Científicos debaten qué representa la SpudCell, creada en laboratorio pero similar a un ser vivo
La estructura puede crecer, alimentarse, dividirse y competir; los investigadores reflexionan sobre lo que esto significa para el futuro de la biología sintética y la definición de “vida”
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NUEVA YORK.- En un laboratorio de la Universidad de Minnesota, los científicos construyeron un sistema similar a una célula que parece realizar todas las funciones de la vida. Retorciéndose en su placa de Petri, la llamada SpudCell se alimenta, crece y luego se divide, creando más SpudCells que compiten y cambian de una generación a otra.
SpudCell es el resultado de décadas de esfuerzos similares en el campo de la biología sintética, que consiste en crear nuevos materiales utilizando la biología como base. La búsqueda de los investigadores por crear versiones artificiales y modificables de los procesos de la vida llevó al desarrollo de sustancias que reemplazan la sangre durante emergencias, transportan medicamentos por el organismo de manera más eficiente y hacen avanzar las medicinas regenerativas capaces de reemplazar células o tejidos dañados.
A diferencia de intentos anteriores de crear células similares a las vivas, que partían de células vivas cuyo material genético se reducía a lo más básico, SpudCell fue construida desde “abajo hacia arriba”, utilizando componentes químicos sin vida. Es la primera vez que una célula artificial construida de esta manera puede completar un ciclo de vida completo y dar origen a la siguiente generación.
La noticia de SpudCell llevó a muchos científicos a reflexionar sobre hacia dónde se dirige el campo de la biología sintética y qué significa estar vivo.
“Tengan en cuenta que ‘vivo’ no es una condición definida con precisión”, dijo John Glass, quien dirige la investigación sobre células sintéticas en el J. Craig Venter Institute y no participó en el trabajo. “Como dijo el juez de la Corte Suprema de EE.UU. Potter Stewart sobre la pornografía: ‘La reconozco cuando la veo’. Estar vivo es algo así”, agregó.

Por ahora, la mayoría de los biólogos sintéticos coincide en que ninguna célula artificial cruzó todavía ese umbral entre ser similar a la vida y estar viva, y los creadores de SpudCell –un equipo de la Universidad de Minnesota liderado por Katarzyna “Kate” Adamala– tampoco afirman haber creado vida. La SpudCell todavía presenta varias limitaciones clave que la separan de las células vivas.
Aunque puede alimentarse, crecer y dividirse, SpudCell no es autosuficiente como la mayoría de las células vivas. Puede construir muchos de los mecanismos internos de un sistema similar a una célula, pero no puede fabricar sus propios ribosomas. Debido a que carece de estas estructuras celulares esenciales para la construcción de proteínas, una SpudCell solo puede sobrevivir en el laboratorio y depende de que los científicos la alimenten con una mezcla rica en nutrientes de enzimas y proteínas.
“Si bien el enfoque para construir estas células es elegante, no está claro qué tan repetible y adaptable es, tal como está, para que otros científicos puedan hacer avanzar este trabajo”, dijo Ronit Freeman, bióloga sintética de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
Punto de partida
Los investigadores sugieren que el trabajo detrás de SpudCell puede servir como punto de partida conceptual e inspirar grandes preguntas sobre qué funciones celulares contribuyeron a los orígenes de la vida y si es posible diseñar nuevas funciones dentro de las células.
Esta oportunidad para la ingeniería biológica –resolver problemas o crear cosas utilizando los principios de la biología– es uno de los principales objetivos hacia los que trabajan los investigadores de SpudCell. Una vez que los científicos logren identificar qué aspectos de los genes de una célula son responsables de determinadas estructuras y procesos, podrán comenzar a modificarlos, abriendo la puerta al desarrollo de nuevos tipos de medicamentos, materiales especializados e incluso alimentos. SpudCell sigue siendo una prueba de concepto y sus mayores aportes podrían estar aún por llegar.

“Como dicen los autores, esto no es la síntesis de la vida”, dijo Juan Pérez-Mercader, investigador que trabaja con la Iniciativa de Orígenes de la Vida de la Universidad de Harvard. “En mi opinión, esto es biotecnología muy avanzada”, añadió.
Sin embargo, además de los posibles beneficios futuros, algunos expertos en bioseguridad también observan los riesgos que podrían estar asociados en el futuro con tecnologías como SpudCell.
Debido a que SpudCell no puede sobrevivir fuera de un laboratorio, varios expertos en bioseguridad confirmaron que, en su estado actual, no parece representar ninguna amenaza. Sin embargo, con cualquier nueva biotecnología, los especialistas en seguridad señalan que existe tanto potencial de riesgo como de beneficio.
“Las herramientas en sí no son intrínsecamente ‘buenas’ o ‘malas’. Más bien, pueden utilizarse para construir sistemas biológicos beneficiosos o dañinos, así como un martillo puede usarse para construir una casa o para romper una ventana”, explicó Becky Mackelprang, directora de programas de seguridad del Engineering Biology Research Consortium.
Uso indebido
El uso indebido de una tecnología de células sintéticas como SpudCell –por ejemplo, para crear un arma biológica que pudiera dañar a los seres humanos o al medio ambiente– sigue siendo un riesgo remoto, según los investigadores detrás de SpudCell. Sin embargo, es un riesgo que el campo de la biología sintética se toma en serio a medida que tecnologías similares continúan avanzando.
Desde 1975, los científicos se reúnen en la Conferencia de Asilomar sobre ADN recombinante para debatir los peligros potenciales de los trabajos de modificación genética. La amenaza que las nuevas creaciones basadas en la biología podrían representar para los seres vivos ha sido un tema permanente en la biología sintética. Las preguntas sobre los usos positivos y negativos de las nuevas tecnologías se toman en serio por una buena razón.
“Si una futura célula sintética también resulta perjudicial para los seres humanos, los animales o el medio ambiente, eso podría tener consecuencias muy graves para todos nosotros”, dijo Tom Inglesby, epidemiólogo del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud.
Los expertos en bioseguridad sugieren que la mejor manera de prepararse para todos los aspectos positivos y negativos que plantea la tecnología de células artificiales es hablar sobre ellos. Y SpudCell está impulsando esa conversación.
“Este trabajo exige nuestra atención, no por lo que se produjo, sino por hacia dónde conduce”, sostuvo David A. Relman, microbiólogo de la Universidad de Stanford. Y apuntó: “Es creativo, disruptivo y provocador al revelar lo que podría ser posible en un futuro no muy lejano”.
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