Advierten sobre los riesgos de las aguavivas en la costa
Dos médicos aconsejan tomar medidas para proteger a los turistas
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Basta recordar el ardor desesperante que produce la picadura de una aguaviva como para no avanzar demasiado en el agua de las playas de la costa si sopla viento del Norte o el mar arrastra a la costa alguna de esas masas gelatinosas.
De hecho, en las playas no se colocan advertencias para prevenir el contacto con las medusas, en especial los más chicos. En los balnearios de Monte Hermoso, al sur de la provincia de Buenos Aires, cada temporada se registran entre 500 y 1000 picaduras de la especie Olindias s ambaquiensis, que mide unos 15 cm de diámetro, tiene tentáculos muy venenosos y, a simple vista, se la reconoce por una marca similar a una cruz de color rojizo.
Según explican los doctores Juan Mosovich y Pablo Young, autores de un estudio sobre la picadura de esa especie, la Olindias s ambaquiensis es endémica en los poco más de 300 kilómetros de costa que une a las playas de Necochea con Pehuen-Có, en el sur bonaerense. Es la más común de las 120 especies que conviven en nuestro mar.
"En las últimas temporadas, sin embargo, han irrumpido en cantidades cada vez más significativas en playas como las de Mar del Plata, Pinamar o Villa Gesell, y hasta Punta del Este y playas del sur de Brasil", escriben los dos médicos en el artículo publicado en la revista Medicina. Pero enseguida aclaran que en las playas de Villa Gesell, San Clemente y Mar del Plata también aparecen ejemplares de Liriope tetraphylla , medusas de apenas un centímetro de diámetro y casi invisibles porque el 95% de su organismo es agua.
El calentamiento de las aguas y la sobrepesca favorecerían este aumento de las medusas más hacia el norte de la costa atlántica. "Hay que saber que esta medusa pica y produce una lesión en la piel, que es lo que molesta, pero también que los casos mortales son muy raros -aclara Young, del Servicio de Clínica Médica del Hospital Británico-. Por ahora, donde es un problema real es en Claromecó y Monte Hermoso. Hay que tener cuidado si la playa está minada de medusas. En ese caso, se debería colocar un banderín de precaución o recomendarle a la gente que no se meta en el agua. Sobre todo a los chicos, que son los que más sufren de esas picaduras, como lo vimos en el estudio."
La gravedad de la picadura dependerá del veneno de cada especie. El de la Olindias s ambaquiensis es el más peligroso. "Lo que queda pegado en la piel es el tentáculo, que descarga el veneno y convendría guardar para que el médico identifique el tipo de medusa que causó la picadura", explica Mosovich, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Naval Buenos Aires.
En el estudio sobre 49 casos de picaduras en balnearios de Monte Hermoso, las lesiones más comunes fueron edema, eritema (enrojecimiento e inflamación), dolor, ardor y excitación causada por las neutoxinas que inyecta el veneno al organismo. "Lo que no debería hacerse en esos casos es colocar agua de la canilla o de mar en la lesión. El agua corriente hace que las vesiculitas del tentáculo se rompan, lo que empeora la lesión, y el agua de mar podría contaminarla aún más", aclara Young, que también coordina el Comité de Docencia del Británico.
En las playas donde las aguavivas son endémicas, ambos recomiendan contar con suero fisiológico para limpiar la herida, hielo seco y algún analgésico antiinflamatorio para dar los primeros cuidados. Otra opción es colocar vinagre común sobre la lesión durante unos minutos, retirar el tentáculo con la yema de los dedos y colocar hielo seco o un pack de los que se llevan en las heladeritas.
"La idea no es alarmar ni dañar la industria del turismo, sino prevenir", finalizó Mosovich.





