Boda gay: posiciones irreconciliables
Con vistas a la firma de los dictámenes que habiliten el tratamiento de la ley de matrimonio homosexual en el Senado, LA NACION realizó una mesa redonda en la que cuatro especialistas expusieron sus razones en favor y en contra del conflictivo cambio legal
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"Las uniones gay deberían regularse en el campo del derecho común." "Es necesario que el Estado legisle y atienda una realidad que ya existe." "La diferencia sexual no es una cuestión arbitraria de la ley de matrimonio, es su esencia." "Gays y lesbianas somos exactamente igual que el resto de las parejas." Así, en un debate de casi dos horas, y por momentos acalorado, éstos fueron algunos de los conceptos expuestos en favor y en contra del proyecto de ley de matrimonio gay por cuatro especialistas convocados por LA NACION.
La discusión se tornó álgida y subió de tono en varios tramos, como cuando se abordó la dimensión psicoafectiva de las uniones de personas del mismo sexo. O cuando se ahondó en el trayecto que recorre la psiquis y que lleva a preferir sexualmente a un igual, según explicó el psiquiatra, Alberto Riva Posse, especialista en Salud Mental de la Universidad Favaloro. Participaron, además, el asesor de la Comisión de Seguimiento Legislativo del Episcopado, Nicolás Lafferriere; el secretario de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, Esteban Paulón, y la asesora general tutelar de la ciudad de Buenos Aires, Laura Musa. A continuación, los tramos más salientes del debate.
- ¿Debería aprobarse el matrimonio gay en el Congreso, donde está siendo discutido?
Nicolás Lafferriere: -El proyecto de ley en su confección técnica es un mamarracho jurídico, y hay tres argumentos centrales que lo hacen inviable. Para la Constitución y los tratados internacionales, el matrimonio es entre varón y mujer. Además, al habilitar a las futuras uniones a adoptar se priva a los niños de lo mejor, que es poder educarse con un papá y una mamá, roles que no son intercambiables. Esta ley altera el régimen filiatorio y vulnera el derecho a la identidad del niño cuando permite inscribirlo con dos mamás o dos papás, como en el caso de la concepción por inseminación artificial o por una infidelidad consentida.
Laura Musa : -Estoy a favor de que el Estado proteja situaciones de hecho que en nada afectan a terceros. Es de estricta justicia. La ley no crea esa realidad, ya existe. Pero es lamentable que se utilice la ley de adopción para atacar al matrimonio gay. Y no me parece que sea el momento de debatir la fertilización asistida. Menos, que se la utilice como freno a otra ley porque no está regulada y no se encuentran otros argumentos.
Esteban Paulón : -El Código Civil discrimina cuando restringe la posibilidad de contraer matrimonio sólo a las personas gay. Una sociedad democrática va modificando sus instituciones e incorporando las nuevas realidades a su legislación. Hasta 1888 se permitía sólo el matrimonio religioso y no el civil, y, hasta 1940, la mujer no podía votar. El derecho se debe adaptar. Once jueces ya entendieron que el sentido constitucional es el de ampliar el derecho. Ya hay ocho matrimonios gays válidos y, antes del 14 de este mes [cuando está previsto el tratamiento de la ley en el Senado], seguramente habrá más. Por otro lado, nuestras familias ya existen porque las podemos adoptar. Y no es cierto, según muestran los estudios, que los niños crezcan mejor con un papá y una mamá. Los niños tienen derecho a un hogar con contención, amor, protección y reconocimiento.
Alberto Riva Posse : -Es necesario entender que la diferencia sexual no es una cuestión arbitraria de la ley. En ella se posa nada menos que la estructuración psíquica de las personas, la aceptación del padre, la separación de la madre y, en consecuencia, la posibilidad de entender a un otro. La identificación con el padre que cuida la vida que crece, respetuoso de la vida de cada uno, es la base de las conductas que fundamentan la verdadera democracia. Sólo la gente que está íntegramente bien identificada con la paternidad, el autodominio emocional y el respeto humano se sustenta como persona, sin que el Estado dirija la vida personal.
En cambio, con gente sin una clara aceptación de la alteridad y de la diferencia sexual surgen personas con vínculos inestables, que fácilmente incurren en imposiciones sobre los otros, desconociendo su autonomía. Una paternidad asumida es la base del respeto social. Por eso, la palabra matrimonio no puede ser destruida en su significado semántico. Con este proyecto intentan imponer un cambio a la sociedad de una manera violenta. Quieren cambiar la manera de estructurar el matrimonio y las relaciones entre las personas. ¿Por qué el 4 por ciento de la población, mediante una pretensión narcisista, debe cambiar la ley de todos y destruir la manera de pensar acerca de las diferencias de sexo? A partir de una ley así, se va a enseñar que la diferencia sexual no existe y que la visión común del matrimonio es absurda. ¿Por qué no lo dicen?
