
Confirman que el piloto de LAPA ignoró una alarma
Lo indica un informe de la Fuerza Aérea basado en grabaciones de las cajas negras.
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"¿Qué mierda pasa?", le preguntó el comandante Gustavo Weigel al copiloto Luis Echeverry siete segundos después de que una alarma ensordecedora comenzó a sonar en la cabina del Boeing 737-200 LV-WRZ de LAPA.
Un "beep, beep, beep" que, según dos personas que ayer escucharon la grabación de una de las dos cajas negras del avión que se estrelló en Aeroparque hace dos semanas "te partía la cabeza", se oyó en la cabina un segundo más tarde de que la aeronave empezó a moverse en su carrera de despegue.
"¡No sé, xxx viejos, xxx está todo bien!", son las últimas palabras del piloto Weigel, una de las por lo menos 67 víctimas del accidente.
"Eighty knots", "V1", "Rotate", "V2", alcanza a decir el copiloto.
No se escucha nada más hasta el sonido del impacto. El avión carreteaba a 160,5 nudos (296,9 km/h). No hubo gritos. Ni pedidos de auxilio.
Sólo la trompa del avión despegó del suelo. La nave se despistó, cruzó la avenida Costanera y se incrustó en el club de golf Driving Range envuelto en llamas.
***
La alarma sonó durante 35 segundos en los que el piloto Weigel podría haber abortado el despegue y evitado la peor tragedia aérea ocurrida en la Argentina, según la evaluación que los expertos argentinos hicieron de la desgrabación de las cajas negras.
Error humano. Esa es la causa del accidente de LAPA, según la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil (Jiaac).
"Los procedimientos y controles realizados por la tripulación de vuelo para configurar la aeronave antes del despegue adolecen de errores y omisiones", sostiene el informe preliminar entregado ayer al juez federal Gustavo Literas por el brigadier Horacio Viola, presidente de la Jiaac.
"El procedimiento a seguir (cuando suena una alarma) es reducir los motores y comprobar y corregir lo que está mal configurado. Algo que no ocurrió", destacaron los especialistas de la Jiaac.
La lectura de la caja negra que registró las voces de la cabina del avión de LAPA que el 31 de agosto tenía que viajar a Córdoba y la de la caja que marcó los parámetros de vuelo fue realizada en los Estados Unidos por la National Transportation Safety Board (NTSB) y recibida el fin de semana por la Jiaac.
De acuerdo con el informe preliminar de la Jiaac, el comandante habría decidido despegar a pesar de que una alarma le indicó que algo fallaba: no estaban configurados los sistemas de alerones (flaps), los frenos aerodinámicos (spoilers) o el compensador del estabilizador de profundidad (trim).
Alerones fuera de posición
El piloto y el copiloto sólo habrían revisado el trim, según la Jiaac. "No hay referencia alguna de los flaps o de los frenos aerodinámicos, los cuales ante una errónea configuración para el despegue también activan la alarma", consigna el informe, que fortalece la hipótesis de que los flaps nunca fueron preparados por el piloto.
El control habitual llamado "el before take-off" (antes de despegar) se realiza cuando la torre asigna al piloto la pista por la cual despegará, explicó una alta fuente judicial.
La noche de la tragedia, el control se hizo 17 minutos después de lo debido e incompleto. La verificación incluye la revisión de ocho ítem, de los cuales sólo tres fueron verificados por Weigel y Echeverry. Los flaps, los spoilers y el trim no fueron revisados, según la desgrabación de la caja negra.
"Es una prueba importante pero no excluyente, seguiremos investigando si hubo deficiencias de la empresa", dijo anoche a La Nación el juez Literas.
El fiscal Carlos Rívolo coincidió con él: "Esto apoya una hipótesis, pero no descarta ninguna otra".
Fuentes judiciales indicaron que "como no convence la hipótesis de que el piloto y el copiloto fueran suicidas, ahora, más que nunca, se analizarán responsabilidades hacia arriba".
Se investigará si era habitual que las alarmas sonaran indebidamente, si los pilotos solían no prestarles atención y si los exámenes para la tripulación eran adecuados.
El ex piloto de LAPA Enrique Piñeyro, que en su carta de renuncia del 12 de junio del actual profetizó una tragedia y advirtió a la compañía acerca de fallas en el mantenimiento de las aeronaves, declarará hoy como testigo.
Ayer lo hicieron un piloto, un copiloto y una comandante de LAPA, que debieron abortar un vuelo a Mendoza en el que viajó María Lía Antolín Solache, una de las dos azafatas que sobrevivió hace dos semanas. Sus testimonios no aportaron demasiado porque la falla de entonces había sido uno de los dos motores que, según la Jiaac, en este caso funcionaron perfectamente.
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