ADEPA advirtió sobre la "libertad del palo"
El presidente de la entidad periodística relacionó esa figura con el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas
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ROSARIO.- Al ofrecer el balance de un año de gestión como presidente de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), el doctor José Claudio Escribano afirmó que "este año han regido en la Argentina dos libertades: la libertad de prensa, que es derecho inalienable de la ciudadanía y la libertad del palo, omitida escrupulosamente, como es natural, de todos los grandes documentos de posguerra concernientes a los derechos humanos".
El mensaje, presentado a los miembros de la Junta de Directores de ADEPA, fue aprobado por aclamación en la 35a. asamblea general ordinaria de la institución, que delibera en esta ciudad.
La asamblea concluirá hoy, con el informe de la Comisión de Libertad de Prensa e Información y la constitución del nuevo consejo ejecutivo de la entidad.
El mensaje del presidente de ADEPA incluyó la preocupación de la entidad por las amenazas al periodismo y al ejercicio de la libertad de prensa y el reclamo por el esclarecimiento del asesinato de José Luis Cabezas.
También analizó los desafíos que enfrenta el periodismo ante el nuevo fenómeno de la globalización y el ingreso de grandes capitales del exterior en los medios de comunicación de la Argentina.
La libertad del palo
Al referirse al concepto de la libertad del palo, el doctor Escribano precisó que "antes que ADEPA, y bien que con propósitos diferentes, un comedido extrajo esa definición última de un texto oscuro de Benjamin Franklin. Y así fue servida como un hallazgo supuestamente ingenioso al presidente de la Nación, que la hizo suya".
"Confiamos en que todo ocurrió de forma tan precipitada que el doctor Menem ha de rechazarla en el caso de serle presentada en una segunda oportunidad", solicitó el presidente de ADEPA, al reclamar, además, una "rectificación, cuando, como en este caso, corresponde hacerla".
El doctor Escribano sostuvo que el artefacto tan simple como original concebido por Franklin -el pararrayos, entre otros aportes a la ciencia- ha demostrado una eficacia bastante mayor que la de quien, al sugerir se zahiriera a la prensa, dio paradójicamente a los periodistas las cuatro palabras que estaban faltando desde el 25 de enero en sus crónicas.
"La libertad del palo ha venido a ser, en efecto, una figura verbal redonda con la cual calificar el hecho más grave sufrido por la prensa argentina desde la restauración democrática de 1983 y otros sucesos de entidad menor acaecidos en meses posteriores", explicó.
"Aceptamos que se haya hablado de la libertad del palo, pero no para legitimarla con el silencio, sino para denunciar que en eso ha consistido, precisamente, la respuesta violenta, cruel, que segó la vida del reportero gráfico José Luis Cabezas", remarcó el titular de ADEPA.
Escribano afirmó que "en una libertad del palo literal, lo golpearon, lo mataron, quemaron su cuerpo y su automóvil y amenazaron luego a su familia y a periodistas, con un alarde de impunidad colectiva que sigue asombrando al cabo de casi ocho meses. Nada, sin embargo, ha turbado la energía de nuestra protesta y el reclamo porque se haga justicia".
Justicia viciada
El informe señala que "por si fuera poco preocupante la existencia de una Justicia con vicios que suelen hacerla irreconocible como tal, un día de 1997 se sugirió la constitución de tribunales de ética para juzgar la conducta profesional de los periodistas".
Sostiene que la propuesta oficial "no tuvo andamiento social ni político, por la simple razón de que desde el momento en que una norma moral es regulada deja de ser lo que ha sido para constituirse en parte del orden jurídico positivo. Ahora se acaba de hablar, sin medias tintas, de que cada uno haga justicia por su propia mano", fustigó Escribano, preguntándose: "¿Qué otra cosa es, sino, la libertad del palo?" "Lo menos que puede decirse es que se ha tomado a la ligera la contribución desafortunada de asesores que más vale perder que tener, pero a los que antes el Presidente debe elegir bien", recomendó Escribano.
Escribano recordó que ADEPA cumplirá 35 años en diciembre próximo. Esa oportunidad será "propicia para hacer el balance de las luchas por ella libradas en todo ese tiempo en favor de la libertad de prensa, la preservación efectiva de las mejores tradiciones del periodismo argentino y el cuidado de las normas éticas que deben regir en el oficio periodístico como parte de un comportamiento libre y espontáneamente asumido por quienes lo ejercen".
El informe señala que el prestigio que la opinión pública acuerda hoy en la Argentina a la prensa es marcadamente mayor del que disfruta el periodismo en otras partes del mundo. "Pero ese crédito debemos renovarlo todos los días", se agregó.
Al preguntarse qué es exactamente el periodismo y qué función cumple el periodista en la sociedad de hoy, Escribano sostuvo que "ha sido tal la continuidad de las nobles tradiciones del periodismo argentino que ninguno de los avatares del país ha sido suficiente para atenuar su papel rector en la proyección de los intereses políticos, económicos, culturales, sociales y de la defensa nacional de la Argentina".
"No es cierto que la prensa argentina sea una prensa de oposición, como tampoco es cierto que sea una prensa oficialista", se precisó en el informe.
El mercado periodístico
El presidente de ADEPA afirmó que "creemos en la libertad de comercio y en la apertura de mercados, como también creemos en las bondades de la integración con el mundo. En medio de antiguas y firmes convicciones estamos, sin embargo, atentos a los interrogantes que plantea un nuevo fenómeno de la globalización y el crecimiento".
