
Agoniza un joven baleado en Núñez por accidente
Confusa declaración de sus amigos
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Desde hace más de un mes, una familia está partida por el dolor porque su hijo de 17 años está internado en terapia intensiva por haber recibido un balazo en el estómago cuando se disponía a tocar en una murga de Núñez.
El tiro que hirió a Jonathan Kaprof, supuestamente accidental, habría partido de un arma de uno de sus compañeros de murga, aunque algunos de sus amigos presentes declararon en un primer momento que el atacante era un encapuchado, supuestamente de una murga rival. Esa declaración inicial se derrumbó ante el testimonio de otros amigos del muchacho, que reconocieron que el arma se había disparado cuando otro menor la manipulaba.
Marcelo Kaprof, padre de Jonathan, está quebrado por el llanto. Su hijo, que fue alcanzado por la bala en la aorta, ya soportó siete operaciones, le extirparon un riñón, sufrió dos paros cardíacos, le amputaron parte de las piernas y está vivo gracias a un respirador artificial.
Jonathan fue herido el 20 de noviembre. Ese día había ido con sus amigos de la murga Los Dragones del Bajo Núñez a buscar los bombos a la casa del director del grupo, en Grecia 4270. Cuando salían del departamento terminó herido.
En un primer momento, el dueño de casa declaró que el autor del disparo había sido un encapuchado que abrió fuego por una supuesta rivalidad entre murgas, según dijo Kaprof a LA NACION. El supuesto dueño del arma, de 17 años, declaró lo mismo. Ambos le pidieron a otro muchacho de 22 años que arrojara el arma. Supuestamente lo hizo en el río a la altura de Vicente López. Cuando Jonathan ya estaba internado, una amiga de la murga se quebró y le contó al padre que se le había escapado un tiro a uno de los chicos. Indignado, el padre de Jonathan y un amigo lo fueron a buscar, pero el sospechoso llamó a la policía.
Finalmente, los chicos que estaban presentes cuando ocurrió todo comenzaron a declarar ante el fiscal Marcelo Martínez Burgos y la jueza de menores Silvia Sasano, que están recolectando las pruebas antes de citar a prestar indagatoria a quien disparó y a quienes luego mintieron para encubrir un accidente, según dijeron a LA NACION fuentes de la investigación. El fiscal ya pidió indagar al líder de la murga por falso testimonio.
Jonathan tiene otros cuatro hermanos. El día en que fue herido había recibido una buena noticia, recuerda su padre: le había llegado una carta para trabajar en McDonalds en el verano. "Estamos desesperados, sin consuelo, sólo esperamos un milagro", relata el empleado de un supermercado, utilero y delegado de fútbol infantil en River.
El consuelo y la entereza se los dan su mujer, Claudia, y sus hijos, Diego, de 22 años; Natasha, de 16; Juan Cruz, de 10, y Ezequiel, de 5.
Jonathan sobrevive gracias a la fe, los médicos y a la sangre donada por 70 soldados de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral.
"¿Por qué los chicos que estaban con Jonathan mintieron, si se supone que fue un accidente? ¿A quién encubren? ¿Por qué el arma desapareció?", se pregunta Kaprof.
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