Coronavirus: De abuelas que se teletransportan a verdaderas estrellas de TikTok

La cena en familia, el saludo cotidiano y hasta el nacimiento de un nieto se comparten a la distancia en días de cuarentena, cuando dispositivos y redes son los mejores aliados
La cena en familia, el saludo cotidiano y hasta el nacimiento de un nieto se comparten a la distancia en días de cuarentena, cuando dispositivos y redes son los mejores aliados
La cena en familia, el saludo cotidiano y hasta el nacimiento de un nieto se comparten a la distancia en días de cuarentena, cuando dispositivos y redes son los mejores aliados
Evangelina Himitian
(0)
12 de abril de 2020  

En su condición de abuela de ocho nietos, desde que comenzó la cuarentena, Lili Chao tiene que cargar su celular varias veces al día. La mayor parte de la batería se escurre conversando con ellos a la distancia. Algunos esperan con ansias esa videollamada en la que se ven las caras y se cuentan qué están haciendo. Pero otros nietos a veces se enojan y no entienden: ¿por qué la abu no viene a visitarnos? ¿Por qué nosotros no podemos ir a verla?

No es fácil ser abuela a la distancia, confiesa Lili. "Pero, por otra parte, me parece que el contacto es más seguido ahora. A Martu, la más chiquita, que solo tiene dos meses, la estamos viendo crecer por WhatsApp. Hace más de un mes que no la vemos en persona", se lamenta.

Y ser abuela a la distancia, también, tiene ventajas inesperadas. Por ejemplo, que Thiago, que está aprendiendo a escribir, le mande fotos de los carteles que le hace. O que Sarahí le envíe sus dibujos todos los días. O que la lleve a hacer tours por la casa para mostrarle su cuarto. "Tenemos cuatro nietos que viven en Uruguay; saber que no podemos ir a verlos, hace que los extrañemos más. Por ejemplo, uno de ellos cumple años ahora y nosotros siempre vamos para los cumpleaños. Esta vez va a ser distinto. Estaremos presentes para la torta mediante una videollamada", sigue Lili. Los abuelos protestan por la cantidad de tarea que tienen los nietos: hay veces que quieren saludarlos, pero están en medio de una clase virtual o haciendo deberes. Y eso les quita tiempo para las videollamadas.

La revancha de esta otra abuela es que tiene a Luz, de casi dos años, y a sus papás viviendo con ella, porque están edificando su casa. Todas las tardes, es la primera en subirse a la falda de para llamar a los primos.

Encendieron las velas y pusieron el matzá sobre la mesa para celebrar Pesaj. Eloísa, de tres años, estaba ansiosa por el evento. A la mesa estaban sus papás, Javier y Carina, su hermano Joaquín, de seis meses, y también la tía Gabriela, que hace un mes vino de Corrientes para el cumpleaños de Elo y quedó varada por la cuarentena. Pero faltaba alguien, que siempre comparte estas fechas. La abuela Pamela Serebrinsky, la mamá de Javier. Enseguida la conexión tecnológica hizo la magia de teletransportar a la abuela hasta la casa de los Basevich. También fue una oportunidad para conectar con el resto de la familia. Los tíos llegaron a la mesa desde Zoom y la bobe Pamela, por videollamada de WhatsApp.

"Fue una forma distinta de compartir la mesa en Pesaj, pero lo pudimos hacer. La cuarentena nos está llevando a conectarnos de otras maneras con nuestras familias y amigos, pero a la vez es una manera de estar más cerca de ellos y que ellos estén más presentes en nuestras vidas. Como mi familia vive en Corrientes, nunca antes habíamos cenado por videollamada. Y en esta cuarentena descubrimos que podíamos teletransportar a la bobe a nuestra mesa y fue fantástico. Lo disfrutamos todos", cuenta Javier.

Nacimiento en cuarentena

"Hace mucho que no había un bebe en mi familia. Y justo Felipe llegó en plena cuarentena", cuenta Cecilia Sánchez, la mamá. Lo mismo ocurre del lado de Guillermo, el papá. Hace apenas diez días, Felipe todavía estaba en la panza. Y cuando finalmente nació, los abuelos se tuvieron que contener las ganas de ir corriendo a la clínica para conocerlo o llevarle los primeros escarpines. "Es casi un mandato, todos los días tengo que mandarles fotos, videos, hacerles videollamadas, porque únicamente pueden verlo a la distancia. Yo no soy de sacar muchas fotos o de subir a las redes. Y esta situación me lleva a estar todo el día con el celular, registrando cada momento. Y me encanta hacerlo, porque quiero que los abuelos estén presentes y no se pierdan nada de estos días", cuenta Cecilia. Hasta Amalia, la bisabuela, tuvo que conocer a Felipe por videollamada.

El estar en cuarentena los tiene a los cuatro abuelos mucho más pendientes de cada segundo de Feli. Llaman y preguntan si comió, si hizo caca, si está bien abrigado ahora que refrescó, si los dejó dormir. "Ayer nos tocaba pediatra y casi que los abuelos querían ir a la consulta por videollamada. Pero bueno, también debe ser difícil para ellos aguantarse las ganas de conocerlo, de alzarlo y mimarlo. Ojalá no dure tanto la cuarentena", dice Cecilia.

Marta Zacharías, de 63 años, saca varias cabezas de ventaja: es una de esas abuelas que dominan la tecnología. Y más. Tita, como todas la conocen, es tiktoker. Tiene cuenta certificada en esa red social que aman los chicos sub-14 y es toda una estrella. Por eso, no se le abre un abismo existencial cuando tiene que hacer una videollamada para conversar con sus nietas, ni tampoco siente que está descubriendo un mundo nuevo. "Si no fuera por TikTok, en esta cuarentena me moría de aburrimiento", dice desde Orán, Salta. Pero las que no lo entienden y a veces se enojan son Sofía y Catalina, las mellis, sus nietas de tres años, que no comprenden por qué no pueden ir a jugar a lo de su abuela. "Y ponerme toda la casa patas para arriba, cosa que me encanta y extraño muchísimo", dice Tita. En cambio con Lulú, de 10 años, chatea todos los días. "Lo bueno es que pasamos más tiempo juntas". Los nietos más grandes también la llaman. Y Joaquín, de 18 años, es el encargado, una vez por semana, de hacerle las compras y llevárselas, pero sin quedarse a tomar la leche.

"Todas las tardes, estoy organizando una mateada por Facebook con mis amigas. Cada una desde su casa, con su mate. Los nietos ya saben que a esa hora no hay videollamadas. Después sí, todo el tiempo que quieran", dice Tita. Aprovecha el tiempo puertas adentro para coser barbijos, que le encargó un médico amigo. Por supuesto, ya hizo un tutorial en TikTok para que otras personas se sumen. "Lo mejor que pueden hacer los abuelos en esta cuarentena es amigarse con la tecnología. Porque el que no sabe hacer una videollamada o usar las redes queda verdaderamente aislado", apunta.

Tita Zacarias en Tik Tok.
Tita Zacarias en Tik Tok. Fuente: LA NACION - Crédito: Javier Corbalán

Como el 14 de abril es su cumpleaños, Tita ya está organizando un festejo virtual. "Voy a transmitir por TikTok y en simultáneo por Instagram. Vamos a ver si me sale. Voy a llenar la casa de globos y que se conecten todos mis nietos, mi familia y amigos", cuenta. "Con mis hermanas siempre decimos que no podríamos soportar esta cuarentena sin tener con quien charlar. La gente grande tiene que aprovechar este tiempo para aprender a usar la tecnología. Tenemos que evolucionar", asegura.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.