
Aconcagua: preocupa el ascenso de los montañistas sin experiencia
La tragedia ocurrida en el Everest genera inquietud entre los rescatistas; en Mendoza, durante la temporada pasada no se registraron muertos
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MENDOZA.- La muerte de once alpinistas en el monte Everest despierta preocupación entre los rescatistas por los ascensos en el Aconcagua, el cerro más alto de América (6962 metros). Si bien en la temporada alta pasada, que va de noviembre a febrero, no se registraron muertos, no dejan de encenderse las alarmas por la posible saturación de escaladores, la inexperiencia de los deportistas y los permisos que obtienen los menores de 14 años para poder acceder a la peligrosa travesía.
"En Aconcagua, tuvimos días de 100 personas haciendo cumbre, lo que reviste cierta gravedad. Pero es real que las características del suelo son distintas a las del Everest. En nuestra canaleta, el sitio más complicado, pueden ir tres o cuatro personas a la par, mientras que en el Everest hay un escalón donde deben ir todos encordados, uno detrás del otro. Lo que sí vemos es que hay una tendencia creciente de personas inexpertas que intentan hacer cumbre sin haber subido, por ejemplo, el Cerro de la Gloria. No son andinistas, son deportistas inexpertos", explicó a LA NACION Alejandro Alonso, jefe de la Unidad Patrulla de Rescate y Auxilio en Montaña de Mendoza.
Por otro lado, aclaró: "[un monte de] 8000 metros, como el Everest, es algo muy distinto a nuestras montañas en cotas".
Pese a los serios inconvenientes que surgieron en el camino, vinculados a las fuertes inclemencias del tiempo y a la falta de entrenamiento en la montaña, por primera vez en 29 años no se registraron muertos. Según datos oficiales, ingresaron al Parque Provincial Aconcagua 7900 personas, un 33% más que el año anterior. El aumento se convierte en un verdadero desafío para todos los actores del sector, especialmente para los rescatistas, que, en la temporada pasada, realizaron 114 evacuaciones de distinta gravedad. Frente a este escenario, recomiendan hacer la travesía con un guía certificado.
El cierre de la época de ascensos por parte de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial, a través de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, consistió, principalmente, en retirar del lugar los servicios de helicóptero y médicos, junto con la Patrulla de Rescate del Ministerio de Seguridad.
Según explicaron las autoridades y los conocedores de la alta montaña mendocina a LA NACION, esta temporada se caracterizó por las dificultades meteorológicas durante los meses estivales con temperaturas bajo cero y ráfagas de viento que complicaron la tarea de hacer cumbre. De ahí el trabajo que tuvieron que hacer casi a diario personal de Guardaparques, de la Patrulla de Rescate, del Servicio Médico, del Servicio de Helicóptero y del Servicio de Emergencia Coordinado, los guías y los porteadores. En total, hubo 114 intervenciones, de las cuales 80% ya fueron abonadas por los particulares o sus seguros contratados.
Un permiso para el ascenso cuesta para los montañistas extranjeros US$800; para los latinoamericanos que viven fuera de la Argentina, US$600; para los mendocinos, $2400; y para los argentinos que tengan domicilio en otra provincia, $4850.
La última vez que no se registraron muertos fue en la temporada de 1990-1991. Sin embargo, en ese momento solo accedieron 1218 visitantes, un 85% menos que hoy.
Para ascender o hacer trekking, se registraron 7900 personas. Respecto de la temporada anterior, aumentó un 7% los que apostaron por alcanzar la cima y un 70% los que hicieron caminatas en el lugar. De los 3364 que buscaron hacer cumbre, 13% fueron argentinos y 87%, extranjeros. El 20% lo logró.
El alto porcentaje de personas que decidieron inscribirse para hacer trekking se explica en el fomento de las actividades en la provincia, más allá del ascenso, a través del Plan de Desarrollo Turístico de Alta Montaña, elaborado, en conjunto, con el Ente Mendoza Turismo (Emetur).
Interrogantes
El rescate en febrero pasado de Henry Horvath, un chico estadounidense de 13 años que sufrió un edema pulmonar y parálisis facial durante el ascenso, al que lo acompañó su padre, despertó una serie de interrogantes alrededor del permiso que se les concede para la travesía a menores de edad.
La normativa vigente dispone la habilitación a partir de los 14 años. Sin embargo, existe la vía legal para la excepción. Sobre todo, porque hay jurisprudencia al respecto. Como en este caso, hay padres que se amparan en los derechos de la responsabilidad parental (antes conocida como patria potestad) para lograr su pedido, con requisitos extras. De todas maneras, cada año, no son más de tres los casos de menores de esa edad que llegan al Aconcagua, según explicaron las autoridades de Ambiente. Eso sí, desde el Ejecutivo no publican la edad específica del menor para evitar que se incentive la búsqueda de nuevos récords.
El caso de Henry pone los ojos sobre su acompañante en la travesía: su padre, Timothy Horvath, un guía de montaña de 48 años. Él consideró que su hijo estaba en condiciones de emprender la travesía, por lo que hizo los trámites correspondientes. "Nuestra postura es que preferiríamos que estos chicos no sean expuestos al riesgo y nos sentiríamos más cómodos trabajando con el reglamento, pero tenemos este problema judicial de acatar la decisión, por lo que creemos que es un tema que deberá rever la Justicia", expresó a LA NACION Sebastián Melchor, director de Recursos Naturales Renovables de Mendoza.
Sin embargo, en el caso de Henry, nada salió como se esperaba. Fueron miembros de la Patrulla de Rescate los que lograron salvarlo en altura y luego bajarlo para que recibiera atención hospitalaria. "Creo que las montañas son libres, pero lo que se ve, en general, es más un capricho de los padres por hacerlos hacer cumbre que una meta o deseo de los chicos", expresó Alonso.
Preparación
Al sentar jurisprudencia a favor de estos permisos para menores de 14 años, se debe solicitar al gobierno un pedido de ascenso, que pasa por Asesoría Letrada y que dictamina algunos aspectos para mejorar su seguridad. Estos son: seguro, evaluación de experiencia de guías, calidad de la expedición y equipamientos, entre otros. Luego, se espera la autorización de una escribana con la firma de ambos padres. "Evitamos incentivar este tipo de actos, no llevando un registro oficial de la edad puntual de los menores de 14 años autorizados a ascender, porque es muy probable que alguien quiera hacer el récord", completó Melchor.
Según médicos especialistas, hay matices a tener en cuenta, como la preparación de los chicos y la experiencia en la materia, pero, en general, se debe entender que se trata de actividades de "alto riesgo". Sobre todo, porque los chicos no tienen desarrollado en su totalidad el sistema cardiovascular y respiratorio. Por eso, la principal recomendación es que escalar una montaña como el Aconcagua no es lo más apropiado y aconsejable. De hecho, consideran que recién a partir de los 15 o 16 años se deberían enfrentar estos desafíos. Entre los menores que lograron hacer cumbre se encuentra el récord de un pequeño estadounidense de 9 años, Tyler Armstrong, que concretó la expedición en 2013, acompañado de su padre.
"Las personas más jóvenes son más susceptibles a los síntomas de la altura. Lo importante es determinar si el niño realmente quiere hacer el ascenso o es más una cuestión de presión de los padres", explicó Ignacio Rogé, médico especialista en andinismo.





