Condenados en el primer juicio por trata de personas
Los acusados son dueños de un cabaret que captaba mujeres para ejercer la prostitución
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Dos hombres y dos mujeres fueron condenados a penas de entre dos y cuatro años y medio de prisión por haber obligado a seis mujeres a trabajar como prostitutas en un cabaret de San Rafael, en el primer juicio oral por trata de personas realizado en Mendoza, el segundo de este tipo en el país.
El Tribunal Oral Federal de San Rafael aplicó cuatro años y medio de cárcel a Nélida Florentina Carrizo (dueña del cabaret Flash Dance) y Omar Reynaldo Barrera, cuatro años a Pedro Antonio Alcalde y dos años de prisión en suspenso a Elia Roxana Alcalde.
A Carrizo se la halló responsable del delito de trata en perjuicio de tres personas mayores de 18 años, y "captación, transporte y acogimiento con fines de explotación y prostitución, con la participación de más de tres personas en forma organizada, en concurso aparente con el delito de retención ilegítima de nueve DNI".
A Barrera le atribuyeron dos hechos y la captación agravada, y a Alcalde -esposo de Carrizo- el delito de trata en perjuicio de tres personas y el acogimiento con fines de explotación con la participación de más de tres personas en forma organizada.
Los hechos analizados en el juicio oral fueron cometidos en febrero de 2009 y fue descubierto por una denuncia anónima en la que se informaba que en el local Flash Dance, situado en Adolfo Calle al 3700 de San Rafael, un grupo de mujeres ejercían la prostitución y que se encontraban en estado de "vulnerabilidad". Testigos habían asegurado también que las mujeres no podían salir con libertad a la calle y que si lo hacían, tenían que cumplir con un horario para volver a trabajar.
En Catamarca
En tanto, en San Fernando del Valle de Catamarca se realizará hoy el primer juicio oral por trata de personas en la provincia. Se trata del caso de una menor de Tucumán que en 2009 fue obligada a ejercer la prostitución en la localidad cordillerana de Tinogasta, unos 280 kilómetros al oeste de la capital catamarqueña.
La joven, que en ese momento tenía 17 años, denunció que había sido engañada y llevada a trabajar como "copera" en la whiskería llamada La Torre, que funcionaba en el centro de la capital provincial, donde la obligaron a mantener sexo con los clientes bajo la amenaza de hacerle daño a su familia.




