
Catorce años de prisión para Tejerina
La joven de 21 años mató a su beba al nacer porque, dijo, fue concebida tras una violación; los defensores apelarán
1 minuto de lectura'
SAN SALVADOR DE JUJUY.- Hubo revuelo, llanto e indignación. La sala II de la Cámara Penal de la provincia condenó por unanimidad, poco después del mediodía de ayer, a la joven Romina Tejerina a 14 años de prisión, al encontrarla autora material y responsable de "homicidio calificado por vínculo" en contra de su beba recién nacida, que sería fruto de una presunta violación denunciada por ella misma.
El tribunal redujo la pena establecida en el código para ese delito al considerar que existen "circunstancias extraordinarias de atenuación" previstas en el artículo 80 inciso 1, del código procesal penal jujeño.
Cabe recordar que durante el juicio, la propia Romina dijo que ocultó la violación y el embarazo por miedo y por vergüenza hasta que en febrero de 2003 dio a luz una niña de seis meses y medio de gestación, en el baño de la casa donde vivía con sus hermanas, en la ciudad de San Pedro, en Jujuy, donde la apuñaló. Su hermana Erica la encontró allí, junto a la beba herida, y las llevó al hospital. La nena murió días después, luego de ser trasladada al Hospital de Niños Héctor Quintana de esta capital. Desde entonces la joven quedó detenida.
Luego de escuchar el fallo, la acusada, de 21 años, estalló en llanto. Los familiares, que estaban esperanzados y rogando por una eventual absolución, quedaron muy indignados. El padre de la condenada, Florentino Tejerina, dijo: "La Justicia se ha dado el gusto de haber matado a mi hija; con este fallo, la mata. Desde ayer estaba preparado para lo peor; ya está, no importa, pero se puede hacer algo más y ésa es mi esperanza. Espero que algún día, antes de que yo muera, mi hija esté libre". El hombre estalló en llanto y pidió disculpas porque ya no podía hablar. La madre, Elvira Baños, se preguntaba en vano: "¿Por qué son tan crueles, porqué son tan crueles...?".
La hermana mayor, Mirta, decía: "A Romina [los jueces] la mataron, la mataron", y agregaba: "Han condenado a la víctima y liberaron a su violador", en referencia a Eduardo Emilio "Pocho" Vargas, el vecino de la familia Tejerina y presunto violador, quien fue detenido y luego dejado en libertad. En su momento, este adujo que la relación sexual con Romina -en ese entonces de 18 años- había sido consentida por ella.
En los alegatos previos, la fiscal penal Liliana Fernández de Montiel había solicitado la pena de prisión perpetua; consideró que la joven asesinó a su beba "en perfecto uso de sus facultades mentales". Dijo que Romina "comprendía la criminalidad del acto", y agregó: "No hubo brote psicótico ni disociación de la conciencia ni síntomas postraumáticos".
El psiquiatra del servicio penitenciario, Eduardo Padilla, reconoció "efectos postraumáticos" en la joven.
La fiscal Montiel, en cambio, explicó luego: "No hubo amnesia ni antes ni durante ni después del hecho, había precisión de datos, ella se encontraba en perfecto uso de sus facultades mentales. No hay prueba alguna que sostenga que la beba asesinada haya nacido producto de una violación. No existió violación". Luego de escucharse la sentencia, uno de los defensores, Fernando Molina, dijo: "Vamos a apelar; creemos que las condiciones extraordinarias de atenuación nos demuestran que teníamos razón y que, en las próximas apelaciones, vamos a dejar en claro que ella [Romina] era inimputable".
"Si nos rechazan el recurso, nos iremos a reclamar a la Corte Suprema de la Nación; nosotros [junto a la otra defensora Mariana Vargas] dijimos desde el principio que había condiciones extraordinarias de atenuación que demostraban que nuestra defendida era inimputable."
Fuera del tribunal, se mostraban enfurecidos militantes de organizaciones sociales como la Corriente Clasista y Combativa (CCC), sindicatos, entidades defensoras de género y de los derechos humanos, fuera del Palacio de Tribunales. Un grupo de manifestantes encabezó un escrache contra el presidente del Tribunal, Antonio Llermanos.
La muerte de la beba provocó reacciones encontradas. La secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Elisabeth Eisenberg, dijo: "Se ha truncado la vida de una beba, se ha violado la Convención Internacional de los Derechos del Niño".
Otras voces convirtieron el tema en bandera para la despenalización del aborto en ciertos casos, por ejemplo si el feto es producto de una violación.
En cuanto a las circunstancias atenuantes, en su momento, la asistente social María Cabrera de Moya enfatizó acerca de la historia familiar de Romina, en cuyo contexto primaban la violencia verbal y física, la incomunicación y la falta de contención.
Concretamente, dijo que el hogar de la acusada era "rígido, controlador y violento, así como de bajo nivel cultural y educativo". Según algunas opiniones, tal diagnóstico se compadece con la ocultación total del embarazo que hizo la condenada y con su negación a referirse al hecho de la muerte de la beba.
1
2Un verano extremo en la costa: sismo, meteotsunami, remolinos de viento, sudestada y temporal, ¿solo casualidad?
3En campos y también en zonas urbanas: el ataque a un niño reavivó un problema que hace décadas crece en la Patagonia
4Después de los therians, llegó el “Hobby dogging”: de qué se trata la nueva tendencia de pasear a perros imaginarios

