
Clausuran y reabren el parador Atalaya
Lo cerraron por unas horas por falta de higiene
1 minuto de lectura'
LA PLATA.– Inspectores del Ministerio de Salud bonaerense levantaron anoche la clausura que habían dispuesto durante la mañana en el tradicional parador de Atalaya en la autovía 2, en el partido de Chascomús. Allí decomisaron 10.000 kilos de sus clásicas medialunas, facturas, masa cruda, empanadas, milanesas y hamburguesas, entre otros alimentos.
Funcionarios de la Oficina de Alimentos de la cartera sanitaria, que habían clausurado el comercio por "falta de higiene y riesgo de contaminación", anoche revirtieron la medida al constatar que se había cumplido con sus requerimientos.
La titular de la Oficina de Alimentos, Mónica López, dijo que en el parador de la autovía 2 habían encontrado "muy malas condiciones de higiene en la sala de elaboración, cables colgando, grasa acumulada con riesgo de incendio, tableros de luz en mal estado, elevado riesgo de contaminación cruzada entre alimentos dentro de las cámaras frigoríficas".
El parador de Atalaya fue abierto al público en 1942. Sus instalaciones se convirtieron en un punto de referencia para tomarse un descanso durante el viaje a la costa atlántica, donde los turistas suelen detenerse para comprar las clásicas medialunas, y desayunar o almorzar con las comidas artesanalmente elaboradas.
Su reputación creció mucho en los últimos 20 años, a tal punto que la firma abrió un parador en la mano contraria de la ruta, para satisfacer la demanda de quienes viajan de regreso de la costa ?atlántica. También abrió otros dos locales: uno en la costanera de la laguna de Chascomús (Escalinatas y avenida Costanera España) y otro en Mar del Plata, en la peatonal San Martín.
La noticia ayer generó preocupación en gran parte de los habitantes de Chascomús que ven el parador como un símbolo de la región.
López contó que durante el operativo, detrás del establecimiento, se encontró un basural de cartones, bolsas con desperdicios, medialunas de días anteriores en el piso, chapas, escombros y un taller de reparación con repuestos en desuso. "El local y el establecimiento estaban llenos de moscas, insectos y telarañas, dado que no contaban con un adecuado sistema de Manejo Integrado de Plagas [MIP]", aseguró la funcionaria.
Adriana Biscayart, funcionaria de la cartera de Salud, explicó que de los 10.000 kilos de alimentos confiscados, 110 eran de medialunas; 9510, de masa cruda y recortes; 48 de empanadas; 50, de milanesas de carne vacuna; 25, de milanesas de pollo; 170, de bondiola de cerdo; 30, de bifes de chorizo; 30, de pechugas de pollo; 20, de jamón crudo; 20, de filet de pejerrey; 40, de frutas; 15, de hamburguesas; 10, de pan árabe, y 10, de pebetes.



