
A pesar del anuncio oficial, el Roca aún no cambió de manos
Metropolitano perdió la concesión hace 34 días y sigue cobrando las ganancias
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Un paro sorpresivo de señaleros en el ferrocarril Roca trajo ayer a la explanada el fantasma de los incidentes producidos en Constitución, donde después de 41 días nada cambió, a pesar, de que el Gobierno echó a la empresa Metropolitano, concesionaria del servicio.
En rigor, este grupo, que encabeza el polémico empresario Sergio Tasselli, sigue operándolo, supuestamente a la espera de que la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (Ugofe) se haga cargo de "hacer correr" los trenes, como había determinado el Gobierno.
Curiosamente, la empresa que ya no tiene la concesión sigue cobrando la recaudación de las boleterías y los $ 600.000 pesos de subsidios diarios.
Ayer, voceros de Metropolitano aseguraron que el traspaso podría comenzar a plasmarse esta semana, aunque, hace 34 días, el presidente Néstor Kirchner había anunciado que la transferencia se haría de inmediato. "No me va a temblar la mano para tomar las decisiones que sean necesarias", había dicho Kirchner cuando anunció el retiro de la concesión.
Uno de los temas de mayor conflictividad, según fuentes del sector, es quién se hará cargo de los 4000 empleados de la línea Roca, dado que la Ugofe sólo se encargará de operar los trenes, mientras que la carga laboral debería pasar a la órbita estatal.
Lo cierto es que todavía las mejoras prometidas en el servicio de este ramal brillan por su ausencia. Ayer, la protesta de los señaleros dejó sin servicio por dos horas y media a los usuarios, que aseguran que siguen viajando en condiciones pésimas desde y hacia el sur del conurbano (ver aparte).
"El problema con los señaleros ya se resolvió", dijo ayer un vocero de Metropolitano y, al ser consultado sobre el traspaso a la Ugofe, señaló: "La verdad es que no es nada fácil". En la Secretaría de Transporte no dieron mayor información sobre cuándo se concretaría la transferencia.
La Unidad, que tomará a su cargo el servicio, tanto del Roca como del Belgrano Sur, está conformada por un consorcio de otras empresas como Ferrobaires, Trenes Buenos Aires (TBA) y Metrovías. El 7 de enero de 2005, la Ugofe tomó el control del ferrocarril San Martín, que también se le quitó a Metropolitano luego de producirse varias muertes por el mal funcionamiento del servicio. Por lo pronto, ayer en esas empresas tampoco tenían en claro los tiempos que restan para el traspaso real del Roca.
Tensión gremial
En tanto, en la Asociación de Señaleros Ferroviarios Argentinos (ASFA) desestimaron ayer que por el momento se tomen nuevas medidas de fuerza que puedan paralizar otra vez el servicio.
"Como hoy no estaba depositado el retroactivo del aumento prometido, con los compañeros en asamblea decidimos hacer un paro. A las 16 de hoy [por ayer], la empresa depositó el retroactivo y se levantó el paro", explicó el secretario de Finanzas de ASFA, Raúl Epelbaum, a LA NACION.
"No queríamos tomar esta medida, pero no recibíamos respuesta ni de la Secretaría de Transporte, que se había comprometido con nosotros, ni de Metropolitano. Sólo podría volver a pasar si, en los primeros días de julio próximo, no recibimos el sueldo como es debido", advirtió el representante gremial.
La determinación del Gobierno de quitar la concesión a Metropolitano fue interpretada desde diferentes ángulos. El defensor del pueblo, Eduardo Mondino, había defendido el retiro de la concesión a Metropolitano, pero argumentó que "el Gobierno resuelve el gran problema ferroviario con parches".
La condición en la que se encuentra el servicio que se presta en el Roca no es nueva. Incluso desde hace dos años existe el grupo SUER (Sufridos Usuarios del Roca), que reclama cambios en el sistema ferroviario. Estos usuarios, a todas luces disconformes con el servicio, habían enviado cartas a Kirchner y a la Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT) sin obtener respuesta. "Hace más frío adentro del tren que afuera. Presentamos 4300 firmas en 2005 y no nos dieron bolilla", señalan en un foro en Internet los autodenominados SUER.
El martes 15 de mayo quedó grabado en las paredes de Constitución. A las 18, un tren quedó varado a la entrada de esta estación por la que transitan diariamente unas 400.000 personas y la empresa operadora de los trenes resolvió suspender todos los servicios a Glew y a Ezeiza.
Los usuarios, furiosos, destrozaron las boleterías y otras oficinas, y luego atacaron con piedras a la Policía, que los dispersó con balas de goma: hubo 25 heridos y 16 detenidos. Desde el Gobierno argumentaron que entre los usuarios había militantes políticos.
No obstante, ahora, tal como sucedió ayer, cada vez que ocurre un problema se enciende una luz de alerta, porque los incidentes en esa estación dejaron un precedente que podría empezar a denominarse "riesgo Constitución".
Piquetes en las vías
- La costumbre de los piquetes en las calles y las avenidas porteñas parece haberse trasladado también a las vías del ferrocarril. En sólo un año el ramal Roca que une el sur del conurbano con la ciudad de Buenos Aires sufrió 22 cortes provocados por vecinos que empezaron a utilizar este método para quejarse por cuestiones tan disímiles como un corte de luz o para evitar nuevos asentamientos, como ocurrió recientemente en Barracas, a la altura de la estación Buenos Aires. La semana pasada uno de estos piquetes derivó en la furia de los usuarios del tren que prendieron fuego tres vagones.
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