Cerró sus puertas el tradicional café Homero Manzi
Esperanza: tras haber sido sitio obligado de reunión para la gente de Boedo, el local bajó la persiana; hay quienes quieren reflotarlo.
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Francisco Fortunatto, Vicente Petruccelli, Horacio Castro, Ricardo Freire y Rogelio Letto son hombres mayores de 70 años. Para ellos el sábado último fue un día muy triste. Ya no podrán tomar su café diario. La segunda casa de todos había bajado sus persianas y con ello se habían sepultado millones de recuerdos y anécdotas. El tradicional café Homero Manzi había cerrado sus puertas.
El lugar, donde el mismo Homero Manzi escribió la letra de "Sur", donde actuaron figuras de la trayectoria de Cátulo Castillo, el recientemente fallecido Roberto Rufino, Domingo Cura, Sebastián Piana y Osvaldo Pugliese, no pudo resistir a los avatares económicos de estos tiempos.
Inaugurado formalmente en 1925, aunque se cree que ya en 1914 estaba en funcionamiento, fue originalmente una sastrería. Pasó por diferentes nombres (El aeroplano, El japonés y Canadian) hasta llegar a su denominación actual.
La esquina "Manzi", así se la llama en el tradicional barrio de Boedo, no presenta el mismo aspecto de siempre. Las persianas bajas, las placas solitarias, y el gris desteñido de las paredes ofrecen un panorama desolador. El lustrabotas parado en la puerta del café también derrama una lágrima.
Aníbal Lomba, presidente de la junta de Estudios Históricos de Boedo, explicó a La Nación : "El Homero Manzi abrió por última vez el sábado. Según lo que dijeron los propietarios hay perspectivas de que se reabra, tienen un proyecto para reformarlo. A los inquilinos se le venció el contrato y se fueron porque no podían afrontar el mantenimiento del lugar. Este es un lugar histórico para Boedo".
El café estuvo a punto de ser cerrado en septiembre último, mes en el que se venció el contrato de los inquilinos. Pero una prórroga del mismo permitió que siguiera funcionando.
Tristeza y resignación
Fortunatto, Castro, Petruccelli, Freire y Letto, ayer tomaban un café en la pizzería de enfrente. Cada tanto miraban el Homero Manzi con nostalgia, no lo podían digerir. Es que muchos de ellos hacía 50 años que se reunían a charlar y a tomar café, y no se resignan a no seguir haciéndolo.
"El cierre se veía venir. Seguramente los dueños lo van a reciclar. Eso espero. El domingo esa esquina se murió. Allá estábamos como en nuestra casa. Nos quedábamos 5 o 6 horas. Si no se reabre, la noche de San Juan y Boedo será un velorio", explicó Fortunatto, el "Cholo", como lo apodan sus amigos.
Vicente Petrucelli tiene 75 años, y desde los 18 fue habitué del local. "Esta era mi segunda casa. Todos tenemos una tristeza bárbara. El Manzi tenía mesas de mármol, servía chopp con rabanitos y anchoas. No sé si lo van a reabrir, espero que sí."
Rogelio Letto apuntó: "El cierre fue tristón. Estamos mal, como si se hubiera muerto un familiar. Era el único café que quedaba en el barrio".
En San Juan y Boedo luchan para que la letra de Manzi en "Sur" no se cumpla."Ya nunca me verás como me vieras, apoyado en la vidriera, esperándote".
Sitio histórico
El Café Homero Manzi fue declarado en 1995 sitio histórico nacional por la ley 24.704, merced a un proyecto sancionado por ambas cámaras y presentado por el senador del PJ Felipe Ludueña.
En diciembre último, la Legislatura Porteña lo declaró area de protección histórica con grado de intervención tres. Es decir que es susceptible de ser reformado.




