Coronavirus en la Argentina. Una advertencia que inquieta: los geriátricos podrían ser "una bomba de tiempo"

Clausuran un geriátrico en Moreno por irregularidades luego de que se confirmara al menos una muerte por Covid-19
Clausuran un geriátrico en Moreno por irregularidades luego de que se confirmara al menos una muerte por Covid-19 Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Fabiola Czubaj
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22 de abril de 2020  • 11:38

A kilómetros de distancia, en los países donde la pandemia por el nuevo coronavirus avanzó sin freno, las residencias para mayores son su cara más trágica. En la Argentina, el virus activó la alarma en al menos cuatro geriátricos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y Córdoba; uno funcionaba sin habilitación, como por lo menos tres de cada 10 de esos hogares. Y el reciente caso del geriátrico de Belgrano que fue evacuado y clausurado tras constatar 19 contagiados entre adultos mayores residentes y trabajadores de la institución, no hizo más que reforzar lo que vienen advirtiendo especialistas: en plena pandemia, "son una bomba de tiempo".

"La vulnerabilidad de los geriátricos en el presente contexto no solamente afecta a sus residentes, sino también a quienes trabajan allí. Es indispensable que las autoridades tomen conciencia del problema para poder actuar a tiempo", había alertado vía Twitter Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo porteña. En diálogo con LA NACIÓN, advirtió: "El que está habilitado es una bomba de tiempo que vemos y el que no lo está es una mina subterránea; en ambos casos, puede explotar".

Hay unas 3800 residencias para mayores "con existencia visible", a la vez que estimó que otras 2000 estarían funcionando sin permisos, al tener en cuenta el crecimiento poblacional y la necesidad de camas. "Seguimos en los registros con la misma cantidad de camas de hace 10 años", sostuvo el defensor, que elevó tanto a las autoridades sanitarias porteñas como nacionales una propuesta para mejorar los controles de las medidas de prevención y la detección temprana de casos sospechosos tanto entre los residentes como el personal de los hogares.

El geriátrico que está habilitado es una bomba de tiempo que vemos y el que no lo está es una mina subterránea; en ambos casos, puede explotar
Eugenio Semino, defensor la Tercera Edad de la Defensoría del Pueblo porteña

El Ministerio de Salud de la Nación difundió un protocolo para la prevención y el manejo de los casos de Covid-19 en esos establecimientos, que van desde contar con los insumos básicos, como agua y jabón, alcohol en gel y pañuelos descartables hasta el control de la temperatura, cómo debe ser el equipo de protección del personal y cómo actuar si algún mayor tiene síntomas como fiebre con tos, dificultad respiratoria o dolor de garganta.

El Grupo de Trabajo de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría publicará esta semana una serie de recomendaciones para los mayores en residencias (ver más abajo) en la Revista Argentina de Gerontología y Geriatría. PAMI también distribuyó un documento con medidas que deben tomar sus prestadores.

Pero, ¿quién controla su cumplimiento en esta población altamente vulnerable en esta pandemia, como lo están mostrando las cifras en otros países?

Mientras que en Italia se investigan por lo menos 1400 muertes por Covid-19 en 600 residencias desde 20 días antes de que se comunicara oficialmente el primer caso en ese país el 21 de febrero pasado, en España empieza a conocerse el impacto del virus SARS-CoV-2 en esos hogares: solo en Madrid, la mortalidad sería cinco veces más alta que los 781 casos que incluyen las estadísticas oficiales de acuerdo con las pruebas diagnósticas. En Estados Unidos, una investigación de NBC News difundida esta semana indica que fallecieron 5670 mayores en residencias de 39 estados. En Reino Unido, según señalaron entidades que asisten a adultos mayores y prestadores de servicios de salud, la cifra de fallecidos podría aumentar un 30% cuando se incorporen a las estadísticas oficiales los casos en residencias y geriátricos.

"No supimos proteger a nuestros ancianos. Es el símbolo de una derrota, de una catástrofe", declaró al diario Corriere della Sera un médico del Instituto Don Gnocchi-Palazzolo, una residencia para mayores de Milán.

Señales de alarma

Acá, donde un "error" al reabrir los bancos expuso a centenares de jubilados y pensionados al riesgo de contraer la infección aun en zonas con circulación viral comunitaria, en los últimos días se clausuró por falta de habilitación el geriátrico La Nona, de Moreno, tras la muerte por Covid-19 de una residente de 82 años. En la Ciudad de Buenos Aires, 15 ambulancias del SAME evacuaron a 40 mayores de una residencia del barrio de Villa Luro, donde había fallecido otra mujer de 82 años. Y 42 personas contrajeron la infección en el geriátrico Santa Lucía, en Saldán, Córdoba, donde se está investigando una muerte previa a ese brote de Covid-19, como así también si pudo existir una vía de ingreso del virus previa al contacto con un médico de PAMI que había contraído la infección.

Ante la consulta de LA NACIÓN, la obra social informó que ninguno de esos hogares le brindan servicios. Sin embargo, Rubén Ovelar, titular de la delegación PAMI Córdoba, afirmó que el geriátrico de Saldán es prestador de PAMI y que, desde Buenos Aires, se envió personal para analizar el caso porque, "de alguna manera, sirve para establecer qué distancia hay entre los protocolos en la teoría y en la práctica". Agregó que la obra social contrata servicios de 48 de los 360 geriátricos habilitados en la provincia.

No estábamos pensando en una pandemia y nos empezó a preocupar recién con el número de casos en los países europeos y la mortandad con la aparición del virus en los geriátricos
Alejandro Barros, presidente de la Unión Argentina de Prestadores de Servicios Gerontológicos

Como en el resto de las jurisdicciones, la habilitación y los controles están a cargo de salud pública y los municipios. El Ministerio de Salud provincial informó que hay 446 sitios habilitados; en 2019, clausuró 115 residencias.

