
Claraboya, el regalo de Saramago para sus fieles seguidores
La segunda novela del autor estuvo perdida 36 años; fue editada a casi dos años de su muerte
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"No, ahora no, gracias", respondió José Saramago a alguien que desde el otro lado del teléfono le contaba que habían encontrado los manuscritos de una novela suya y le ofrecía publicarla. Era 1989 y habían pasado 36 años desde que dejó esos manuscritos en manos de un editor portugués del que hasta esa llamada nunca había tenido noticias.
Se trata de Claraboya , la segunda novela escrita por Saramago cuando tenía 31 años. "No se publicará mientras yo viva", fue la decisión del escritor portugués, que, en 1998, obtuvo el Premio Nobel de Literatura.
A pocos meses de cumplirse los dos años de su muerte, ocurrida el 18 de junio de 2010 cuando tenía 87 años, la editorial Alfaguara comunicó ayer que Claraboya fue publicada.
Al cierre de un diálogo con periodistas de México, Colombia, Chile y la Argentina, mantenido mediante una videoconferencia, la viuda y traductora de Saramago, Pilar del Río, afirmó: "Ayer encontré este papel de José. Debe ser de los años 50, un borrador escrito para alguna persona de Lisboa que había fallecido, que dice: «No dejemos que nuestros muertos mueran; parece casi una frase de efecto pero no lo es». Me parece que habiendo publicado Claraboya , este libro que Saramago dejó magníficamente preparado y hasta editado para que lo pudiéramos disfrutar hoy, es una forma de no dejar que nuestros muertos mueran".
Claraboya cuenta historias de seis familias que viven en un mismo edificio en Lisboa durante la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar. Los relatos surgen de la mirada de alguien desde un techo de cristal.
"En todas las almas, como en todas las casas, además de fachada, hay un interior escondido", la frase de Raul Brandao es el epígrafe elegido por Saramago para esta obra escrita en su juventud. Ese interior es el que, con su acostumbrado estilo sórdido y directo, se permite husmear e investigar.
La viuda y presidenta de la fundación que lleva el nombre del premio Nobel contó también que al no tener respuesta de la editorial, Saramago "se sintió muy humillado, él había puesto mucha carne al asador, había dedicado muchas horas. Dijo: «Bueno, si lo que tengo que decir no interesa a nadie, me callo». Y estuvo callado durante muchísimos años".
Desde España, rodeada de libros y con ánimo alegre, Pilar del Río precisó ayer que la obra que se acaba de editar "es muy fácil de leer, pero muy compleja porque son muchos personajes".
Durante casi todo el texto la música y una máscara de Beethoven están presentes. Para Del Río, Saramago estaba convencido de que la belleza de la música, como la de la poesía, salva de la mediocridad a muchos, pero no a todos.
" Claraboya es un regalo que Saramago nos hace a sus lectores y de paso se lo hace a sí mismo porque es una forma de estar vivo", concluyó Pilar del Río.
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