Coronavirus. A punto de parir: un llamado desesperado y un vuelo de urgencia en plena pandemia

Con 26 semanas de embarazo, la mujer de 34 años había sido catalogada como un caso sospechoso de coronavirus tras viajar de vacaciones a México
Con 26 semanas de embarazo, la mujer de 34 años había sido catalogada como un caso sospechoso de coronavirus tras viajar de vacaciones a México
Valeria Vera
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3 de abril de 2020  • 12:09

Embarazada de 26 semanas y con amenaza de riesgo de parto prematuro, Victoria F. (cuyo verdadera identidad se mantiene en reserva), de 34 años, conoce muy bien de estas carreras contra reloj en medio de la pandemia del coronavirus que puso en jaque la cotidianidad de la vida de todos.

Volvió de vacaciones desde México a El Calafate, Santa Cruz, el 7 de marzo pasado en un vuelo con escala en Lima, Perú, cuando hacían apenas 48 horas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) había decretado que las Américas ingresaban en la lista de los países en vías de contagio. Además de la cuarentena obligatoria que debía cumplir por haber viajado al exterior, sabía que por su estado iba a tener que extremar los cuidados en su casa y estaba mentalizada para hacerlo tranquila.

El bebé corría mucho riesgo y lo trajimos en la mejor incubadora posible: la panza de su mamá. La urgencia nos esperó
Ángel Bastianon, médico a cargo

Pero pasados los 13 días de su regreso y mientras mantenía su aislamiento con normalidad, empezó a sentirse mal, se descompensó y debió ser internada de urgencia en el Hospital El Calafate, donde previamente se había confirmado un caso positivo de coronavirus.

Las complicaciones derivadas de su embarazo sumadas a la complejidad del entorno y a haber sido catalogada por los médicos como una paciente con sospecha de Covid-19 -luego de responder a un cuestionario sobre las últimas normas dictadas por el Ministerio de Salud Nacional y la OMS frente a la contingencia- bastaron para activar un protocolo de emergencia y pedir un traslado inmediato a Buenos Aires.

Ángel Bastianon fue el médico que estuvo a cargo de la auditoría del caso y dio luz verde para el traslado de urgencia
Ángel Bastianon fue el médico que estuvo a cargo de la auditoría del caso y dio luz verde para el traslado de urgencia

Vuelo de urgencia

"El sábado 21 de marzo, a las 18.40, recibimos un llamado telefónico para hacer un vuelo de excepción y, tras obtener la autorización de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para poder volar, partimos a las 22.20 desde San Fernando, donde tenemos nuestra base operativa, al sur para buscar a la paciente", detalla en diálogo con LA NACION Ángel Bastianon, director médico de Medevac, el área de servicios aeromédicos de Vittal, y quien fue el encargado de auditar el caso y dar luz verde a la solicitud del hospital patagónico.

A bordo de un avión pequeño, un Jet Cessna Citation Bravo (especializado en este tipo de traslados de alta complejidad), un equipo profesional integrado por un médico clínico, un pediatra neonatólogo y una enfermera especializada en ginecología y obstetricia, además del piloto y copiloto, viajaron hasta Santa Cruz para trasladar a Victoria y llevarla a un centro de salud privado de la Capital Federal.

Durante el trayecto, en el marco de la emergencia sanitaria, social y mundial desatada por el avance del nuevo coronavirus, tanto la tripulación como los médicos, la paciente y su acompañante estuvieron protegidos con un kit de bioseguridad (barbijos quirúrgicos y elementos de higiene) y entrenados ante la posibilidad de que "el parto ocurriera en el aire", según contó Bastianon a este medio, aunque finalmente no hizo falta anticiparse.

Llegaron a Buenos Aires, ingresaron al quirófano y la paciente dio a luz a un bebé prematuro; las pruebas para detectar coronavirus dieron negativo en ambos
Llegaron a Buenos Aires, ingresaron al quirófano y la paciente dio a luz a un bebé prematuro; las pruebas para detectar coronavirus dieron negativo en ambos

Un parto en tierra y sin contagios

El avión aterrizó en San Fernando a las 2 de la madrugada del domingo 22 de marzo después de tres horas y cuarenta minutos de vuelo. En tierra, ceñidos al protocolo de asistencia aeroportuaria, los esperaba personal de la unidad de terapia intensiva móvil para completar el traslado hasta un reconocido sanatorio de la ciudad de Buenos Aires.

"Apenas llegaron, Victoria ingresó al quirófano y un rato después nació un bebé prematuro. A ambos les hicieron las pruebas para detectar coronavirus y afortunadamente todas dieron negativo", confirmó a LA NACION el médico con la satisfacción que brinda el deber cumplido y los buenos resultados, pese a la adrenalina y la angustia.

Emocionado por las características del caso y preocupado por un contexto mundial sin precedentes, donde los tiempos se acortan y demandan más premura y determinación, expresó: "El bebé corría mucho riesgo y lo trajimos en la mejor incubadora posible: la panza de su mamá. La urgencia nos esperó".

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