
Al rescate de los valores
Landriscina, Menapace y Favaloro en una cruzada benéfica
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"Yo, de chico, siempre supe que no estaba bien robar. Pero no por miedo a la policía, sino porque robar no esta bien."
Más que un simple juego de palabras, la frase es una de las reflexiones que Luis Landriscina llevará mañana, a las 21, al Luna Park, junto con el sacerdote y monje benedictino Mamerto Menapace y el médico René Favaloro.
El encuentro, organizado con fines benéficos, busca salir al rescate de los valores perdidos y sumar adherentes a la causa de la solidaridad, un bien tan escaso en el mundo como enriquecedor en el interior del hombre.
"El milagro y el valor de la vida" es el tema convocante. Y cada uno irá desgranando, desde su perspectiva, su propia visión, con mensajes de renovada esperanza.
La niñez y la pobreza
El doctor Favaloro, que desde sus tiempos de médico rural discute todos los días con la muerte, anticipó a La Nación que entre las reflexiones, los cuentos y las anécdotas surgirá seguramente en el escenario la preocupación común por los problemas sociales, como los que afectan a la niñez.
"Los índices son preocupantes; los problemas de la desnutrición, la mortalidad infantil y las desigualdades saltan a la vista", dijo Favaloro, que acaba de convivir con la triste realidad de la pobreza en Jujuy, adonde viajó para dictar un curso de cardiología.
"La sociedad de nuestro tiempo se ha vuelto profundamente materialista. La brecha entre ricos y pobres se agrandó en todo el mundo", advirtió al anticipar algunas de las reflexiones que compartirá con el público en Corrientes y Bouchard.
Llevará cifras del Banco Mundial para reflejar el diagnóstico de la falta de sentido social en el hombre de hoy.
Las cifras cantan: en América latina, el 35 % de la gente es pobre y el 19% son miserables, no ganan lo suficiente para comer. Traducido en cifras, ello revela que existen 165 millones de pobres y 86 millones de miserables.
Por si hace falta, Favaloro transmitirá más datos: el 20 % más rico se queda con el 53% de la torta de la riqueza, mientras que el 20 % más pobre recibe sólo el 4,5 por ciento. Para él, estas diferencias se acentuaron en los últimos años.
Educar e instruir
La amistad de Favaloro con Landriscina se consolidó en los últimos años, a partir del microprograma que el médico tiene en el programa que el humorista tiene los sábados, de 8 a 11, por Radio Nacional.
Ambos entienden que es necesario distinguir entre la educación y la instrucción. La primera se aprende en la escuela; la otra se construye en la casa.
"Vamos a exaltar el valor de la solidaridad, en tiempos en que la globalización lleva a que se pierdan de vista valores humanos esenciales, y exhortaremos a los jóvenes a que no acepten los mensajes cambiados. Lo importante no es tener, sino ser", dijo Landriscina con la intención de no ser tomado en broma.
Pero entre tantas reflexiones y temas serios no faltará el humor. Landriscina promete su especialidad, contar cuentos, "para que la cosa no sea tan solemne".
Para el humorista, que vive de escenario en escenario y siempre está dispuesto a encuentros solidarios, no es cierto que los jóvenes estén en otra cosa. "Ellos sienten una gran necesidad de hablar. No lo hacen con los padres porque éstos no tienen tiempo".
El ingenio criollo
Landriscina tuvo la idea de dialogar junto con Favaloro en un escenario y decidió recrear la experiencia de hace tres años en el Luna Park, cuando se presentó con Menapace para reflexionar sobre "La familia y el humor son cosas serias". Entre las 9000 personas reunidas había 7000 jóvenes.
Dueño de un singular estilo para evangelizar por medio del cuento y del humor, Menapace llegará desde el monasterio benedictino de Los Toldos convencido de que "la vida es un regalo que lo vamos a merecer dándolo".
Más que hombre de púlpito, el padre Mamerto transmite la imagen criolla y pueblerina del interior, poco contaminada de los vicios de las grandes ciudades.
Sin perder el tren del humor, Menapace comentó a La Nación que el mes en que menos se quejan los argentinos es febrero, porque es el más corto, y recordó que "muchas veces, por llorar la puesta del sol, las lágrimas no nos dejan ver las estrellas".
Primero, los necesitados
Menapace despliega sus reflexiones, fiel a las recomendaciones del Papa, que pidió una evangelización nueva en su ardor, pero también en sus métodos y su expresión.
Su particular forma de catecismo, mediante el cuento y las anécdotas, busca recuperar los valores de la honradez, la amistad, la responsabilidad, los afectos, la solidaridad.
Por eso lo que se recaude será destinado a las áreas de docencia e investigación de la Fundación Favaloro.
La entrada costará $ 8 para la tribuna popular; $ 15 el superpullman y $ 25 la platea. La presentación será grabada, también, en compact disc y en video, que llegará al público en un mes.
Lo producido se destinará también a la casa de enfermos terminales de SIDA que las Misioneras de la Caridad -la congregación religiosa de la Madre Teresa- abrirá en Mar del Plata.
Aseguradas las cuotas de buen humor y reflexiones en un día que la Iglesia dedica a recordar a la Virgen María, Menapace confía en que el Señor no les jugará una mala pasada y cada uno será fiel a los dotes recibidos.
"Espero que a mí no me toque operar, porque si no Landriscina tendría que dar la extremaunción y Favaloro contar chistes de velorio", concluyó .
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