
Avistaron el bote de los militares perdidos
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Ayer, desde un helicóptero de la Armada, fue avistado en la costa norte de la isla Laurie el bote de goma que tripulaban los tres militares argentinos perdidos en las islas Orcadas. De los tripulantes no se halló aún ningún otro rastro.
Ahora, los integrantes del grupo que coordina el rescate sospechan que los navegantes pudieron haber abandonado voluntariamente la embarcación para intentar sobrevivir en tierra firme.
Las esperanzas de que permanezcan con vida se sostienen sólo en la posibilidad de que los tres militares hayan podido soportar en algún refugio las bajísimas temperaturas, las tormentas de viento y las nevadas que azotan la isla, donde se los busca intensamente con aviones argentinos y británicos desde el martes de la semana última.
Ese día, Alejandro Hormanstorfer, Ricardo Alvez y Daniel Tavella partieron en un gomón desde la base naval Orcadas hacia el norte de la isla Laurie, pero no regresaron a su destino.
Encontraron el bote de los militares perdidos en el Sur
Avistaron el gomón vacío en una bahía; los tres hombres habrían llegado a tierra
El bote de goma en el que navegaban los tres militares argentinos perdidos hace ocho días en el archipiélago de las islas Orcadas fue encontrado ayer sin rastros de sus tripulantes en la bahía Brown, en la costa norte de la isla Laurie, sólo separada por un istmo del destino que los marinos debían alcanzar en la tarde del martes de la semana última.
Según el Comando de Operaciones Navales de la Armada, sito en Puerto Belgrano, las condiciones en que apareció la embarcación permiten suponer que los militares habrían accedido a tierra firme, pues se descubrieron indicios de maniobras voluntarias para detener y abandonar la nave.
El jefe de prensa de la base, capitán de fragata Ricardo Leprón, explicó a La Nación que el gomón fue avistado durante un vuelo de inspección realizado por un helicóptero Súper Puma afectado a las tareas de búsqueda, que había despegado del rompehielos ARA Almirante Irizar.
En el fondo de la bahía Brown, el piloto pudo observar el bote vacío, con dos tanques de combustible a bordo, mientras un tercero flotaba en sus proximidades.
El reconocimiento también permitió saber que el motor de la nave había sido retirado de su cauce y colocado sobre el piso de aluminio. Allí estaba, asimismo, uno de los dos remos que portaban los militares.
Casi seis kilómetros de glaciares separan este punto de la Base Naval Orcadas, que está situada sobre la costa sur de la isla. Desde allí, hace ocho días, partieron el capitán de corbeta Alejandro Hormanstorfer, el cabo primero de marina Ricardo Alvez y el suboficial auxiliar aeronáutico Daniel Tavella.
Los tres navegantes debían arribar dos horas más tarde, a las 17.30, a la bahía Uruguay, situada en el norte de la Laurie, pero nunca alcanzaron dicha meta geográfica.
Aunque los tripulantes continúan desaparecidos, ayer finalmente hallaron la embarcación en el sur de la bahía Brown, lindante por el oeste con la Uruguay.
Respecto de la suerte que pueden haber corrido Hormanstorfer, Alvez y Tavella, el capitán Leprón consideró que "son altas las probabilidades de que no hayan caído al mar y hayan tocado tierra firme. Pero pueden estar en alguna playa de la Laurie lejana a las paredes conformadas por glaciares o, incluso, en alguna isla próxima a la bahía".
Si bien el simple hecho de permanecer seco constituye una ventaja para la supervivencia del hombre en el Atlántico sur, el vocero recordó que "mantenerse vivo se torna crítico en estas latitudes pasados siete días en condiciones climáticas extremas".
Precisamente, el archipiélago de las islas Orcadas fue azotado en la última semana por incesantes tormentas de viento, nevadas y temperaturas bajo cero, que además dificultaron las tareas de búsqueda de los náufragos.
Ayer, sin más, un temporal con ráfagas de viento de 70 kilómetros por hora hizo imposible el descenso de dotaciones de rescate en el sitio donde apareció el bote de goma, junto a los glaciares que forman las paredes de la bahía Brown.
Por tal motivo, el reconocimiento sólo pudo efectuarse por vía aérea y se desconocen -de acuerdo con los dichos de Leprón- detalles respecto del estado de los elementos avistados.
El rompehielos Irizar, que permanecía en la vecina bahía Uruguay para servir de base a las operaciones para dar con los militares perdidos, se vio obligado a desplazarse, en horas de la tarde de ayer, hacia el sur de la isla Laurie para protegerse de los fuertes vientos helados del noroeste.
Obstáculos para el rastrillaje
Las perspectivas meteorológicas no eran mejores para hoy. Sin embargo, en la base naval Orcadas una patrulla permanece alistada para recorrer los casi seis kilómetros que se extienden entre el destacamento y el fondo de la bahía Brown, a lo ancho de la isla.
"Necesitamos luminosidad y condiciones climáticas buenas para transitar ese trayecto. Se trata de un riesgoso tramo situado sobre un inmenso glaciar con profundas grietas. Nos demandará cuatro horas acceder al fondo de la bahía", describió a La Nación el jefe de prensa naval.
Los mismos obstáculos topográficos deberían enfrentar Hormanstorfer, de 35 años; Alvez, de 23, y Tavella, de 31, si estuvieran vivos y quisieran restablecer contacto con la base Orcadas.
Además, sólo existe un punto de la bahía Brown por donde podrían ingresar en la isla Laurie, pues en el resto de la costa de la citada bahía los glaciares impenetrables caen a pique sobre el océano.
En el Comando de Operaciones Navales nadie confirmó ayer una hipótesis sobre por qué el bote apareció más allá del destino original de la expedición, a media hora de viaje por mar de la bahía Uruguay.
"Tal vez llegaban adelantados y aprovecharon para hacer una inspección. O tal vez fueron arrastrados por una tormenta helada", arriesgaban.
Perfiles
El capitán Hormanstorfer es porteño, vive en Bahía Blanca con su esposa y sus cuatro hijos. Pertenece al personal de flota y es un experto buzo táctico.
El cabo Alvez es misionero, soltero y tiene cuatro hermanos.
El suboficial aeronáutico Tavella nació en Córdoba; es casado, con dos hijos. Llegó a la base Orcadas en noviembre. Había pasado por el observatorio astronómico de Pilar. Su especialidad es la geomagnesia.
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