
Anécdotas inéditas de las secretarias, para festejar su día
Son las tres ganadoras de un concurso
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Un libro de anécdotas sobre secretarias, contado... por ellas mismas. Esa fue la idea de la empresa postal Oca y de la consultora Secretarias & Negocios para conmemorar el día que, hoy, festejan estas mujeres de múltiples funciones.
En el concurso "Ocanécdotas de Secretarias", en el que 500 mujeres ventilaron historias laborales y personales que las tuvieron como protagonistas e integran el libro "Las mejores historias de las mujeres más eficientes", que se presenta en La Rural, hasta mañana.
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"Mi anécdota tiene que ver con un trabajo anterior, donde asistía a tres socios de una compañía multinacional. (...) Mi horario se extendía hasta las 21 o 22, generalmente porque uno de mis jefes empezaba a contestar llamados personales luego de las 18 y prefería que yo estuviera en la oficina por si surgía algo. Un día, uno de los chicos de sistemas me instaló un correo personal; y allí comenzó todo....
"Conocí a un muchacho que utilizaba el nickname "Tommy". Comenzamos a escribirnos en las horas en las que yo me quedaba en la oficina y mi jefe hablaba por teléfono. Pasados dos meses, decidimos encontrarnos para tomar un café. (...) Para reconocernos, yo estaría leyendo a Kierkegaard, autor con el que coincidíamos con "Tommy".
"Llegado el día, sentada en el café, (...) veo algo de lo más inesperado: mi jefe, al que yo asistía hasta tarde, entraba al café. La cara de horror y a la vez de sorpresa de ambos nos delató. "Muy audaz el señor, se sentó a mi mesa, miró la tapa del libro que yo estaba leyendo y mencionó un pasaje de Kierkegaard de memoria. No hicieron falta más palabras. La "anécdota" concluye el 29 de agosto (último)... ¡con nuestro casamiento!" (María Laura Zago).
¡Arigató!
"Entré a trabajar como secretaria en una empresa japonesa. Un día mi jefe, desde su escritorio y sin levantar la cabeza, costumbre muy oriental, pronunció "shinka". Con toda mi predisposición, marco un número de teléfono, pido por el Sr. Shinka, e inmediatamente le transfiero el llamado. Escucho una buena verborragia en japonés y un golpe de teléfono. Veo al Sr. Kagami, mi jefe, gesticulando con su mano y diciéndome:
- ¡No quiero hablar con señor Shinka, necesito "shinta scotch"!" (Sara Ballesty).
"Lilian, Elva y yo, increíblemente tímida , miramos fascinadas cómo se aproximaba a la oficina un joven árabe de ojos hermosos. (...) Llegaba por la mañana temprano y entre señas y gestos tratábamos de hacernos entender. El se sentaba frente a mí a esperar a nuestro jefe, y me observaba todo el tiempo. (...) Yo escuchaba decir a mis compañeras: "¿Te imaginás a Lidia con traje de odalisca bailándole?" "¿Cuántas esposas tendrá?" ƒl permanecía indiferente, claro, no conocía el idioma. El tercer día, fue indescriptible nuestra sorpresa cuando al despedirse nos dijo en un muy buen castellano... "Disfruté mucho estos días, chicas, gracias por todo" (Lidia Ruiz Díaz).
Una tradición
- En 1957, la firma Remington Rand patrocinó la institución del 4 de septiembre de cada año como Día de la Secretaria. Desde entonces, en nuestro país, los jefes compran bombones y flores, las páginas de Internet se pueblan de ofertas (desayunos, postales y descuentos en restaurantes) y las secretarias sienten que, esta vez, ellas ocupan el primer lugar en la agenda del jefe.




