
Con déficit, la firma Valentino se vendió al grupo Marzotto
Después de seis meses en oferta, el holding HdP logró desprenderse de esa etiqueta
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PARIS.- La casa de moda Valentino fue vendida anteayer, después de seis meses en oferta, bastante depreciada, lo cual revela el estallido de una burbuja de siete años de precios en alza para las firmas de lujo y el fin del furor de las adquisiciones en el mercado de artículos suntuosos.
El grupo Marzotto anunció que había firmado un principio de acuerdo para adquirir la casa romana al Holding di Partecipazioni Industriali (HdP) por 36 millones de euros (31.500.000 dólares) en acciones y 204 millones de euros (179 millones de dólares) en concepto de deuda, tan sólo una parte de los 300 millones de dólares que HdP pagó cuando compró Valentino en 1998.
Durante casi siete años, los grupos dedicados a la comercialización de productos finos compitieron ferozmente entre sí para obtener el control de marcas famosas, como fue el caso de la batalla por la posesión de Gucci. Pero Valentino estuvo en venta durante seis meses, ignorada por compradores potenciales.
La actual frialdad en el plano de los bienes suntuosos muestra un notorio contraste con los fines de los años 90, cuando Valentino fue vendida en dinero contante y sonante a HdP por sus fundadores a un precio tres veces mayor que las ventas directas de la firma.
Las adquisiciones estaban entonces tan en boga que la firma de productos de cuero Fendi fue comprada conjuntamente por Prada y Louis Vuitton-Mo‘t Hennessy (LVMH) por un precio 33 veces superior a su valor de base, una cifra sin precedente. Sumamente endeudada, Prada posteriormente cedió su participación del 25,5 por ciento en Fendi a LVMH en noviembre de 2001.
Una importante fuente de LVMH confirmó el martes último que su tendencia adquisitiva había concluido y que el grupo se concentraría en sus productos básicos y marcas existentes. Su nueva política consiste en abrir nuevos locales gradualmente después de un cauteloso análisis del mercado.
Lejos de dar la impresión de extender su imperio, LVMH probablemente se desprenda de su división de champagne Pommery y tal vez también de parte de su cadena minorista de cosméticos Sephora.
Mientras el Grupo Gucci todavía se asienta sobre la montaña de dinero que obtuvo cuando Gucci se convirtió en parte de Pinault-Printemps Redoute, Domenico de Sole, presidente del Grupo Gucci, insistió en que está dispuesto a invertir sólo en marcas con un genuino potencial de crecimiento.
El lema de la industria de bienes suntuosos es hoy administrar el crecimiento controlando los costos. Aun con toda su gran influencia en el plano mundial, Calvin Klein optó por no salir a la venta debido a que las propuestas no le satisfacían.
Ciertamente, sólo las marcas cuyo potencial de crecimiento se mantiene intacto son hoy consideradas como posibles adquisiciones por parte de los grupos comerciales, cada vez más recelosos.
La venta de Valentino demostró cómo las raras adquisiciones actuales son enfocadas con prudencia. El grupo Marzotto tuvo en la mira a la casa italiana durante meses, pero le llevó mucho tiempo discernir respecto de las cuestiones financieras, un claro contraste con las rápidas adquisiciones que se registraron hasta hace tres años.
La ropa, en la mira
El martes último, el Holding di Partecipazioni Industriali anunció una pérdida, en 2001, de 232.100.000 euros, en comparación con una ganancia de 39.500.000 euros en 2000. Fue el primer año en que la compañía dio pérdidas desde que cotizó públicamente en 1997. Los perjuicios fueron atribuidos principalmente a su división de modas, incluida la ropa deportiva Fila, y demuestran por qué el grupo estaba tan ansioso por desprenderse de la casa Valentino.
La compañía había sido previamente ofrecida al Grupo Gucci y a la Opera Fund de Bulgari, las cuales rechazaron la propuesta, y tan sólo Lawrence Stroll y Silas Chou, dueños de la firma joyera británica Asprey Garrard, evidenciaron tener cierto interés.
El grupo Marzotto cuenta, en su división de modas, con el lucrativo Hugo Boss, y fabrica bajo licencia productos para el estudio Gianfranco Ferre, Marlboro Classics y Missoni, así como se encarga de producir sus propias marcas. Un vocero del grupo expresó que la adquisición de Valentino no asestará un impacto negativo a las ganancias, ya que dispondrá de activos no estratégicos para financiar la deuda durante el período de reactivación, y pronosticó que Valentino dará utilidades a partir de 2004.
"Valentino complementa perfectamente las diversas marcas del grupo Marzotto, y su incorporación permitirá que éste afiance su presencia en el sector de bienes suntuosos y minoristas", afirmó Antonio Favrin, su vicepresidente y director ejecutivo.
Valentino es célebre por su alta costura y su elegante ropa de confección, preferidas por algunas de las mujeres más fascinantes del mundo, como, antes, la extinta Jacqueline Kennedy y ahora, Elizabeth Taylor y algunas estrellas de Hollywood, entre ellas, la última ganadora del Oscar, Halle Berry.
Un vocero de Valentino Garavani, el fundador de la firma, afirmó desde Roma que el diseñador no formularía comentarios por ahora. Ni el propio Valentino ni su socio, Giancarlo Giammetti, tuvieron participación en el cambio de propiedad de la compañía.
Traducción de Luis Hugo Pressenda