EP : -Porque no es el sentido de lo que pretendemos. La OMS, desde 1990, no considera a la homosexualidad un problema o una enfermedad. Esta ley no le impone ningún cambio de conducta a nadie. La habilitación para casarnos logrará que un sector de la población que hoy no tiene acceso a la protección y al reconocimiento de los derechos por parte del Estado los tenga. No hay razón objetiva para que esto no pueda llamarse matrimonio.
- Si la intención es el reconocimiento de derechos, ¿por qué ese vínculo no puede denominarse de otra forma?
EP: -Porque el derecho y la igualdad bien entendida radican en otorgar los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades, con los mismos nombres. En el Derecho, no hay una explicación para las distintas realidades.
- ¿Pero existen diferencias entre una pareja homosexual y una heterosexual?
EP: -No, es exactamente igual. Tenemos las mismas frustraciones, sueños y deseos. Lesbianas y gays somos exactamente igual que el resto. Simplemente, tenemos una manera diferente de amar.
ARP : -Alguna falla debe haber en excitarse sólo con un igual?
EP : -La libre orientación sexual de las personas no está circunscripta a cómo alguien se excita, sino a una cuestión de nuestra afectividad?
LM: -Diez años atrás, yo misma presenté un proyecto de ley que se llamó "parteneriato" por partners [compañeros]. Usé esa palabra por el tabú de que el Código Civil no se modificaba. Los derechos que allí se garantizaban eran igual a los de esta ley, pero, entonces, en el Congreso nadie me acompañó. El proceso de tolerancia y aceptación de la sociedad hoy es otro. Se avanzó y se entiende que hay realidades que no afectan a terceros, que el derecho debe proteger. A esta ley hay que mirarla como paso al principio de la democracia con la sanción del divorcio y la patria potestad compartida. Hubo divorcio y la familia argentina no murió. Y muchos de los que se oponían, hoy hacen los mejores divorcios.
- ¿Pero la Iglesia se opone a reconocerles a los homosexuales el derecho de unirse?
NL : -Quiero explicar primero que el Estado no regula la vida afectiva de las personas. Regula una institución que cumple una función social. Por eso, matrimonio y transmisión de la vida van juntos. Las uniones gays no cumplen con los fines sociales ni tienen los mismos elementos antropológicos que la institución privilegiada por el Código Civil. En EE.UU., cuando los Estados comenzaron a regular las uniones gays, el gobierno federal en la época de Clinton dictó la ley defense of marriage act [defensa del matrimonio como ley]. Allí dijo que, aunque se celebren uniones en los Estados, para los fines federales, matrimonio es sólo entre varón y mujer. Los beneficios económicos que el Estado les concede son en función del papel social que cumplen.
- ¿Cómo deberían tutelarse los derechos en los vínculos homosexuales?
NL : -El ámbito es el campo del derecho común, los contratos, pero no debería regirse por el derecho de familia.
LM: -Eso y definir la discriminación es casi lo mismo. El Código Civil no es algo pétreo; es una ley más, que incluye instituciones que se han ido modificando. Con la democratización de la familia, hoy el padre no es el padre del derecho romano. Podrá ser psicoanalíticamente, pero no legalmente.
NL : -Siempre hay un encuentro entre naturaleza y cultura, y aquí se omite la diversidad sexual de la institución. De una unión homosexual no pueden surgir hijos.
EP: -Sí, surgen con la ayuda de donantes.
NL: -Ese es un abuso biotecnológico.
ARP : -Pero el origen real existe, no se lo puede hacer desaparecer porque alguien decida omitirlo. Actoralmente, yo puedo hacer de Napoleón y de madre. Pero una cosa es hacer de madre y otra serlo. Hay razones biológicas que hacen que su apego sirva para que el chico crezca. El problema es que la similitud no lleva al deseo, que está definido como algo que falta. Si eso no se ve y se dice que todo es igual, porque todos tenemos sentimientos, estamos cambiando la naturaleza. La diferencia sexual hace al matrimonio y ésa es la razón originaria que tuvo siempre. La madre tiene cambios hormonales durante, antes y después del nacimiento que producen el apego emocional, una estructura biológica en la que el chico busca a la madre para que lo acune y así obtiene placer. Claro, que un hombre puede cuidar a un bebe en una situación extrema. Pero estamos diciendo qué es lo mejor para un ser humano. Y lo mejor es tener un padre y una madre. Por otro lado, el problema no es que yo reduzca la temática a lo sexual. El problema está en la diferencia sexual, que es la clave.
