
Aeroparque, reino del giro prohibido
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De poco parece servir como advertencia la estrella amarilla, señal de que allí murió una víctima del tránsito, colocada en el cruce de la costanera Rafael Obligado con la dársena por la que ingresan en el Aeroparque los vehículos provenientes del Sur. Todos los días, en ese sitio, miles de automovilistas -en su mayoría, taxistas- realizan un giro prohibido hacia la izquierda desde el carril derecho de la avenida, con el objetivo de llegar a la terminal aérea porteña más rápidamente, sin hacer cola en la dársena, que suele estar colmada.
La peligrosa maniobra sucede reiteradamente ante la sorpresa de los habitués de ese lugar junto al río, que aseguran que nadie controla ni castiga la imprudencia. "Yo estoy acá de 8 a 20 y doblan mal todo el tiempo. Son los tacheros. ¿Policía? No, no se ve", relató Gerardo Muñoz Aquino, un joven paraguayo que atiende el carrito de choripanes Parrilla Irene, a 50 metros de la dársena.
Otro testigo da fe de lo común que resulta ver el giro indebido desde plena avenida, con el semáforo en rojo para avanzar hacia el Norte, pero aprovechando el verde que habilita a quienes salen de la dársena, hacia el aeroparque metropolitano.
"Hace diez años que vengo y ocurre permanentemente. Los autos particulares toman la dársena para cruzar hacia Aeroparque, pero los taxistas y los remiseros quieren ganar tiempo y doblan desde la avenida", detalló Esteban Budiño, de 63 años, que desde Ciudad Evita llega a la Costanera para pescar junto con su hijo.
Un factor que influye en la congestión de la dársena, y el consecuente afán por esquivarla, es que muchos rodados estacionan allí, sin importarles la restricción para hacerlo.
Muñoz Aquino y Budiño coincidieron en que, pese a la frecuencia con que los automovilistas violan la norma de circulación vigente en el lugar, no se producen muchos accidentes.
Estrella amarilla
Existe un antecedente fatal, el que recuerda la estrella amarilla colocada allí. En ese caso, la negligencia fue muchísimo mayor y se cobró la vida de Guillermo De León, de ocho años. Guillermo viajaba en auto con su padre y uno de sus hermanos por la dársena junto a la ribera. Cuando el semáforo los habilitó a cruzar la costanera, fueron embestidos por un auto que violó la luz roja de la avenida. El viernes se cumplen cuatro años. El responsable, un bombero de la Policía Federal, estuvo prófugo dos años y está libre, según recordó el padre de Guillermo, Alejandro De León.
La Nacion pudo constatar la mala maniobra: el miércoles pasado, en apenas los 10 minutos que transcurrieron entre las 18.23 y las 18.33, contabilizó 11 vehículos que doblaron en infracción, o sea, uno por minuto. En las horas que más arribos y salidas se registran en Aeroparque, aseguraron los entrevistados, resulta más frecuente todavía. De esos 11 rodados, ocho eran taxis, y dos, remises.
Efectivamente, ni en el cruce de la dársena con Rafael Obligado ni en los alrededores se observa la presencia de agentes de tránsito del gobierno porteño o de la Policía Federal. Sólo trabajan efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria en la vereda de enfrente, que explicaron que no tienen jurisdicción sobre el tránsito.





