientos precarios por mencionar lanzó un reto: "No es verdad que la policía tema entrar en una villa. Lo que ocurre es que no lo podemos hacer a sangre y fuego porque conviven el bien y el mal".
La dieta de la desesperación
La revista norteamericana Time recogió los hechos ocurridos la semana última en la población de la villa La Tablada de esta manera: "Desocupados y hambrientos los habitantes de una villa de emergencia en los alrededores de la tercera ciudad de la Argentina están matando a los gatos salvajes para comerlos. Mostradas en las pantallas de TV las imágenes de varios chicos despellejando a un famélico gato y colocando partes de él sobre una parrilla escandalizaron a la Argentina.
"Aquí comemos gato anguila tortuga o víbora" le dijo a la cámara una mujer con siete hijos. Un padre de familia remató: "Lo próximo que comeremos es perro.
"Rosario antes un pujante centro industrial ha sido duramente golpeada por las políticas del libre mercado que dejaron hasta el 25 por ciento de la fuerza laboral sin trabajo."