PAMI, por su parte, contrata servicios en 560 geriátricos en el país, según indicaron fuentes de la obra social. "Estamos haciendo un seguimiento de la aplicación de protocolos (por Covid-19) y firmaron una declaración jurada de su recepción", agregaron. Conseguir los elementos de bioseguridad es el principal problema que detectaron en ese monitoreo. Su uso es obligatorio "bajo apercibimiento de multa", que consiste en descuentos a las prestaciones, según se aclaró.

Alejandro Barros, presidente de la Unión Argentina de Prestadores de Servicios Gerontológicos, planteó que las inspecciones a los establecimientos, que por seguridad se cerraron a las visitas, "hoy serían complejas por las medidas que hay que tomar, como el cambio de ropa y calzado y la higiene". Dijo que sigue siendo difícil conseguir insumos, como el alcohol, que se están vendiendo a valores tres veces más altos que hace dos meses.

"No estábamos pensando en una pandemia y nos empezó a preocupar recién con el número de casos en los países europeos y la mortandad con la aparición del virus en los geriátricos", comentó Barros. A diario, según continuó, los prestadores de PAMI deben enviarle la información sobre el estado de salud de los residentes. "Si bien no hay un control estricto, las medidas se están cumpliendo en las instituciones habilitadas porque no ha habido problemas, salvo brotes excepcionales", opinó.

En la provincia de Buenos Aires, la Dirección de Registro y Fiscalización del Ministerio de Salud local, están relevando a través de los municipios el estado de los insumos, el personal, el servicio de alimentación y la disponibilidad de camas de los geriátricos. Como las visitas, también se suspendieron las inspecciones.

En la jurisdicción hay 1933 residencias que no están habilitadas, según precisó Juan Canella, titular de esa dirección.

"El protocolo indica que hay que tomarle la temperatura a los mayores dos veces por día y controlarles los síntomas de sospecha. Si alguno de los residentes los tiene, se lo debe aislar del resto en una habitación o sector separado y comunicarse de acuerdo con la cobertura para su traslado a un sanatorio o un hospital. Luego, hay que desinfectar el lugar y controlar al resto de los residentes y el personal que pudieron haber estado en contacto –explicó el funcionario–. Esos pasos son muy claros y los responsables de los geriátricos los conocen, pero cómo se aplican. Esta es una debilidad, pero no se puede medir. Esta población reúne las tres condiciones de vulnerabilidad en esta pandemia: son adultos mayores, tienen otras enfermedades crónicas y están en un contexto de encierro."

LA NACIÓN se comunicó con el Ministerio de Salud porteño, pero no tuvo respuesta.

Testear e intervenir

Con la cuarentena y la aplicación de las medidas de prevención, a la vez, se va resintiendo la atención que reciben los mayores, sobre todo los que no se pueden valer por sí mismos, según señaló Semino.

"¿Qué venimos planteando sin éxito? Lo que es la gran diferencia entre España y Alemania: hacer hisopados para detectar la infección precozmente. Con esto se puede detectar y aislar inmediatamente un caso sospechoso, lo que reduce la posibilidad de contagio. Acá, se está a ciegas", insistió el defensor.

La propuesta incluye testeos al azar o en los mayores más frágiles. En el caso de los geriátricos sin habilitación, no imponerles una sanción, sino que los equipos de salud puedan ingresar para intervenir y proteger a los residentes. "Cuando termine la pandemia, se controlará si se pueden habilitar o no. Pero, hoy, la prioridad es dejar que entre Salud –insistió Semino–. Con esto, no vamos a tener una cobertura óptima, pero sÍ se podrá reaccionar más a tiempo."

Qué recomiendan los gerontólogos

El Grupo de Trabajo de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría publicará esta semana las siguientes recomendaciones para reducir el riesgo de contagio en los adultos mayores alojados en residencias:

  • Sectorizar la institución para tener un mayor control del personal, los residentes y los objetos. En caso de tener que aislar un caso sospechoso, entrará en cuarentena un pequeño grupo de la institución (contactos)
  • Cerrar las áreas que temporalmente no estén en funcionamiento (peluquería, sala de computación, bibliotecas, etcétera)
  • Planificar el circuito de ingreso, higiene y cambio de ropa del personal. Una vez que la persona ingresa, debe ir a un área de higiene para lavarse la manos, cambiarse de ropa y cubrirse con máscara o barbijo
  • Controlar la temperatura al personal que ingrese a trabajar y a las personas que no sean parte del staff, pero tengan autorización para ingresar, como extraccionistas, técnicos radiólogos, entre otros profesionales. Estarán prohibidas las visitas, excepto de pacientes en situación de fin de vida (con las medidas de higiene y seguridad)
  • Si aparece un caso sospechoso, se deberá derivarlo a un centro de salud. Mientras eso sucede, el paciente permanecerá en una habitación de aislamiento, donde lo asistirá personal con el equipo de protección individual adecuado
  • Fomentar el uso del teléfono, videos, etcétera, para favorecer la comunicación con familiares
  • Garantizar la asistencia básica a los residentes (baño, higiene, medicación y alimentación) y determinar las actividades que podrían hacer otros profesionales (asistencia en el vestido, transferencia cama-silla, traslados, limpieza de superficies, etcétera)
  • Flexibilizar los roles ante la probable falta de personal (por ejemplo, por pertenecer a grupos de riesgo)
  • Promover actividades de estimulación de la memoria, físicas o recreativas con el distanciamiento adecuado entre unos pocos residentes y suspender talleres, cine o teatro, donde tendrían que agruparse

Con la colaboración de Gabriela Origlia (Córdoba)

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