
Basura y extraños objetos en la reserva de la Costanera Sur
Grave descuido de las cuatro lagunas
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La sequía que afecta a las cuatro lagunas de la Reserva Ecológica de la Costanera Sur de Buenos Aires no sólo deja al descubierto decenas de peces muertos, lo que según especialistas consultados, ocurre por obra de la naturaleza. Desde fines de octubre, cuando el agua comenzó a bajar, asoma sobre la superficie una galería de llamativos objetos que habitan las profundidades subacuáticas y que conviven con mojarras, garzas y tortugas.
Es basura. Y en algunos casos, piezas pertenecientes a ritos funerarios y paganos, que son arrojados por los visitantes especialmente en la Laguna de los Coipos, que limita con la vereda de la avenida Achával Rodríguez.
Urnas funerarias, radiograbadores y crucifijos son sólo algunos ejemplos de las cosas que halló el personal de limpieza de la reserva luego de que el agua se evaporara casi por completo.
"Hay una clara falta de educación y cultura. Ni siquiera pido que caminen dos metros y lo tiren en un tacho de basura. Que lo dejen en el piso. Eso sería incluso mucho más fácil que arrojarlo a la laguna", se quejó Alberto Olveira, coordinador de la reserva, que recorrió junto a LA NACION las zonas más sucias de la Laguna de los Coipos, hoy convertida en un extenso lodazal pantanoso.
En las últimas semanas se extrajeron botellas de vidrio, 70 bolsas de residuos y cientos de servilletas de papel y vasos de plástico. "Con las bolsas se atragantan las aves, con los hilos se enredan las tortugas, y la descomposición del papel y del plástico reduce el nivel de oxígeno en agua", explicó Horacio Cirelli, uno de los guías de la reserva.
No sólo basura es lo que se esconde bajo las calmas aguas de la laguna. Cestas de mimbre, llenas de alimentos y bebidas a modo de ofrenda; velas rojas de un metro de alto, botellas con mensajes escritos a mano, imágenes de vírgenes, crucifijos de metal y urnas funerarias, en cuyas placas se vislumbra el nombre del difunto y la fecha de su fallecimiento. Unas 40 cajas de madera con cenizas humanas fueron halladas en los últimos dos años.
"Mucha gente no sabe que esto es una laguna y debe creer que arroja las cenizas al río", estima Olveira, que aclaró que en las otras lagunas interiores de la reserva, el nivel de contaminación es mucho menor.
Empleados del lugar también se toparon con una serie de objetos de llamativa heterogeneidad: un radiograbador, una guitarra criolla y hasta un cesto de basura, arrancado de cuajo de alguna plaza cercana.
Para colmo, no sólo los paseantes se encargan de ensuciar la laguna: algunos delincuentes utilizan ese espacio ecológico para librarse de las pruebas de sus delitos. Dos cajas fuertes vacías se oxidaban allí abajo, junto a una bolsa con tres revólveres.
En febrero de 2002 tuvo lugar el más macabro de los hallazgos: la cabeza, una pierna y trozos de los miembros superiores de un ciudadano chino que había sido descuartizado. El resto del cuerpo fue hallado en un restaurante de Palermo.





