
Caperucita, trasladada por un golpe mortal
Por Carlos Guarella Especial para lanacion.com
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En el parque Tres de Febrero, sobre la avenida Sarmiento, entre Figueroa Alcorta y Avenida del Libertador, se encuentra un monumento realizado en mármol de carrara que representa a una heroína de cuentos infantiles. Está firmado en su base por un escultor de nombre Juan Carlos (no figura el apellido).
La heroína en cuestión es Caperucita Roja. Se aprecia tal como la describió su autor, Charles Perrault (1628-1703), que también escribió Barba azul, La bella durmiente, Cenicienta, El gato con botas, Las hadas, Pulgarcito, entre otros. La niña lleva puesto un vestidito, una caperuza en la cabeza y tiene una canasta de mimbre en su brazo. Por detrás, aparece la figura amenazante del lobo feroz, personaje crucial en este cuento.
Este monumento había sido emplazado originalmente en la plaza de las Barrancas de Belgrano, sobre un sector de la última manzana, de las tres que componen el popular paseo.
Cierto día, en la década del ´60, jugaban en las barrancas un grupo de niñas y niños de un colegio cercano. Una de las chicas, resbaló en el césped, rodó sin control por la barranca y golpeó su cabeza contra el monumento en cuestión. La niña falleció en el acto.
Tiempo después las autoridades municipales, con el propósito de evitar tan desgraciado recuerdo, resolvieron cambiar el lugar de emplazamiento de la estatua, llevándola a Plaza Lavalle, en la manzana comprendida por las calles Viamonte, Libertad, Córdoba y Talcahuano. Allí permaneció por varios años, hasta que decidieron ubicar en ese sitio la estatua del ex-presidente radical Hipólito Yrigoyen. Por consiguiente se debió volver a trasladar el monumento de Caperucita Roja, a su actual emplazamiento en el parque Tres de Febrero.
Si nos atenemos a la esencia del cuento de Perrault, el parque es el lugar ideal con el marco de la arboleda circundante para realzar este monumento al recordado personaje. Según las referencias encontradas, Buenos Aires, sería la única ciudad que posee un monumento semejante dedicado a un personaje de cuentos infantiles.
Será hasta nuestro próximo encuentro.
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