
Cómo trabajan los "patrulleros" de la montaña ante las emergencias
Desde muy temprano recorren los cerros para conocer las condiciones y decidir qué pistas de esquí se habilitan; a diferencia de Europa o EE.UU., aquí no cuentan con helicópteros
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SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Por aquí se los llama "patrulleros". En otros países son "pisteros socorristas". Pero, en definitiva, la función es la misma: velar por la seguridad en los centros de esquí y auxiliar de manera inmediata ante algún accidente.
Los equipos de rescate de los centros de esquí son un eslabón fundamental. Por eso, el mes próximo, especialistas de todo el mundo debatirán esta cuestión en el 20° Congreso Internacional de Seguridad en el Esquí que se realizará precisamente aquí, en Bariloche.
Y aunque se piensa al esquí como un deporte de riesgo, las estadísticas muestran que sólo dos de cada 1000 practicantes (esquiador o snowboardista) sufre alguna lesión. "Las estadísticas muestran que es un deporte seguro y, generalmente, son lesiones menores", explica a LA NACION el médico rescatista Ramón Chiocconi, quien trabajó durante ocho años en la patrulla del cerro Catedral. Entre las lesiones frecuentes se destacan las que afectan el miembro inferior, principalmente esguince de rodilla, en el caso de los esquiadores, y entre los snowboardistas, el miembro superior (hombros y muñecas, siempre los más afectados).
En Catedral, el sistema de seguridad integrado por más de 30 rescatistas en la montaña fue coordinado por un protocolo de seguridad estricto, que se sigue al pie de la letra ante cualquier evento de magnitud, como lo fue la semana anterior el descarrilamiento de la telesilla cuádruple Punta Nevada, que dejó ocho personas heridas. Pero la tarea comienza antes de abrir los medios de elevación, muy temprano, ni bien amanece. Los patrulleros distinguidos con camperas rojas que indican ser parte de la "seguridad" del centro de esquí, recorren cada rincón del cerro y emiten un parte de situación para establecer las condiciones de la montaña: cuál es el nivel de riesgo de avalancha, si las pistas están pisadas, las características de la nieve, si hay piedras que resulten riesgosas. Y, además, colocan la señalización.
El informe técnico determina qué pistas se habilitan y cuáles no. Y una vez con los esquiadores en pista, los patrulleros recorren distintos sectores, mientras en puntos estratégicos de los 120 kilómetros de pistas esquiables se colocan elementos de emergencia como desfibriladores, oxígeno y camillas. En la base de Catedral hay centros de emergencia para una atención inicial, o ambulancias para el traslado.
Sin helicópteros a disposición
En la Argentina se cuenta con trineos para evacuar heridos, camillas y motos de nieve. Una realidad distinta a la de los centros de esquí europeos y norteamericanos, que tienen a disposición helicópteros de rescate. Con los medios locales, los especialistas recomiendan que, en caso de poder bajar en camilla -tirado por dos rescatistas con esquíes- se debe continuar por ese medio para evitar movimientos bruscos. En algunos casos, los patrulleros realizan los primeros auxilios y acercan en camillas al herido al medio de elevación más cercano y, desde allí, lo descienden en aerosilla.
En siniestros con un medio de elevación, el protocolo establece que un rescatista asciende por una torre con arneses y sogas, se desliza por el cable y llega una por una a cada silla, haciendo descender a cada pasajero mediante sogas. El proceso es lento, pero seguro. Debajo de la silla detenida los recibe otro grupo de rescatistas, y, si los pasajeros están heridos, son evacuados del lugar en camillas.
En el caso de avalanchas, la "emergencia médica es mayor", indica Chiocconi al señalar que las probabilidades de encontrar a la persona sepultada bajo la nieve con vida se reducen con el paso del tiempo. Por eso, en lo inmediato, la probabilidad es del 90%. Desciende al 40% a la media hora, y sólo el 10% sobrevive al transcurrir dos horas desde el momento del accidente.
Para este tipo de siniestros también existe un protocolo específico y se trabaja en la búsqueda de personas con el binomio de "perro-rescatista", sondas (similar a una caña que realiza perforaciones en busca de contacto hasta dos metros de profundidad) y palas (para retirar la nieve en caso de detectar a una persona). Los rescatistas suman en este tipo de búsqueda a los instructores de esquí, que prestan colaboración para formar una "barrera humana" ubicados "hombro a hombro", y buscan con las sondas mediante un sistema de barrido lineal.
Para agilizar la búsqueda de los esquiadores extraviados en una avalancha llevan consigo el aparato de recuperación de víctimas de avalancha llamado Arva, que tiene un costo de 300 dólares y es sugerido para los expertos que esquían fuera de pista. Ese dispositivo emite una señal que es captada por un equipo similar que tienen los rescatistas, y que está orientando la búsqueda.
Cuándo entran en acción
En lo que va de la temporada hubo dos episodios serios
- Emergencias
Dos siniestros en pocos días. El primero, por una ráfaga de fuertes vientos que afectó a las aerosillas del cerro Catedral y provocó el descarrilamiento de tres unidades cuádruples. El segundo ocurrió días atrás en La Hoya, Esquel, cuando unos cien turistas quedaron "colgados" al detenerse las aerosillas y esperaron por más de tres horas el rescate - Riesgos
Las estadísticas muestran que dos de cada 1000 practicantes (esquiador o snowboardista) sufren alguna lesión - Lesiones
Las más frecuentes son las que afectan el miembro inferior, principalmente esguince de rodilla; entre los snowboardistas, las más comunes son en manos y brazos
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