
Aviones de combate, de paseo por la Costanera
Fue exhibida una réplica del avión de los hermanos Wright
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Una réplica argentina del Flyer, el avión que pilotearon los hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903, y la puesta en marcha de un Blériot XI, uno de las primeros aeronaves que volaron en el país hace 93 años, fueron las joyas aeronáuticas que se exhibieron ayer durante el festejo del centenario de la aviación mundial.
Con el lanzamiento de paracaidistas y el paso de casi todos los modelos de aviones de combate y transporte, la Fuerza Aérea Argentina organizó la pintoresca exhibición en la plataforma militar del Aeroparque.
A partir del vuelo de los hermanos Wright, en los Estados Unidos, cabe recordar, el fervor aeronáutico se desplegó por todo el mundo. En la Argentina, sólo siete años después, la actividad tomó gran impulso de la mano del ingeniero Jorge Newbery, entre otros, alcanzándose proezas y marcándose récords históricos.
Ayer, entre las 18.30 y las 20, la actividad del Aeroparque se suspendió para dar paso a este emotivo homenaje que fue acompañado por mucha gente.
Aviones de combate -A4AR (similares al Skyhawk), Mirage y Pucará- junto con naves de entrenamiento avanzado IA63 Pampa y de transporte y un abastecimiento en vuelo de Hércules C-130 a dos A4AR hicieron que todos los que pasaban por la zona de Costanera levantaran la cabeza para observar el paso de los aviones militares.
Mientras que en la pista de rodaje se exhibieron la réplica del Flyer -que se fabricó en San Luis y que ayer fue donado al Museo Aeronáutico Nacional de Morón, se infló un globo aerostático y se mostraron varios autos antiguos, entre los que se destacó el viejo modelo Anasagasti, de 1912.
Durante la ceremonia, el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Carlos Rohde, reseñó el avance de la aviación mundial y nacional, al tiempo que advirtió que "no se concibe ningún Estado donde el medio aéreo no esté presente" para la defensa, la seguridad y el transporte de la población.
El acto, matizado por la banda de música aeronáutica y que concluyó con empanadas riojanas y vino salteño, fue la excusa perfecta para distinguir con diplomas a personalidades destacadas de la aviación argentina.
Se premió a Delfino Crotti, el aviador civil con más cantidad de horas voladas en el país (más de 24.000); el ingeniero Norberto Morchio, que fue jefe de diseño del Pulqui I, el primer avión a reacción que tuvo América del Sur y que fue el quinto de esas características a nivel mundial.
También se premió a Rodolfo Hossinger, instructor de vuelo y campeón mundial de volovelismo en 1960; María Mazzone, presidenta del Aero Club Argentino, cuna de la aviación nacional que tiene 95 años de trayectoria, y a Eugenio Iglesias, maestro de carpintería que integró el equipo de restauración del fuselaje y los planos del Blériot XI. El alferez Sebastián Ardiles, primer promedio de egreso de la Escuela de Aviación Militar, recibió un reloj Breitling, edición limitada correspondiente al centenario de la aviación mundial.
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