
Apuran la obra de la mezquita para que la inaugure Menem
Más de 100 obreros trabajan en el predio de Bullrich y Cerviño; críticas vecinales.
1 minuto de lectura'
Después de cruzar la esquina de Bullrich y Cerviño, Néstor Navarro aminoró la marcha. Caminó lentamente y se detuvo varias veces, todas las que creyó suficientes para seguir de cerca las obras que construyen en Palermo lo que será el centro cultural islámico más grande de América latina.
Navarro miraba con atención a los obreros que trabajaban a toda prisa. El apuro de los operarios tiene un porqué: según los trabajadores, el presidente Carlos Menem quiere cortar las cintas de inauguración antes del 10 de diciembre, fecha en que dejará su cargo a Fernando de la Rúa.
En un terreno de casi tres hectáreas, que el Gobierno donó a la embajada del Reino Unido de Arabia Saudita, día a día crece una monumental obra financiada por la sede diplomática.
El complejo tendrá una mezquita, salas de arte, cuatro edificios escolares -dos para hombres y dos para mujeres, que deben estar separados, como lo pide el Islam-, dormitorios, un centro cultural y otro deportivo, playas de estacionamiento subterráneas y cafetería.
Navarro es uno de los pocos vecinos de Palermo que ven con buenos ojos el centro islámico. El resto protesta porque el gobierno nacional donó a una embajada un predio de semejantes dimensiones: la mayoría dice que hubiera preferido que en ese lugar construyeran un espacio verde.
El gigantesco centro tendrá más de 33.000 metros cuadrados construidos y, según consta en los planos confeccionados para habilitar las obras, el costo total del complejo será de más de 40 millones de dólares.
Hasta el 20 de diciembre de 1995, el predio era propiedad de los ferrocarriles estatales. Ese día, la ley 24.619, que sancionó el Congreso, lo donó a la embajada árabe y seis días más tarde el Poder Ejecutivo promulgaba la norma y la reglamentaba mediante los decretos 1004/95 y 840/96. La medida despertó muchas voces en contra que objetaban la cesión.
"El proyecto está en marcha. No estamos dando entrevistas. La empresa constructora estableció que a fines de marzo estaría listo", dijeron lacónicamente en la embajada.
-¿Piensan que Menem va a inaugurarlo antes del 10 de diciembre?
-No puedo comentar eso. Para marzo vamos a tenerlo listo.
"Me asombra lo grande que es -explicó Navarro-. Vivo a varias cuadras de acá, pero en un cuarto piso y desde allí se ve perfectamente. Me pregunto si nos dejarán tener acceso, aunque sea para curiosear un poco. Esto antes era un lugar olvidado y ahora se va a convertir en una gran atracción para los que paseen por aquí."
A diferencia de Navarro, muchos de los que viven en Palermo están en contra del centro islámico. Una de ellas es Inés Cociancich, una ama de casa de 65 años. "El barrio se está llenando de edificios y parece que vivimos en pleno centro. Podrían haber hecho una plaza en lugar de seguir construyendo cemento", protestó.
No es arquitecto ni musulmán, pero Antonio ve cómo avanza la construcción hora tras hora. Como vende jazmines en la esquina de Bullrich y Cerviño se convirtió en testigo privilegiado. Y también en paño de lágrimas de los vecinos que se quejan.
"Por lo que escuché, la gente está muy disconforme -aseguró el vendedor de flores-. Están enojados con el Gobierno porque piensan que están construyendo todo esto con la plata de la gente y que podrían haberla usado para hacer otra cosa mejor."
Delia Martínez fue terminante: "No deberían haber permitido que usen esa manzana para una mezquita. Pero claro, como él es turco (por el Presidente), todos se quedan callados".
Mientras volvía de Jumbo cargada de bolsas y con sus pequeños hijos de la mano, Cristina se mostró preocupada. "Pienso que puede haber otro atentado y me aterra -dijo-. Pero hay tantos edificios por acá... qué sé yo, este es parte del legado menemista."
Cristina Avila, en cambio, estaba conforme con la obra. Es enfermera y trabaja hacer tres años en el Sanatorio de la Trinidad, situado a pocos metros del futuro complejo islámico. "Tiene que haber espacio para todos. Así como nosotros tenemos iglesias, ¿por qué no darles un templo a ellos? Estoy contenta de que hayan tenido confianza para venir a nuestro país", opinó.
Obreros apurados
Aunque La Nación intentó entrar en el predio para ver las obras, los ingenieros de la empresa constructora Riva no lo permitieron. "Como depende de la embajada, nadie está autorizado a entrar si las autoridades no lo dejan", terció uno de los 120 obreros que iban y venían dentro del complejo con materiales y herramientas en mano.
Según el operario, la mezquita -que tendrá capacidad para 1000 personas- estaría terminada para el 25 de noviembre. "La obra viene a todo trapo", dijo el obrero con un ademán que ilustraba el apuro por terminar urgente.
"Algunos dicen que estará todo listo en marzo y otros, que en julio. Pero la orden es terminar a tiempo para que la inaugure Menem", agregó.
El trabajador señaló que hace unas semanas habían suspendido a 180 obreros: "Aunque ahora se dice que cuando la embajada pague, vamos a volver a trabajar de día y de noche". Cuando comenzaron las obras, eran más de 300 los operarios que levantaban el complejo.
1
2Nuevo parte médico: cómo sigue Bastián, el niño de 8 años que quedó en estado crítico al chocar un UTV y una 4x4 en Pinamar
3Quién es Agostina Páez, la abogada argentina retenida en Río de Janeiro por una denuncia de racismo
4Por qué a este lunes 19 de enero se lo considera el día más triste del año



