
Comienza el juicio oral por el crimen de Ezequiel Demonty
Están imputados nueve uniformados
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A partir de mañana, dos oficiales y siete suboficiales de la Policía Federal serán juzgados oralmente por el asesinato de Ezequiel Demonty, el joven de 19 años que en septiembre de 2002 fue arrojado a las aguas del Riachuelo y murió ahogado.
La familia Demonty, por intermedio del abogado José Vera, pedirá reclusión perpetua para los nueve policías que se desempeñaban en la comisaría 34a., al considerarlos culpables del delito de torturas seguidas de muerte.
Los imputados son el oficial inspector Gabriel Alejandro Barrionuevo; el subinspector Gastón Javier Somohano; los sargentos Luis Antonio Gutiérrez y José Luis Martínez; el cabo primero Luis Emilio Funes; el cabo Sandro Esteban Granado, y los agentes Jorge Ramón Solís, Maximiliano Gastón Pata y Alfredo Ricardo Fornasari.
"En el banquillo de los acusados está representada la Policía Federal, y una práctica que era habitual: castigo y maltrato a los negros. No tengo dudas de que si Ezequiel y sus dos amigos hubieran sido rubios y paseaban por el barrio de Recoleta el trato habría sido otro", dijo Vera a LA NACION.
Dolores Sigampa, madre de Ezequiel, sostuvo: "Quiero que este juicio sirva para demostrar que la justicia tiene que ser para todos: ricos y pobres, negros y blancos".
La mujer participó de una conferencia de prensa organizada por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, donde estuvo acompañada por algunas de Las Madres del Dolor y por Jéssica Martín, la novia de Ezequiel, que tenía en sus brazos a David, el bebe que nació seis meses después del asesinato de su padre.
Al frente del juicio oral y público estará el Tribunal Oral en lo Criminal N° 8 de la Capital Federal, presidido por Rodolfo Madariaga e integrado por Alejandro Sañudo y Hugo Rocha Degreef.
Los hechos
Todo ocurrió el 14 de septiembre de 2002, cuando Ezequiel y dos amigos, Julio Ismael Paz y Claudio Maciel, regresaban de la bailanta Panambí, de Constitución. Los policías de la comisaría 34a. los detuvieron en avenida Cruz y el pasaje La Constancia. Los pusieron boca abajo en el piso, separados, y comenzaron a darles trompadas, según la reconstrucción judicial.
En un momento, decidieron introducir a cada uno en un patrullero y, en caravana, llegaron a la orilla del Riachuelo, a la altura del puente Uriburu. Allí, empujaron a los tres muchachos al agua. Maciel y Paz pudieron salvarse, pero Demonty no. Su cuerpo fue encontrado una semana después.



