Arden pastizales en 600 hectáreas del parque El Palmar
Aves: numerosos pichones y huevos de especies autóctonas perecieron en sus nidos, se inició por un rayo.
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PARANA.- Más de 20.000 palmeras del género Yatay ardían ayer con los pastizales naturales en el Parque Nacional El Palmar. El incendio, que atrapó a centenares de nidos con huevos y pichones de aves autóctonas, fue atacado por bomberos y guardaparques con la estrategia de contrafuegos, para circunscribirlo a 600 hectáreas.
Desde la ruta nacional 14, al norte de la ciudad de Colón, podían verse columnas de humo que emergían desde la zona más poblada de palmeras del parque nacional, que ocupa 8500 hectáreas en total y limita al Este con el río Uruguay.
Así lo relataron a La Nación bomberos, policías y guardaparques, que seguían trabajando contra el siniestro ayer a la tarde. El foco principal se produjo al norte del arroyo El Palmar, entre la ruta 14 y el paseo del mirador La Glorieta, un clásico de esta reserva, desde donde puede observarse la zona más tupida de palmeras, con ejemplares que pasan los 200 años.
Personal y equipos contra incendios de ocho poblaciones vecinas, desde Gualeguaychú hasta Concordia, sumaron esfuerzos para controlar el incendio, originado en las tormentas eléctricas que descargaron rayos sobre el pastizal seco. Así lo estimaron los guardaparques.
La estrategia de combate principal, además del uso del agua, consistió en la generación de contrafuegos, es decir, incendiar en forma controlada las franjas abiertas con menor vegetación (como los caminos o la costa del arroyo), llamadas cortafuegos, para eliminar el material combustible. Así, el siniestro quedaba circunscripto a 600 hectáreas, pero todo dependía en la tarde de ayer de la velocidad del viento.
"Anunciaban una sudestada que no se produjo, ahora hay un viento norte leve. Si sopla fuerte, el fuego puede saltar las barreras, ése es el temor", explicó María Angélica Borri desde el parque, mientras atendía las comunicaciones con el personal que se encontraba en pleno operativo.
Como lo demuestra la propia jerga de los guardaparques, El Palmar convive con los incendios y en esta ocasión eran previsibles por la sequía inusual de la zona. "Aquí no llueve desde hace 3 meses, y el domingo cayó un chaparrón con descargas eléctricas. Entonces se prendió el parque", comentó el agente de la policía Luis Miguel Benítez, de Ubajay, una localidad situada al norte del lugar del siniestro.
Difícil acceso
Borri apuntó que la zona más afectada "tiene un terreno irregular que impide el acceso de los vehículos". Los bomberos le informaron que la característica del incendio, de avance lento, permitió que los ñandúes, las mulitas, los carpinchos y los zorritos que abundan allí lograran escapar. Pero diversa suerte corrieron los nidos de las aves, que se encuentran en época de incubación o con pichones pequeños, y que resultaron devorados por las llamas.
Respecto de las propias palmeras, los guardaparques recordaron que son generalmente resistentes al calor, de modo que pueden quedar carbonizadas por fuera, pero la mayoría se recupera.
La sequía ha provocado incendios en más de 5500 hectáreas en Entre Ríos, con perjuicios principalmente sobre campos forestados con pino o eucalipto, durante diciembre y en lo que va de enero.
Además, la escasez de agua produjo daños en la cosecha de maíz y trigo, mermó la siembra de girasol y soja, y generó un masivo aborto de las incipientes frutas cítricas en el norte, con pérdidas que son calculadas hoy en el 60 por ciento de la producción total.
Ciclo normal
"El fuego es parte del ciclo de renovación natural del ambiente en un pastizal como éste, con palmar", explicó Pablo Cansanello, integrante del cuerpo técnico del parque nacional, y agregó: "Como no hay grandes herbívoros, el fuego es el factor que mantiene la vegetación a raya." Pueden brotar nuevas palmeras y lasYatay rebrotarán en su mayoría.