LM : -Y cuando no hay una correcta identificación con el padre, ¿qué se hace, doctor? Si uno pone un ojo tan crítico en el origen y desarrollo psicológico de las personas que van a formar un matrimonio gay, deberíamos hacer lo mismo con el resto. Así entraríamos en una clasificación de las personas para poder acceder al matrimonio.
ARP : -Lo que no quiero es que el Estado obligue a los colegios a que se enseñe que los padres homosexuales son iguales a los heterosexuales. Primero se aprueba la ley y luego se va a imponer una cultura cuyo mensaje es: el gusto por vivir te lo da hacer lo que se te da la gana, estar fuera de la ley paterna, que es determinante en la vida de todo chico.
LM: -No, porque el padre que no pague los alimentos tendrá la misma sanción que el de las familias heterosexuales.
EP : -Estamos planteando la ampliación de un derecho civil que no modifica en nada la ley de adopción, no promueve ninguna realidad que no exista. Mientras hay un sector de la sociedad que quiere imponer a otro un modelo determinado de familia que ni siquiera responde al del universo heterosexual. Porque en la Argentina, sólo el 30 por ciento de las familias está conformado por papá, mamá y los chicos. El resto de las familias son ensambladas, monoparentales, y hay muchos casos de niños que no tienen a sus padres en esos primeros años de vida, que son tan importantes como usted dice. Y, sin embargo, reciben cuidado y protección de otros actores y aún así tienen una crianza sana y feliz. Me gustaría que estuvieran acá mis padres para que escucharan determinadas cuestiones porque gays y lesbianas somos hijos e hijas de hogares heterosexuales. En mi caso, somos cuatro hermanos varones. Y, por suerte, en mi familia mi homosexualidad es un regalo, un don. Yo no soy católico, pero mi madre y mi abuela son católicas de misa dominical. Y agradecen el tener en sus familias esta diversidad.
NL: -Cuando el derecho coloca el requisito que sean hombre y mujer los que tengan acceso al matrimonio, no está siendo caprichoso. Ese es el requisito natural. No calificar para ingresar en una institución no constituye una discriminación. Lo acaba de decir la Corte Europea de Derechos Humanos en el fallo contra Austria, del 24 de junio. Y cuando hablo de no acudir al derecho de familia es porque cualquier estatuto jurídico que dé a las uniones gays un marco de familia, conlleva la pretensión de tener descendencia y, por lo tanto, se producen todas las alteraciones en el régimen filiatorio, con el impacto en el derecho a la identidad.
LM: -Creo que estamos, justamente, rompiendo un paradigma, avanzando. No hay que tener miedo a que la legislación vaya mutando. Y en los colegios no se va a imponer nada. Se va a aprender lo que estamos discutiendo hoy. Y es de absoluta honestidad intelectual que los chicos que van a la escuela tengan estos mismos debates.
-¿Qué se teme que imponga esta ley?
ARP : -Verá que después vendrán los libritos desde el ministerio, en los que se dirá que un matrimonio puede ser conformado de cualquier manera. Esto es una imposición arbitraria y antidemocrática de un sector al resto de la sociedad, porque tampoco se ha llevado una discusión amplia en el país.
-¿Estarían de acuerdo con plebiscitar la extensión del matrimonio para todo tipo de uniones?
EP: -Los derechos humanos no se plebiscitan. Sólo una vez se hizo en la Alemania nazi. Sujetar los derechos de un sector de la población a la opinión de otros, cuyos derechos no están siendo afectados, es indignante y humillante.
LM : -Esa es una estrategia de quienes sienten que están perdiendo la batalla en el campo de la sociedad y, quizá, con una fuerte campaña lo puedan revertir en un plebiscito. La resolución de esta cuestión es competencia del Congreso.
NL : -Es una herramienta del sistema democrático. En el interior, la gente se ha manifestado masivamente en contra, a pesar de la fortísima presión política en el debate.
Esteban Paulon
32 años
Militante de la comunidad de gays y lesbianas
Asesor de diversidad sexual en la Municipalidad de Rosario
"El derecho y la igualdad bien entendidos implican otorgar los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades con los mismos nombres".
Laura Musa
56 años
Especialista en derecho de la infancia
Asesora general tutelar de Justicia porteña
"Es lamentable que se esté utilizando la ley de adopción para atacar la iniciativa del matrimonio entre personas del mismo sexo"
Nicolás Lafferriere
38 años
Doctor en ciencias jurídicas
Perito de la Comisión de Seguimiento legislativo de la Conferencia
Episcopal
"El Estado regula una institución que cumple una función social. Por eso, el matrimonio y la transmisión de la vida van juntos"
Alberto Riva Posse
66 años
Psiquiatra. Docente de salud mental, profesor de neurociencias,
especialista en psicología médica
"La presencia de un padre y de una madre es la razón para que el niño tenga que aceptar y elaborar la alteridad y la diferencia sexual"
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