
Casos que fueron noticia
1998:
- El 4 del actual, en la localidad bonaerense de Ranelagh. Ricardo Chávez vio a tres sujetos que intentaban robar en la casa de su vecino y primo Roberto Lomónaco. Sacó su arma y disparó al bulto para forzar la retirada de los maleantes. Tres de sus disparos alcanzaron en una pierna y en el tórax a José Aguirre, de 20 años, que cayó muerto en la calle. Chávez continuaba detenido, y uno de los ladrones detenido aquel día recuperó su libertad pocas horas después.
- El 30 de septiembre, Fernando Peglietero (53), dueño de una heladería en Mar del Plata, abatió a uno de los tres sujetos armados que habían ingresado a robar en su negocio.
- El 29, Julio Pueyrredón (79), fue detenido en su casa del barrio de Recoleta, acusado de haber matado de un tiro, nueve días antes, a Osvaldo Rojas, de 26 años y con antecedentes penales por robo. En su domicilio, la policía secuestró un verdadero arsenal de armas.
- El 16, Gustavo Catanzaro, de 40 años, mató a uno de los tres sujetos que intentaron asaltar a su vecino Dardo Marcilese, en Ensenada.
- El 19 de agosto, en pleno centro porteño, después de que su esposo dentista fuera asesinado de un tiro en la cabeza por dos sujetos que lo asaltaron en su consultorio, Herminia Saavedra, tomó un bisturí y mató de una puntada en el pecho a uno de los ladrones e hirió al otro de gravedad.
- El 16, en González Catán, un joven mató a un menor de 16 años que acababa de robar 8 pesos en el comercio de su padre. El menor había intentado disparar con un revólver calibre 32, pero el arma se atascó.
- El 6, tras ser asaltado en su farmacia de Laprida al 1600, Juan Carlos Benasi persiguió a balazos a dos asaltantes; tras la intervención de un bombero, uno de los ladrones murió.
- El 3, en Quilmes, el empresario Juan Pagano, de 46 años, baleó a dos delincuentes e hirió a uno cuando intentaron robarle el dinero que había retirado de un banco.
El 30 de julio Mauricio Irigoyen, de 70 años, mató de un tiro en el rostro a un malviviente que que quiso asaltarlo y lo amenazaba con un arma, en su almacén de Ituzaingó.
- El 29, Guillermo Sznaper, de 42 años, propietario de una editorial, mató a dos delincuentes e hirió a otro, que lo habían tomado como rehén en su propio auto, también en Ituzaingó. Con horas de diferencia, ambos quedaron en libertad por falta de mérito, según dispuso el juez de Morón Alfredo Meade.
- El 19 de enero, un repartidor de pan de Lomas de Zamora mató de un disparo a un joven que, junto con otros dos, se acercó a su camioneta para robarle. Familiares de la víctima, enfurecidos, balearon el frente de la panadería e hirieron a un menor de 16 años.
1997:
- El 21 de octubre, el médico Luis Borsella (43) mató de dos balazos en la espalda a un menor de 16 años que, junto con otro, le acababa de robar el estéreo y un maletín del interior de su auto, en Quilmes. Los persiguió casi 200 metros hasta el interior de una villa. En el camino, una persona que había visto pasar a los precoces ladrones le puso el arma homicida -un revólver calibre 38- en la mano. Nadie vio a los menores disparar.
- El 24 de agosto, en San Antonio de Padua, un comerciante mató a un menor que quiso asaltarlo en su local. Días antes, una quiosquera mató a una ladrona en la localidad de San José, al resistirse a un robo.
- El 31 de julio, Fernando Cioffi, dueño de una parrilla de Adrogué mató de un tiro por la espalda a un joven de 25 años que escapaba a la carrera del local para no pagar el almuerzo consumido.
1996:
- El 12 de mayo, Pedro Ruiz, un almacenero de Villa Pineral, en Caseros, de nacionalidad boliviana, mató martillazos a Néstor "Sopapita" Merlo, un peligroso delincuente que había intentado asaltarlo junto con su novia. Pidió protección policial por las amenazas de los secuaces de Sopapita.
1995:
- El 10 de octubre, el dueño de un agencia de loterías de Floresta, Alberto Ferrara, mató a un delincuente e hirió a otro que intentaron asaltarlo en su negocio.
- En julio, Juan Olmedo, de 47 años, mató a uno de los cuatro sujetos que quisieron asaltar su agencia de quiniela, en Córdoba.
- En junio, José Solana, un sexagenario que sufría de hemiplejía, mató a balazos a un sujeto que quiso asaltar su quiosco, en Villa Luro.
- En junio, en José C. Paz, Osvaldo Bogart, de 51 años, ultimó a balazos a un delincuente que intentó asaltar su autoservicio de comestibles y, en el hecho, había herido a su hijo.
- El 8 de mayo, Cristian y Santiago Ibarra fueron presos por perseguir y matar al ladrón de su hermano Víctor, en La Matanza.
- El 31 de enero, Angel Scarfa (75) mató a Carlos y Walter Setta -de 21 y 19 años- por haber golpeado a su hijo, en Lomas del Mirador.
