Aumentarán el control policial en la ruta de los dos accidentes
RIO DO SUL, Santa Catarina.- El Estado brasileño de Santa Catarina mostró ayer su preocupación por las condiciones de la ruta BR 470, donde murieron 43 argentinos en dos días, y prometió reforzar la acción policial para controlar y orientar a los turistas que llegan desde nuestro país a cargo de un vehículo.
El embajador argentino en Brasilia, Jorge Herrera Vegas, confirmó que el gobernador Esperidiao Amin dispuso instalar puestos de la policía militar catarinense en los metros previos al comienzo del tramo más riesgoso de la carretera, que conduce a los balnearios de Florianópolis y Camboriú.
"Van a detener a los ómnibus de nuestro país, que pueden desconocer el camino, para explicar a los choferes el peligro de circular rápido por la zona de Serra da Santinha", dijo a La Nación Herrera Vegas en el hospital regional Alto Vale, de esta ciudad, mientras visitaba a los sobrevivientes de los accidentes viales ocurridos en el cercano pueblo de Pozo Redondo.
Los efectivos policiales advertirán a los conductores acerca de las curvas y contracurvas que se suceden en bajada, a través de las elevaciones de dicho macizo: una geografía de paredes rocosas y precipicios, entre los kilómetros 190 y 220 de la BR 470.
En ese tramo, las complicaciones se acentúan por la insuficiente señalización (muchas veces tapada por los crecidos pastizales), la falta de iluminación y el asfalto emparchado.
La medida decidida por el gobernador Amin se aplicará en los próximos días, como reacción ante los dos vuelcos protagonizados por ómnibus de nuestro país, en un lapso de 30 horas y con una diferencia de sólo tres kilómetros.
Las recomendaciones se aplicarán con mayor rigurosidad a los micros de dos pisos, más propensos a perder la estabilidad y con menos margen de maniobra.
Ayer, el operativo tuvo una avanzada en el kilómetro 201: allí, agentes del puesto Nº 11 de la policía militar caminera de Santa Catarina daban directivas con señales manuales, ordenando a los vehículos reducir la marcha.
"Intentamos que disminuyan la velocidad. La imprudencia causó los accidentes de ómnibus argentinos cerca de aquí. Pero controlamos tanto a los argentinos como a los brasileños", explicó a La Nación un efectivo.
La policía militar estuvo apostada a cinco kilómetros del sitio donde el interno de Giménez Viajes volcó el miércoles último y a ocho del barranco donde terminó tumbada anteayer una unidad de la agencia Island.
La muerte de 43 argentinos y las heridas sufridas por otro centenar en sendos siniestros también reavivaron aquí el debate sobre la demorada concesión de la carretera y la paralela falta de mantenimiento por parte del Estado.
La aprobación de la privatización permanece frenada en el Legislativo. Por este atraso, el gobierno catarinense concretó una "remodelación de emergencia", que fue seriamente criticada.
Mientras Amin explicó que él no tiene la culpa por la lentitud del trámite licitatorio, su ministro de Transporte, Eliseu Padilha, añadió que "los pliegos de concesión serán revisados. Si se comprueban irregularidades en la remodelación, habrá un nuevo proceso de privatización".
Aparentemente, el trecho de Serra da Santinha no figura en la lista de refacciones previstas.
Pero aquí todos apuestan a que la controversia en torno de la concesión de la carretera no se resolverá en el corto plazo.
Por tal motivo, la policía federal caminera recibió órdenes de "reactivar inmediatamente" el puesto de control que funcionó hasta hace siete años atrás en el kilómetro 220.
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