Confirman el hallazgo de la goleta Espora
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ISLA DE LOS ESTADOS (Especial).- Los restos de la goleta Espora, con la que el comandante Luis Piedrabuena naufragó hace 126 años, todavía se encuentran en las aguas de la bahía Franklin.
Así lo determinó, en primera instancia, la expedición náutica que viajó a esta isla para confirmar que los restos de un barco hundido en esa bahía pertenecen al navío de Piedrabuena.
El equipo interdisciplinario, coordinado por el director del Museo Marítimo de Ushuaia, Carlos Vairo, volvió a recorrer la zona del naufragio y regresó este fin de semana al puerto de Ushuaia con nuevos elementos de prueba que permitirán anunciar, en pocas semanas, esa "certeza histórica y científica".
La expedición encontró piezas del buque, como un tramo de cadena atado alrededor de una roca que está sobre la playa, que arroja un manto de luz sobre la suerte que corrió la goleta Espora. El hallazgo coincide con la descripción que el propio Piedrabuena hizo en el diario de bitácora, explicó Vairo a este cronista, que participó de la expedición.
Los seguidores del rastro de Piedrabuena descubrieron un "escobén de hierro con un desgaste acorde con el tamaño de la cadena del Espora". También encontraron botellas del siglo pasado en el sector donde se habrían alojado los náufragos, y avistaron tres lobitos de río en el único cauce de agua dulce que desagua en la bahía.
Esa visión forma parte del entorno descripto por el prominente marino durante los dos meses que permaneció abandonado a su suerte en la isla que el gobierno nacional le otorgó en propiedad en 1868.
Ante los testimonios recogidos, Vairo debe esperar el resultado de dos estudios para anunciar el hallazgo de la Espora en forma definitiva.
Se trata del análisis estructural que ahora realizará la botánica Marilyn Castro, de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), sobre muestras de madera obtenidas de la cuaderna, quilla, sobrequilla, codaste y casco del pecio, y el informe que elaborarán especialistas norteamericanos sobre una variedad de clavos sacados de los restos de la embarcación.
El estudio de la madera determinará con precisión el tipo de árbol usado para fabricar el buque y definirá la ubicación geográfica del bosque donde se extrajo la materia prima.
Vairo aguarda que el resultado del análisis ubique al astillero del barco en los Estados Unidos, país donde fue construido el bergantín goleta Nancy, que Piedrabuena compró a su antiguo patrón, el comerciante William Smiley, y que rebautizó como Espora.
"Tenemos la certeza histórica de estar frente al Espora por las descripciones del diario de bitácora de Piedrabuena, que coinciden con todos los hallazgos que fuimos haciendo en los alrededores", sostuvo Vairo a La Nación .
Destacó, sin embargo, que "para sustentar con mayor rigor el hallazgo tenemos que reunir la mayor cantidad de datos científicos posibles".
El director del Museo Marítimo de Ushuaia comprobó que los restos del buque hundido en 1873 se mantienen "en muy buen estado de conservación" porque al aserrar la sección de una viga de 30 centímetros de lado notó que "la parte exterior estaba podrida, pero en el centro queda un núcleo seco de 4 centímetros de lado que al cortarlo produjo aserrín".
El mar, cómplice del misterio
A diferencia del año último en que la bajamar dejó los restos de la goleta a flor de agua, este año, el esqueleto de madera estaba empantanado en un banco de arena formado por el constante movimiento del mar.
La erosión dejó a la intemperie un bollón de cadena del buque colocada en torno a una inmensa roca apostada sobre la playa, testimonio -según los expedicionarios- de la desesperada maniobra de amarre realizada por el comandante Piedrabuena en medio del temporal que provocó el naufragio, al comprobar que el ancla arrojada en la boca de la bahía Franklin no se había aferrado al fondo.
Los buzos de la expedición rastrillaron sin éxito los alrededores del barco en busca del ancla de la Espora, lo que habría aportado una nueva coincidencia con el relato histórico sobre la que se sostiene la certeza del hallazgo.
"Que no hayamos encontrado el ancla no quiere decir que no esté, suponemos que está tapada por la arena del fondo de la bahía", advirtió Vairo. Y explicó que "si Piedrabuena no regresó en otros viajes a recogerla, el ancla tiene que estar en la bahía porque era muy grande para el Luisito".
El Luisito es el cúter de 11 metros de eslora que Piedrabuena construyó con los restos del Espora entre el 10 de marzo y el 17 de mayo de 1873, para salir del aislamiento en que los colocó el naufragio junto a los 8 integrantes de la tripulación.
"Un millón de pingüinos"
Piedrabuena ingresó en la bahía Franklin porque había descubierto una colonia de "un millón de pingüinos" a los que faenaba para extraerle la grasa y fabricar aceite que luego vendía en el almacén de ramos generales que tenía en la ciudad chilena de Punta Arenas.
El biólogo Adrián Schiavini, que formó parte de la expedición interdisciplinaria a isla de los Estados, comprobó que la zona donde yace el barco hundido está habitada por una colonia integrada por "más de 300 mil parejas de pingüinos rey".
Schiavini y su equipo de colaboradores utilizaron los tres días de permanencia en la isla de los Estados para estudiar la colonia y conocer detalles sobre su composición, dieta de las aves y algunos fisonómicos de los animales.
Reconstrucción del Luisito
Mientras se espera la confirmación del hallazgo de la goleta Espora, el subsecretario de Educación y Cultura de Tierra del Fuego, Daniel Mandolini, informó a La Nación que el gobierno fueguino "tomará en cuenta la posibilidad de recuperar los restos de la Espora para exhibirlos en algún paseo público de Ushuaia".
Por su parte, los directores del Museo Marítimo de Ushuaia, Vairo y Jorge Trabuchi esperan terminar este año la reconstrucción del cúter Luisito, que impulsan desde 1996, convencidos de que esta embarcación "simboliza el momento en que Piedrabuena dejó de ser un comerciante y cazador de lobos y pingüinos para convertirse en un héroe".
Los titulares del Museo proyectan afectar la reproducción del barco a un programa de recuperación simultánea "de la figura de Piedrabuena para la historia y de la cultura marítima para los jóvenes de Tierra del Fuego".
A pesar de que Piedrabuena siguió navegando durante siete años por los canales fueguinos con el Luisito, al que apodaban "El Sapo", tal vez por su diseño más ancho que alto, no quedó rastro alguno de esa embarcación.
Trabuchi aspira a que los pobladores de Ushuaia "sientan al Luisito y a Piedrabuena como parte de la ciudad", a pesar de que el marino nacido en la localidad bonaerense de Carmen de Patagones en 1833, nunca estuvo en la zona donde un año después de su muerte fundarían la capital de Tierra del Fuego.
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