- El 23, Orlando y Adrián Leguizamón, padre e hijo, persiguieron y mataron a Alejandro Silva de 19 años, que les había robado el auto en Ezpeleta.
1994:
- El 2 de octubre, Carlos De Simone, un comerciante que ya había sido víctima de siete robos, mató a un delincuente que quiso asaltarlo en su negocio de Villa Crespo, donde trabajaba junto con sus dos hijas.
- El 2 de agosto, José Bordón, dueño de una farmacia de Munro, mató a un menor de 16 años que, junto con un cómplice, intentó a asaltar la botica. El 15, los familiares del menor, enfurecidos, incendiaron la farmacia.
- El 3 de junio, Alberto Pérez, que alquilaba una película en un videoclub de Lanús Oeste, sacó el revólver que llevaba en el bolsillo de su abrigo y mató a dos delincuentes que habían entrado a robar.
- El 29 de mayo, Félix Norgeot (68) mató de un disparo a un menor de 16 años que ingresó en su vivienda de José Ingenieros para robar.
- El 22, Hugo Marano, de 56 años, jubilado por invalidez, mató a Víctor Mariglia, de 25, cuando éste intentaba entrar en su vivienda.
1990:
- El 16 de junio, al ingeniero Horacio Santos le bastaron dos disparos para ultimar a los dos sujetos que le habían robado el estéreo de su cupé Renault Fuego. Los dos jóvenes habían escapado en un Chevy tras el robo; a quince cuadras los interceptó Santos con su vehículo. Tras idas y venidas, en las que fue sucesivamente sobreseído y reprocesado, Santos fue exculpado en 1996.
También se modificaron ánimos en la Justicia
Antecedentes: "Queda tan mal la familia de quien muere como la de quien mata", sostuvo un juez al evitar la pena de prisión.
Desde 1990 -cuando el caso Santos ganó las primeras planas- hasta hoy, la situación de la seguridad cambió, y la respuesta de los encargados de administrar justicia y seguridad parecieron evolucionar en el mismo sentido.
El general, el ánimo de los jueces a la hora de resolver los casos coincidió con una mayor contemplación social hacia los "justicieros".
"Hoy se mata por un par de zapatillas, por una campera, por 100 pesos o por no tener más que unas monedas en los bolsillos. Cómo se hace para decirle a la gente que no se compre un arma y se defienda de esos hechos a los tiros", sostuvo un alto jefe policial porteño.
Dos casos
El 29 y el 30 de julio últimos, el juez de Morón Alfredo Humberto Meade tuvo el raro privilegio de instruir dos causas de justicia por mano propia.
Dijo entonces: "Es una desagradable coincidencia que me haya tocado intervenir en dos casos de similares características, pero cada hecho tiene sus particularidades y debe ser analizado por separado".
Pocas horas después, Meade dejó en libertad por falta de mérito -consideró que habían actuado en legítima defensa- al editor Guillermo Sznaper y al almacenero Mauricio Irigoyen.
Tras la absolución, el juez sostuvo -casi a modo de justificación salomónica- que "queda tan mal la familia de quien muere como de quien mata".
Una balanza
Otro juez bonaerense con 25 años en los tribunales, consultado por La Nación , reconoció que se siente inclinado a admitir como legítima la conducta de los justicieros: "Siento que cada nuevo caso de justicia por mano propia es un aviso de la falta de respuesta de los que nos encargamos de aplicar la justicia, tanto magistrados como efectivos policiales".
Aun cuando admitió que el paralelismo entre el inconsciente colectivo y la actitud de la Justicia es un llamado de atención, el magistrado fue más allá.
"No puedo olvidarme, a la hora de resolver, de la precarización de la seguridad y la paupérrima situación carcelaria. Uno duda hasta a la hora de resolver un caso tipificado prima facie como exceso, o hasta como homicidio simple, porque sabe que la persona que está por mandar a prisión quizá no tiene antecedentes y se excedió cuando persiguió a un ladrón que le robó el auto, el televisor o la campera", se confesó el experimentado juez.
Si bien en la Justicia parece notarse una mayor contemplación para este nuevo tipo de hechos, los criterios distan mucho de ser uniformes.
Al ingeniero Santos le tomó seis años obtener un dictamen favorable de la Justicia. A Sznaper y a Irigoyen -aun cuando sus casos fueron distintos-, sólo unas horas.
Otros, como al obrero paraguayo Edgar Remigio Medina, dos meses atrás, no tuvieron la misma contemplación: en agosto último, un tribunal oral de Morón lo condenó a ocho años de prisión por homicidio simple.
El caso resultó paradójico, pues Medina reconoció que el muerto lo había asaltado, pero nunca aceptó ser el autor de los disparos y dijo no saber cómo llegó el arma homicida a sus manos.
Tras el fallo, fuentes tribunalicias conjeturaron: "Si hubiera reconocido ser el autor, podría haber alegado legítima defensa o emoción violenta y, casi con seguridad, habría obtenido un dictamen favorable".
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