Buscar el "like" para no sentirse excluido

Eduardo Chaktoura
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9 de septiembre de 2014  

El hábito de mostrar sólo lo mejor de nuestras vidas también ocurre en la vida real. Sucede que Facebook es una pantalla abierta las 24 horas y en forma simultánea existe la posibilidad de observar a muchas personas al mismo tiempo. En este sentido, puede transformarse en una cerradura, una ventana o un puente: eso depende de cómo se lo utilice.

El ser humano tiene un gran miedo por la exclusión y la soledad, y hoy los "likes" funcionan como un voto de aprobación: cuanto más "likes" tengo, más me quieren y menos excluido me siento. Esa pastillita virtual dosifica hoy nuestra autoestima y, aunque no se puede generalizar, resulta que hay una búsqueda de "likes" para acumular satisfacción. Pero si alguien cree que la felicidad pasa por un "me gusta", está relacionándose sólo con lo efímero.

En muchos casos funciona con ciertos rasgos de comparación de vida con los contactos que uno tiene y como estadística o referencia para nuestra propia existencia. Cuando vemos que alguno de nuestros contactos cambió de auto o se fue de vacaciones puede servir de referencia para nosotros. Entonces en el fondo volvemos al tema del consumo: "Soy lo que tengo y si acumulo «me gusta» soy una persona querida".

Siempre los usuarios están recortando una parte de la película de sus vidas que en las otras personas, al mirar sus posteos, puede generar eso de "él pudo, yo no pude". Alguien se saca una foto para subir a Facebook, pero esa foto sólo es una foto de un momento. Editamos nuestra vida para mostrar lo que se quiere mostrar. Todo a veces es tan profundo que algunas personas incluso utilizan el posteo en Facebook para hablarles o recordar a personas muertas...

Esa edición de lo que se muestra en Facebook siempre intenta ocultar lo peor y resaltar lo mejor que nos pasa: una analogía posible sería la propaganda política. En este sentido, es parecido a la propaganda porque opera sobre el hecho de mostrar una parte que puede encandilar a los otros. En Facebook, las intenciones de "propaganda" son muchas: provocar el inconfesable deseo de ser admirado o envidiado, y hasta en muchos casos generar la bronca del otro.

De a poco, las relaciones se van despersonalizando y sólo vemos a los otros en partes. Editamos todo el tiempo para mostrar la película que queremos: mostrar felicidad a los amigos. En Facebook, te exponés o espías, e incluso podés tener una vida pasiva o activa. Pero nunca es posible mantenerse indemne a la observación de los otros.

The New York Times publicó hace unos años una nota en la que se identificaban los cinco motores de búsqueda que motivaban a los usuarios. Y son el altruismo, la autodefinición, empatía, conexión y evangelización. Hoy creo que hay nuevos motores y que la evolución de la red social muestra otras facetas más complejas de los usuarios. Por eso digo que es una herramienta maravillosa, pero que, a veces, hay que parar la pelota y reflexionar sobre cómo nos afecta.

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