Alertan sobre el riesgo que podrían causar las antenas de telefonía celular
Existen estudios en favor y en contra, pero aún no se demostró que dañen la salud
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En los últimos meses, la desregulación telefónica y la proliferación de teléfonos celulares han provocado que muchas terrazas se hayan visto invadidas por antenas de telefonía celular. Los propietarios reciben, a cambio de la instalación, un pago en forma de alquiler, que suele ser una suma apreciable. Tentados por la oferta. suelen acceder a la colocación de las antenas sin tener en cuenta, muchas veces, los daños que pueden causar a la estructura del edificio y los riesgos que podría implicar para la salud de los que allí viven o trabajan.
Según la presidenta de la Asociación Civil de Defensa del Consumidor de Bienes y Servicios para la Propiedad Horizontal (Adeproh), Marta Oliva, el 80% de los edificios no es apto para tener antenas en los techos: "En el microcentro están destrozando edificios. Muchas veces los chantajean, tratan de coimearlos o negocian con los administradores. Las vibraciones de las antenas de más de 10 metros sobre los techos rajan la estructura de los edificios".
Para Osvaldo Loisi, presidente de la Fundación Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal, no cabe duda de que desde el punto de vista económico las ofertas que reciben por la instalación de las antenas son convenientes, "pero lo que inquieta a los propietarios es el riesgo para la salud que podrían acarrear".
Al respecto existen muchos trabajos de investigación promovidos por diversas instituciones públicas y privadas, pero hasta ahora no son concluyentes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) investiga el tema a través del proyecto de campos electromagnéticos, pero no tendrá resultados definitivos hasta 2005.
"Por ahora -explicó Loisi-, sólo puede decirse que no se ha demostrado que el funcionamiento de las antenas, instaladas en condiciones reglamentarias cause perjuicios a la salud, aunque tampoco se ha podido establecer fehacientemente lo contrario."
Estudios a largo plazo
El ingeniero Alvarez Ovide, del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), explicó que debido a que el cáncer es una enfermedad con un período de incubación muy largo, los estudios requieren al menos 20 años para obtener resultados.
"Lo que se debe hacer, al igual que en otros países, es respetar la norma, hacer mediciones en las terrazas y verificar en los alrededores si hay una población particularmente afectada por las radiaciones", concluyó.
El ingeniero en telecomunicaciones Gerardo Giuvilato dijo: "En los municipios hay un desconocimiento total sobre el tema y, en consecuencia, no se realiza ningún control en la instalación de antenas. Es necesario reglamentar la instalación, habilitación y control de estas estaciones".
"Lo recomendable es adoptar una política de prevención y de máxima cautela -continuó-. Esto implica aplicar, en el campo de la salud pública y del medio ambiente, el principio de prevención propuesto por la OMS. Es decir, no se debe esperar a conocer plenamente los efectos nocivos."
Desde su punto de vista, se deben adoptar medidas de protección en las zonas de emisión, informar y consultar al público y tener consideraciones especiales en casos específicos, como hospitales, escuelas y guarderías.
Las empresas de telefonía celular consultadas explicaron que cumplen con las más estrictas normas de seguridad internacional y que la instalación de una antena resulta de una serie de evaluaciones en busca del lugar óptimo.