"Es el de la novedad que comienza a gestarse con el ingreso de grandes capitales provenientes del exterior dispuestos a participar del desenvolvimiento de las empresas periodísticas argentinas y no ya sólo de los medios de comunicación preferentemente centrados en el espectáculo y los entretenimientos", agrega el informe presentado a la Junta de Directores.
Se añade que "es el fenómeno que involucra, además, a capitales nacionales surgidos de procesos de concentración económica y que procuran, en etapas ulteriores, extender sus éxitos al azaroso terreno de la prensa".
El doctor Escribano precisó que "tanto nuestra generación como generaciones anteriores de editores nunca se vieron enfrentadas a tamaña cuestión. Tampoco sabemos cómo terminará armonizándose nuestro probado amor por la libertad con los legítimos derechos a la reciprocidad e igualdad de oportunidades, de las cuales los editores argentinos son acreedores en otros países".
El presidente de ADEPA se refirió a otras cuestiones por resolver. Dijo que la tendencia respecto de la venta de ejemplares es declinante en el mundo desarrollado, pero hay diarios que consiguen sobreponerse a la adversidad general y ganan porciones de mercado.
Sostuvo que la década de los noventa comenzó con presagios más sombríos para los diarios de los que se hayan hecho realidad. "Hoy, invertir en diarios ha vuelto a ser tanto en el exterior como en la Argentina un asunto provocador de interés y curiosidad generalizados", afirmó.
Al recordar la Declaración de Chapultepec, suscripta el 11 de marzo de 1994, en uno de cuyos pasajes afirma que "no hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa", el doctor Escribano sostuvo que ADEPA ha defendido el criterio de que el ejercicio de la libertad de prensa no es una concesión de las autoridades, sino un derecho inalienable de la ciudadanía.
Junta de Directores
ROSARIO (DYN).- La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) renovó anoche parcialmente su Junta de Directores.
Fueron elegidos ayer Florencio Aldrey Iglesias (La Capital, de Mar del Plata), Roberto Campos (La Voz de Gral. Sarmiento), José Claudio Escribano ( La Nación ), Aníbal Filippini (Nueva Era, de Tandil), Miguel José Gaíta (La Palabra, de Berazategui), Eduardo García Hamilton (Siglo XXI, de Tucumán), Jorge W. Lagos (La Capital, de Rosario), Carlos Lieberman (El Heraldo, de Concordia), Valerio Mataitis (El Lugareño, de Capilla del Señor), María Elida Nazar (La Opinión,de Trenque Lauquen), Héctor Perincioli (La Opinión Austral, de Río Gallegos), Saúl Santesteban (La Arena, de Santa Rosa), Hugo Soto (La Voz de Bragado), María José Surra (El Pueblo, de Villaguay) y Carlos Vernaza (El Tribuno, de Salta).
Continúan en funciones los siguientes miembros: Susana Bachini de Bartes (El Litoral, de Santa Fe), Juan Boglione (El Ancasti, de Catamarca), José Raúl Burdej ( Los Principios, de Merlo), Alvaro Caamaño (El Territorio, de Posadas), Elvira Calle de Antequeda (Los Andes, de Mendoza), Néstor Cardoso Bachini (El Argentino, de Gualeguaychú), Virgilio Castiglione (El Liberal, de Santiago del Estero), Lucio del Carmen Córdoba (El Independiente, de La Rioja), Luis F. Etchevehere (El Diario, de Paraná), Emilio Grande (La Opinión, de Rafaela), Guillermo Ignacio (Ecos Diarios, de Necochea), Luis Egidio Jacobi (Paralelo 32, de Crespo), Annuar Jorge (Pregón, de Jujuy), Alberto Lagrenade (El Debate-Pregón, de Gualeguay), Jaime Lewin (Talleres Gráficos Conforti), Emilio López Sáez (El Correo de Firmat), Antonio Maciel (La Voz del Pueblo, de Tres Arroyos), Fernando Maqueda (La Gaceta, de Tucumán), José Matilla (La Reforma, de Gral. Pico), Carlos Rago (La Nueva Provincia, de Bahía Blanca), Nélida Rajneri de Gamba (Río Negro, de Gral Roca), Luis Ramonda (La Voz del Interior, de Córdoba), Alberto Rocha (La Mañana, de 25 de Mayo), Alfredo Ronchetti (El Tiempo, de Azul), Ricardo Sáenz Valiente (La Calle, de Concepción del Uruguay), Néstor Santos (La Calle, de Avellaneda), Luis H. Tarsitano (Clarín), Alberto Veiga (El Cronista), Julio Venini (La Opinión, de Pergamino) y Haroldo Zuelgaray (El Norte, de San Nicolás).
n Según datos difundidos por la Asociación Mundial de Periódicos, en el decenio 1986/1996 la circulación de diarios en los Estados Unidos se redujo el 8,8 % y el índice fue del 7,7 % en los países de la Unión Europea.
n De acuerdo con esos registros, sólo en esa parte de Europa se vendieron cada día, en 1996, unos 4.744.000 ejemplares de diarios menos que en 1986.
n Las mismas estadísticas señalan que en la Argentina se venden 68 ejemplares por cada 1000 habitantes, contra sólo 42 del Brasil. La proporción es superior en Noruega (592 diarios por cada mil personas), Japón (582) y los Estados Unidos (216).
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