Cascos verdes: el único curso en el ámbito universitario para alumnos con discapacidad intelectual
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Marcelo Flores, de 29 años, es el único de sus cinco hermanos que estudió en el ámbito universitario al terminar la secundaria. Juan, su padre, coloca toldos, y Estela, su madre, trabajaba como empleada doméstica.En 2017 se recibió de educador ambiental tras cursar un programa que lo llevó a aprender sobre el cuidado del medio ambiente y a dar charlas en empresas, escuelas y organismos públicos en Buenos Aires, Mendoza y Córdoba.
Por estos viajes al interior del país, se convirtió en el segundo integrante de su familia que se subió a un avión. Pero su historia tiene una particularidad más: Marcelo también es el único de su familia que tiene una discapacidad intelectual.

Él cursó el programa de educación ambiental que ofrece la ONG Cascos Verdes. Este, según Lucas Puente, director ejecutivo de la ONG, es el único curso en el ámbito universitario para personas con discapacidad intelectual, no solo de la Argentina, sino de la región. Los alumnos se reciben como educadores ambientales, luego de cursar un plan de cuatro años, en los que se asisten a clase dos veces por semana, dos horas y media por día.
Los forman para que aprendan sobre el tratamiento de residuos, el ahorro de energía y agua, procesos de potabilización y cuidado del medio ambiente en general. Como parte del programa, tal como lo hizo Marcelo, van a dar charlas para transmitir sus conocimientos y educar a los oyentes sobre esas temáticas.Si bien se cursa en una universidad, el plan aún no es considerado como una carrera de grado o una tecnicatura por el Ministerio de Educación.

"Nació hace 12 años para promover la inclusión de las personas con discapacidad intelectual, ya sea Síndrome de Down, un retraso madurativo, Síndrome de Asperger, entre otras. Elegimos la temática del medio ambiente porque se habla de recursos y personas. Sentimos que esta temática nos permite promover de la manera más armoniosa la inclusión. Cuando se tiene conciencia sobre el cuidado del ambiente, uno también empieza a mirar a la persona que tiene al lado, y esa es la mirada que genera inclusión", explicó Puente.
Actualmente tienen 127 alumnos estudiando. El programa de educación ambiental ya tiene 350 graduados, que han capacitado a 70.000 personas en distintas empresas u organismos.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó el año pasado los resultados preliminares de un estudio nacional que reveló que uno de cada diez argentinos tiene algún tipo de discapacidad. Según Puente, el mercado laboral argentino no es receptivo con estas personas: "Hoy no vemos que las empresas hayan hecho un cambio de mentalidad. Está la Ley de Cupos, pero es el 4% y solo para empresas públicas. Además la de cupos es para discapacidad motriz e intelectual, y terminan contratando a más personas con una discapacidad motriz porque les resulta más fácil integrarlos", agregó.

Hoy Marcelo trabaja como administrativo en una empresa. Además, tiene pensado dar charlas sobre el cuidado del ambiente para sus compañeros de trabajo. "Nunca me imaginé que iba a poder estudiar después de la secundaria. A mí me interesaban los temas sobre el medio ambiente, todas las materias estuvieron muy lindas. Las que más me gustaron fueron las de reciclaje y me acuerdo de las excursiones al Ceamse y a Aysa", dijo Marcelo, que cursó sus estudios en la Universidad Católica Argentina (UCA), una de las sedes en las que se dictan las clases, además de la Torcuato Di Tella, la Universidad de San Andrés (UDESA), Universidad Austral y la Universidad Católica de Salta (UCASAL).
Para las familias de los chicos resulta un momento emocionante e inesperado que su hijo con discapacidad intelectual reciba un diploma en el ámbito universitario. "Para nosotros es y será un orgullo. No me lo imaginaba, además nosotros no tenemos la plata y a él lo ayudaron mucho. Ahora es muy independiente", cuenta Estela, madre de Marcelo.
La cuestión económica no es un impedimento para poder cursar. Si bien la cuota es de $3500 mensuales, casi todos los alumnos están becados, no solo en cuanto a la cuota, sino que también les brindan el material de estudio. El programa se sustenta a través de las empresas y organismos que pagan para que los chicos vayan a dar charlas, además de las donaciones que reciben.

"Cuando se paran a hablar, genera un impacto tan grande que la gente baja la guardia y está súper receptiva. De pronto vamos a una empresa y la gente ve un chico con Síndrome de Down dando una charla sobre el medio ambiente y todos se sorprenden, genera algo muy poderoso, además del empoderamiento que siente el educador al poder dar esa charla", dijo Puente.
El cuerpo docente está formado por psicólogos, psicopedagogas y una voluntaria que suele ser estudiante de esas carreras. En general hay dos profesores por curso. Cascos Verdes los forma en temas medioambientales para puedan dictar las clases sobre esas temáticas.
"En general trabajamos en semicírculos. Se empieza la clase planteando la agenda del día y se organiza lo que se va a hacer. Tienen un recreo en el medio donde los alumnos son totalmente autónomos y aprovechan la vida universitaria porque van al bar, a la biblioteca y charlan con otros alumnos. Se genera un movimiento alrededor de ellos que los favorece muchísimo", argumentó Juana Perez Cobo, responsable de programas de Cascos Verdes.
"Muchos consiguen empleo a través de su entorno cercano, porque en el propio entorno personal se sorprenden de todos los cambios y cosas que han logrado. En el último año tenemos una materia que es orientación ocupacional, donde se les muestra los distintos trabajos que hay, arman un árbol genealógico para ver qué trabajos hay en la familia y ellos se empiezan a mover y a manifestar su voluntad de trabajar", agregó Perez Cobo.
Los alumnos son autónomos y aprovechan la vida universitaria porque van al bar, a la biblioteca y charlan con otros alumnos. Se genera un movimiento alrededor de ellos que los favorece muchísimo
Para acceder al programa, hay un proceso de selección en los que se hacen reuniones con la familia del candidato, para poder conocer sus intereses y si va a poder sobrellevar la cursada. "Se intenta ver si Cascos Verdes es el lugar y el momento adecuado para la persona. Los requisitos son pocos, el foco es que el potencial alumno de verdad quiera y le interesen los temas que tocamos en la cursada, más un nivel mínimo de lectoescritura", concluyó Puente.
Cascos Verdes ahora tiene abierta la inscripción para el programa del año que viene que se cursará en UDESA, UCA Y UCASAL.
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