Cómo serán las ciudades en el siglo XXI
El cine y la televisión han polarizado las imágenes de lo que será la ciudad del futuro: visiones apocalípticas de una Ciudad Gótica donde la tecnología muestra su lado oscuro se contraponen con otras donde todos los problemas cotidianos son resueltos por computadoras amistosas.
Pero a cinco meses del año 2000 muchos se preguntan cómo serán las verdaderas urbes del siglo que viene. Y los estudios más serios parecen indicar desde una creciente polarización entre guetos ricos y pobres y la creciente importancia de las ciudades enclavadas en los shoppings y aeropuertos hasta la desaparición del concepto de vivienda familiar y la cultura cosmopolita.
Al menos así lo sostuvieron, en diálogo con La Nación , tres de los grandes expertos en distintas áreas del urbanismo: sir Peter Hall, la estrella indiscutida de la Escuela de Planeamiento Bartlett de la Universidad de Londres, una de las sedes de arquitectura y urbanismo más prestigiosas de Europa; Thomas Bender, director del Centro de Estudios Avanzados de la Universidad de Nueva York y especialista en historia urbana, y Jordi Borja, ex teniente alcalde de Barcelona.
"En el siglo XXI se acentuarán tendencias contrapuestas que ya se están experimentando", aseguró Borja en un alto en las Jornadas sobre Gestión del Territorio, organizadas por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el Banco Mundial y las Naciones Unidas.
Entre ellas, hizo especial hincapié en la creciente división en comunidades cercadas que conviven en las urbes, como los barrios cerrados y las villas de emergencia.
"Es una nueva forma de barbarie que conduce al fascismo cotidiano de una clase media miedosa de las diferencias que tradicionalmente se encontraban en las ciudades", enfatizó Borja.
Pero, al mismo tiempo, señaló que se continuará con la revalorización de los centros históricos, reacondicionados para cumplir con nuevas funciones residenciales y culturales.
Avances tecnológicos
Sir Peter Hall también se refirió a los procesos inversos que se harán más complejos en el futuro.
"Muchos piensan que la geografía urbana cambiará totalmente con el avance de la tecnología -resumió-. ¿Cuál es el sentido de las oficinas en el centro de la ciudad, si cada uno podrá trabajar desde su casa y mandarse la información por medios electrónicos? Pero, hasta ahora, la evidencia simplemente muestra que se reemplaza un tipo de lugar de reunión por otro distinto."
Como ejemplo, señaló el caso de las librerías, que para muchos tienen su certificado de defunción firmado con la aparición de la venta de textos por Internet.
"En vez de desaparecer, se convierten en cafés literarios, donde se ofrece una atención personal a cada lector. Con la aparición de un avance tecnológico, aparece una nueva necesidad para un tipo distinto de contacto cara a cara. Por eso, los centros urbanos tienen de alguna manera su futuro asegurado", afirmó.
Claro que las viviendas no serán las mismas. Y además de los adelantos que ya comenzaron a permitir los denominados edificios inteligentes, Hall subrayó que uno de los mayores cambios será la enorme disminución de las viviendas familiares.
"Cada vez hay más jóvenes que viven solos, o que no tienen hijos hasta relativamante tarde; los ancianos viven más y ya no contenidos en el seno de su familia, sino en pequeñas unidades -indicó-. La ciudad necesariamente tendrá que reflejar estos cambios sociales para satisfacer una demanda sin precedente de otro tipo de vivienda."
También anticipó el desmesurado crecimiento de las "fuerzas urbanas no tradicionales", como los shoppings, los grandes hoteles o los aeropuertos.
"El concepto que se usa es el de fringe cities (ciudades cornisa). Son urbes dentro de la urbe, cuyas funciones secundarias tomarán un impulso increíble. Por ejemplo, las oficinas que se alquilan por hora en los aeropuertos serán un nuevo centro de toma de decisiones", explicó.
Uno de los mayores problemas que avizoran los expertos es el del transporte. En general, los especialistas subrayaron una y otra vez la gran importancia de mejorar y privilegiar el transporte público sobre el privado.
Actitud antiurbana
Aparte de las características físicas, ¿cual será la relación de la gente que habite esas ciudades del futuro hacia su propio espacio físico? Paradójicamente, según Bender, las actitudes serán "profundamente antiurbanas".
"La creciente fragmentación en comunidades cercadas de distintas características tendrá un paralelo en el comportamiento que, por otra parte, ya se empieza a notar. Y será difícil hablar de cultura de masas y de símbolos compartidos cuando los grupos sólo vean determinados canales de cable o vayan a cierto tipo de actividades culturales o recreativas. Quizás, hasta sea el fin de la verdadera cultura cosmopolita", concluyó con pesar el estadounidense.
- 1
- 2
Patagonia en alerta. “De golpe tuvimos el fuego encima, salimos entre las llamas”, el crudo relato de los pobladores de Epuyén
3“Casi los mismos precios” y Pix: mate, camisetas de la Selección y charlas con acento argentino copan las playas de Brasil
4Se cumplen 30 años de la muerte de Tato Bores: quién fue y por qué su humor sigue vigente




