
Afirman que el agua de Pilar es de pozo
Polémica entre vecinos y autoridades
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LA PLATA.- El agua corriente en Pilar no proviene de una red, como se había dicho en el conflicto que la rodea, sino de pozos semisurgentes, según explicó ayer a La Nación el subsecretario de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires, doctor Mario Gerchicoff.
De acuerdo con lo informado, esas aguas demandan distintos tratamientos, siempre según los respectivos perfiles, previos a su envío por red a los domicilios: si llegan con arena, por ejemplo, se las someterá a una filtración.
En los casos que contenga elementos potencial o realmente nocivos, el líquido elemento debe tratarse con neutralizadores que, en principio, también serán insípidos. Cloro, por ejemplo.
Dispersión
En cuanto al control de calidad, no sólo sobre el agua de Pilar sino en toda la provincia, la cuestión es más problemática.
El Ente Tripartito de Obras y Servicios Sanitarios (Etoss), a cargo de Eduardo Cevallos, controla la potabilidad del agua que se distribuye en la Capital y en 17 municipios del conurbano, entre los que Pilar no está.
El otro ente provincial de control es el Organismo Regulador de Aguas de Buenos Aires (ORAB), que depende del Ministerio de Obras y Servicios Públicos.
El directorio del organismo de control de salubridad resultó ayer inhallable para La Nación : "Las autoridades sólo atenderán el lunes próximo", fue la inmutable respuesta del encargado del conmutador. De todas maneras, el ORAB, cuyo titular es Hugo Amicarelli, controla la potabilidad del agua de dos grandes concesionarias: Azurix y Aguas del Gran Buenos Aires.
En el caso de Pilar, el servicio fue dado en concesión por la comuna a la empresa Sudamericana de Aguas.
Como en el resto de la provincia, y con las excepciones señaladas, ORAB tiene un delegado en cada municipio, más un encargado de recibir denuncias que de efectuar directamente los controles.
En el caso de posibles irregularidades en la calidad del agua potable, el delegado a cargo de la recepción de las denuncias es Daniel Alvarez, funcionario en la comuna a cargo de Sergio Bivort.
Según alguna de las autoridades consultadas ayer -las que suplicaron quedar en el anonimato-, detrás de las denuncias sobre la supuesta contaminación del agua potable en Pilar puede haber una forma irregular de presión.
La cosa sería así: los vecinos asentados ahora en el barrio privado Pilar House, habrían comprado esos terrenos, que están a un costado de la planta de tratamiento de residuos cloacales, bajo la promesa sotto voce de que ese espacio iba a ser cerrado en breve.
Como esa promesa no se cumplió -asegura la hipótesis-, están los que argumentan que los pozos proveedores del agua para uso doméstico son contaminados por su proximidad con la planta en cuestión.
Pero, claro, todo es puramente conjetural.
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