Menos autos y más peatones: los sábados de San Isidro tienen en el centro un sonido diferente, que los comerciantes agradecen

Algunas calles céntricas de San Isidro se convierten en peatonales los sábados
Algunas calles céntricas de San Isidro se convierten en peatonales los sábados Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot
María Nöllmann
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29 de agosto de 2020  • 19:38

"Nos enteramos que hicieron la calle peatonal y vinimos a dar una vuelta", dice Sabrina, de 34 años, quien prefirió preservar su apellido, mientras espera a ser atendida en un local de indumentaria femenina. La acompaña su madre, Liliana, de 76. Como Sabrina está embarazada y Liliana tiene edad de riesgo, ambas intentaron salir poco de su casa para mitigar en parte los efectos de los más de cinco meses que llevan conviviendo con la cuarentena: el aislamiento social, preventivo y obligatorio que llegó con el coronavirus no es fácil de sobrellevar para nadie. Sin embargo, decidieron aprovechar una medida reciente de la Municipalidad de San Isidro para salir a cambiar un regalo y tomar un café.

Para compensar el aumento de la cantidad de personas en las veredas de las principales zonas comerciales de San Isidro, a partir de la semana pasada la Municipalidad decidió volver peatonales cada sábado las zonas más transcurridas de la calle Alvear, en Martínez, y Belgrano, en San Isidro, de 8 a 18 horas. Las cuadras comprendidas dentro de esta medida son Alvear, entre Rawson y avenida Santa Fe; Belgrano, desde Cosme Beccar hasta la Plazoleta del Mástil, anexando, también, la diagonal de 9 de Julio, entre Acassuso y 25 de Mayo. Según datos de la intendencia, estas calles cuentan con un total de 400 locales comerciales.

Los locales gastronómicos atienden desde la puerta de entrada
Los locales gastronómicos atienden desde la puerta de entrada Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

Fuentes de la municipalidad explican una de las razones del cambio: algunas veredas son angostas y ese factor, sumado al hecho de que las personas no pueden entrar a los locales y deben hacer fila sobre la vereda, genera que se produzcan aglomeraciones. "Esta medida surge del consenso que tuvimos con los vecinos y los comerciantes. Nuestra idea es fortalecer la economía local respetando todos los cuidados necesarios que hay que tener desde el punto de vista sanitario", explica Roberto Alonso, director general de Inspecciones de San Isidro.

A un costado de las vallas que evitan el ingreso de los autos a la calle Alvear, Paula Vigo, de 40 años, y sus dos hijos esperan a ser atendidos afuera de un local de accesorios. "No te imaginás lo que era esta calle los sábados antes de que la volvieran peatonal. Había tanta gente que si tenía que venir por alguna razón importante, lo hacía sola y rápido", recuerda. Hoy, la idea de Vigo es comprar un regalo en el local de accesorios y después pasear con sus hijos por la zona.

Los paseos, de pronto, forman parte de las calles habitualmente transitadas por vehículos en San Isidro
Los paseos, de pronto, forman parte de las calles habitualmente transitadas por vehículos en San Isidro Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

Los comerciantes de la calle Alvear entrevistados por LA NACION durante la tarde del sábado coinciden en que la principal razón por la que hay tantas personas paseando y comprando por la zona durante los fines de semana es porque el Shopping Unicenter, al igual que todos los shoppings de Buenos Aires, se mantiene cerrado. "Eso es fundamental para nosotros. No me quiero imaginar lo poco que estaríamos vendiendo si, además de no poder dejar entrar a los clientes, la mitad de ellos se fuera para Unicenter, como siempre", compara Jorge Villas, dueño Villas Librería, uno de los tantos locales de la calle Alvear que colocó una mesa atravesando la puerta para evitar el contacto con sus clientes y, a la vez, mostrar los materiales que venden. Villas cree que la peatonalización de los sábados es positiva porque ayuda a que los clientes que hacen fila afuera de los comercios no dificulten el paso de los transeúntes.

"Las filas tapaban toda la vereda. Era imposible mantener el distanciamiento y más para mí, que salgo con un perro", dice Margarita Gaham, de 69 años, al lado de un puesto de revistas sobre las estación Martínez de la Línea Mitre, que tiene salida a la calle Alvear. Gaham lleva, atada por una correa que acorta con su mano, a una cachorra terrier, "muy inquieta y problemática". "Vine porque quiero asomarme por un local de ropa y preguntar por una remera, pero, en verdad, vengo más que nada para salir un rato", acepta. Desde que se inauguró la modalidad Take Away Plus, como se denomina a la posibilidad de sentarse en una silla afuera de los locales gastronómicos para consumir lo comprado, Gaham se junta a veces a tomar un café con una amiga, que también es de la zona.

Las sillas en la vereda de los locales gastronómicos, una novedad que en San Isidro fue bien recibida
Las sillas en la vereda de los locales gastronómicos, una novedad que en San Isidro fue bien recibida Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

A unas 20 cuadras, sobre la calle Belgrano, la realidad es parecida. A pesar de que la mayoría de las personas camina por la vereda y mira vidrieras, la peatonalización de sus principales cuadras permite que muchos vecinos de la zona se sientan más tranquilos al pasear y hacer compras. Virginia Carranza, de 52 años, es una de ellas. "Imaginate toda esta gente pero solo en las veredas. Es mucho. Algunos, a veces, se bajan el barbijo para hablar por teléfono o lo usan mal, y la verdad es que me siento más tranquila pudiendo caminar por la calle peatonal", cuenta, mientras espera ser atendida en una panadería.

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