Alumnos argentinos visitan los Hielos
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La mayoría no pasa los 18 años, pero ya se apresta a vivir uno de los momentos acaso más conmovedores de toda su vida. Atravesando mesetas y montañas, recorrerán 2800 kilómetros a bordo de un ómnibus para vivir una experiencia única, espiritual y cívica a la vez: conocer los hielos continentales allá lejos, a escasos -- kilometros de El Calafate, en la provincia de Santa Cruz.
De los cuarenta que son, sólo dos estuvieron alguna vez en ese silencioso e impresionante manto de nieves eternas de más de 350 kilómétros de largo. Pero ninguno desconoce que es el único de las veinticuatro zonas de litigio en la frontera de Chile y la Argentina que todavía no ha sido resuelto.
En un país donde mucho se habla de esa zona, pero pocos la conocen personalmente, llama la atención la hasta ahora inédita epopeya que prepara este contingente de alumnos del Instituto del Carmen, un colegio religioso fundado en 1872 por la Madre María Benita Arias, cuya sede funciona en Paraguay y Rodríguez Peña.
"No valoramos la riqueza de la Patagonia y después nos quejamos de que vengan chilenos o italianos como Benetton que se quieren quedar con las tierras. Con este viaje voy a conocer mejor mi país para poder transmitirle todo a mis hijos", le contó Martín, de quinto año, a La Nación .
No le molesta tener que recorrer tanta distancia a bordo de un micro. "Vamos a aprovechar para confraternizar con nuestros compañeros, a leer y a mirar el paisaje", aseguró Guadalupe, también de quinto año.
Apenas puede contener su entusiasmo, como Luján, de tercer año, que dijo que lo mejor será "estar ahí, en la inmensidad, viviéndolo".
Claudia, de cuarto año, también valoró el hecho de tener una experiencia "en vivo y en directo". Para ella, la geografía de los libros es imporante para conocer el país, "pero una vez que se lo vive es más fácil quererlo".
El contingente de alumnos de este colegio, que fue fundado en 1872 por la Madre María Benita Arias, tendrá algunos altos en el camino. Como cuando acampen en Laguna del Desierto, en el quinto día de viaje.
Al igual que los hielos, Laguna del Desierto adquirió protagonismo cuando fue el centro de un conflicto limítrofe entre nuestro país y Chile. Finalmente, la Argentina ganó el litigio al delinearse la zona con el criterio de las altas cumbres divisorias de aguas.
Ahora los chicos se instalarán allí, cocinarán por turnos y conocerán una realidad muy distinta a la del centro de Buenos Aires.
"Va a ser interesante ver cómo se las arreglan sin televisión por ocho días", comentó el director de Estudios del colegio, Juan Treglia, que acompañará a los chicos con otros seis docentes.
Conocer para amar
Sebastián, de tercer año, conserva en sus retinas la imagen recortada de la Patagonia que pudo encontrar en manuales escolares.
Por eso, cuando le preguntan qué espera encontrar al atravesar mesetas y montañas, contesta, mitad en broma, mitad en serio: "Pleno desierto, cuatro cubitos de hielo... Y la gente, que debe ser re amable , porque las personas del interior siempre son amables".
"Cuando hablamos de soberanía en la clase de Educación Cívica, comprobamos que los chicos no saben bien qué pasa en el sur del país. Y como dice el refrán, no se ama lo que no se conoce", explicó a La Nación Ezequiel Méndez, profesor del colegio y licenciado en Ciencias Políticas, que tuvo la idea de la expedición.
Trabajo de hormiga
Méndez, que para armar la agenda del viaje contó con el asesoramiento del Programa de Investigación Geográfico Político Patagónico de la Universidad Católica Argentina (UCA), obtuvo el visto bueno de la rectora del establecimiento, Angela García de Bertolacci y empezó a llamar por teléfono para tender las líneas de comunicación con el Sur.
Una legisladora, la diputada nacional por Santa Cruz, Lidia Mondelo, brindó ayuda desde la Patagonia. Poco a poco, más gente del lugar se fue sumando al proyecto.
"El profesor Méndez realizó un trabajo de hormiga, y confiamos en él porque creemos que el contacto con la naturaleza es una buena forma de aprender", dijo la rectora.
Aunque han tenido clases especiales de Historia, Contabilidad y Geografía relacionadas con esa región, sólo dos de los cuarenta alumnos conoce personalmente el lugar.
Para organizarse mejor, los estudiantes se dividieron grupos de trabajo. El equipo de periodismo llevará una bitácora, o libro de viajes, en la que registrará todo lo vivido y se entrevistará a lugareños.
El equipo de cocina, que desde hace varias semanas busca los precios más accesibles para comprar alimentos, se turnará para preparar los menúes. Mariano, de cuarto año, contó que ya tienen armada una lista con víveres, entre los que no faltarán los chocolates, "por el frío", comentó con picardía.
El equipo de protocolo saludará y agradecerá la hospitalidad de quienes los reciban en cada lugar. En los colegios Salesiano y de María Auxiliadora, en Comodoro Rivadavia, o en la escuela Nª 72 de San Julián, "confraternizarán" con chicos del lugar e intercambiarán visiones sobre el país.
Todo tiene un motivo: fue un salesiano, el sacerdote Alberto de Agostini, uno de los pioneros en recorrer la región, a principios de siglo. Y en San Julián el adelantado Fernando de Magallanes hizo celebrar, cuentan los historiadores, la primera misa del país.
"En los hielos vamos a organizar una conferencia informativa con las autoridades de allá", explicó Carola, de tercer año, totalmente compenetrada de su tarea protocolar.



