Caso Próvolo. Cómo está la causa de cara al juicio del 5 de agosto

La puerta de entrada al Instituto Próvolo de Luján de Cuyo, Mendoza. El juicio por los abusos y torturas a chicos hipoacusicos comenzará el 5 de agosto
La puerta de entrada al Instituto Próvolo de Luján de Cuyo, Mendoza. El juicio por los abusos y torturas a chicos hipoacusicos comenzará el 5 de agosto Fuente: Archivo
Alejandro Horvat
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2 de agosto de 2019  • 11:04

CRONOLOGIA DEL CASO

El juicio oral por el caso Próvolo de Luján de Cuyo, Mendoza, donde hubo abusos y torturas a chicos hipoacusicos, comenzará el 5 de agosto. En el banquillo de los acusados estarán sentados Nicola Corradi, el cura italiano que también tiene denuncias por abusos en la sede de Verona y en La Plata, Horacio Corbacho, sacerdote de la institución y Armando Gómez, un empleado. Se los acusa de abuso sexual, corrupción de menores y maltratos a los chicos que ahí se alojaban. Las penas podrían alcanzar los 50 años de cárcel. La causa ya tiene un condenado a 10 años: el monaguillo Jorge Bordón.

La del Próvolo es una historia trágica que empezó en la sede principal del instituto, en Verona, Italia, entre los años 1950 y 1984. Ahí hubo decenas de sacerdotes acusados de abusar sexualmente y torturar a chicos sordos. Cuando esas denuncias tomaron notoriedad, Corradi, hoy con prisión domiciliaria por problemas de salud, fue trasladado a la Argentina el 31 de enero de 1970, y lo pusieron al frente del Instituto Próvolo de La Plata, en Buenos Aires. Ahí continuó con los abusos hasta 1998. En esa fecha el escándalo también desbordó los muros de la sede platense, y la respuesta de la Iglesia fue trasladar a Corradi al Próvolo de Luján de Cuyo. Allí se mantuvo al frente del instituto hasta el 26 de noviembre de 2016.

"El juicio que empieza es por la causa principal del Próvolo de Mendoza. En esta causa hay cinco imputados, de los cuales uno ya está condenado y otro fue declarado inimputable, por lo que quedan tres. A Corbacho se lo imputa por 16 hechos, a Corradi por seis y a Gómez por otros seis. Corbacho y Gómez transitan el proceso judicial en la cárcel de Boulogne Sur Mer y Corradi tiene prisión domiciliaria. Hay 10 víctimas en esta causa", dijo Gustavo Stroppiana, fiscal de la causa.

En este caso hay otras dos causas. Una en la que está imputada la monja japonesa Kumiko Kosaka, que está sola en esta causa por abusos y corrupción de menores por hechos propios y de terceros y espera el juicio bajo el régimen de prisión domiciliaria. En la tercera causa hay ocho personas imputadas. Está la ex directora Graciela Pascual, también con prisión domiciliaria, la monja Asunción Martínez, otros ex directivos y una psicóloga. Entre todas las causas hay 16 víctimas.

"La escala penal que afrontan va de los 10 años a los 50, todavía falta hacer el debate y ventilar las pruebas y una vez que terminemos con los alegatos vamos a determinar la pena que vamos a pedirle al juez. Fue un proceso muy trabajoso, largo y desgastante. Ellos presentaron infinidad de nulidades y apelaciones. Por otro lado, fue muy difícil, por la características de los chicos, describir los hechos y ubicarlas en tiempo y lugar", agregó Stroppiana.

"Realmente es un logro haber llegado hasta esta instancia porque lo que siempre pasó en el mundo con estos juicios de abuso eclesiástico, es que todo terminaba en la nada. Acá hubo mucha valentía del Ministerio Público, del Poder Judicial y de las víctimas. Hubo intenciones de presionar o intervenir, pero hasta el momento no tuvieron éxito. En un momento intentaron tener el expediente con esta excusa de que quieran hacer una investigación eclesiástica", dice Oscar Barrera, abogado querellante de la causa. Él representa legalmente a cinco víctimas, una de ellas ya no interviene porque fue víctima de Bordón, que ya fue condenado.

"Nosotros vamos a pedir penas elevadas porque realmente no observamos que existan en estos sujetos elementos atenuantes, sobre todo con Corradi y Corbacho. La conducta de Corradi viene de Verona y La Plata, es un tipo que no es la primera vez que lo hace, más allá de que no haya condenas en estos lugares que nombré. Respecto a Corbacho, los delitos que cometió son atroces. Hay denuncias de acceso carnal por ambas vías contra nenes y nenas de siete años. Este tipo es un depredador sexual de niños", agregó.

En cuanto a las víctimas, Paola González, madre de una de ellas, pide que no haya "más caricias", a los imputados. "Esperamos penas altas y cárcel efectiva. Esperamos que haya una condena ejemplar porque este fue un caso horroroso. A los familiares nos arruinó la vida".

LA NACION se puso en contacto con la defensa de Corradi y Corbacho pero prefirieron no dar declaraciones.

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